Historia

DUTOIT, JEAN PHILIPPE (1721-1793)

Jean Philippe Dutoit nació en Moudon, Suiza, el 27 de septiembre de 1721 y murió en Lausana el 21 de enero de 1793. Normalmente es conocido como Dutoit-Membrini, como era el apellido de su madre. Estudió teología en la academia de Lausana, pero en 1570 se puso enfermo, creyendo que la muerte estaba cerca. Al estar en el suelo tuvo una visión en la que vio a su padre muerto que le anunciaba su rápida recuperación. Cuando se levantó oyó una voz diciéndole: "Tú comerás de la carne de tu Redentor y beberás de su sangre." Inmediatamente sintió el efecto de esas palabras y unos días después estaba totalmente recuperado. Poco después Dutoit se familiarizó con los escritos de Madame Guyon, siendo pronto uno de sus entusiastas admiradores. Prometió no casarse y a veces predicó en las iglesias en Lausana, donde vio ricos resultados de sus discursos, aunque no se le pudo persuadir para que tomara una posición permanente. En 1759 su salud le obligó a solicitar que su nombre fuera eliminado de la lista clerical y entonces se dedicó a un estudio serio de la Biblia y los Padres de la Iglesia, especialmente los místicos. Se escribió con los hombres más famosos de su tiempo y congregó a su alrededor en Lausana un pequeño círculo de entusiastas. A pesar de los informes injuriosos que circulaban sobre él, especialmente en Ginebra, y de la sospecha del gobierno en Berna, su influencia se incrementó grandemente. Tras su muerte un número de sus seguidores, principalmente mujeres, entraron en la Iglesia católica, mientras que otros volvieron a la Iglesia estatal o se unieron a varias sectas.

Las principales obras de Dutoit fueron su Philosophie divine par Keleph ben Nathan (3 volúmenes, Lyón, 1793) y Philosophie chrétienne (4 volúmenes, Lausana, 1800), una colección de sermones publicados por sus admiradores. También reeditaron las cartas de Madame Guyon y publicaron una nueva edición de sus obras en 40 volúmenes. Dutoit fue guiado en sus labores por dos puntos de vista, al oponerse al deísmo, la incredulidad, el fanatismo y el magnetismo, procurando enseñar un cristianismo interno y empírico, en contraste con una fe externa basada meramente en una creencia histórica y una vida religiosa superficial. Como en el caso de los místicos en general, el aspecto objetivo de la redención, aunque no lo negaba en ninguna manera, quedaba infravalorado por el subjetivo, no siendo la justificación por la fe plenamente reconocida. Dutoit por tanto despreciaba a los moravos y era igualmente distante hacia los jansenistas y Calvino. Realizó un laudable esfuerzo para establecer la eficacia de la gracia y evitó la dureza del particularismo, aunque su sistema no contiene una solución satisfactoria del problema. Igualmente rechazó la certeza del estado de gracia, coincidiendo aquí con la doctrina católica. Sin embargo, su espíritu bíblico y protestante le protegió de los extremos quietistas.