Historia
DWIGHT, TIMOTHY (1752-1817)

Mary Edwards Dwight fue una mujer de destacado carácter y capacidad mental. A su muerte Timothy dijo que le debía todo a ella, aunque en esta declaración no fue justo con su padre, a quien algunos de sus rasgos espirituales y estatura física, se podían atribuir. Su madre sólo tenía 17 años cuando le dio a luz, pero casi desde la cuna procedió a educarle según sus ideas. Pronto demostró tener una tenaz memoria, avidez y determinación. Aprendió el alfabeto en una lección y cuando tenía cuatro años leía la Biblia con facilidad y correctamente. A los seis años fue enviado a la escuela, donde, contrariamente a los deseos de su padre, que pensaba que era demasiado pronto, y sin conocimiento de su maestro, aprendió latín al estudiar los libros de otros muchachos mientras ellos jugaban. Si la escuela no se hubiera interrumpido habría estado listo para el colegio con ocho años. Su madre continuó su instrucción, que fue complementada por un corto periodo de escolarización bajo el reverendo Enoch Huntington de Middletown, Connecticut, entrando con trece años a Yale, habiendo hecho ya mucho del trabajo de los dos primeros años de colegio. Se graduó en 1769, compartiendo honores con Nathan Strong, siendo inmediatamente director de Hopkins Grammar School, New Haven, regresando a Yale en 1771 para ser tutor durante seis años.
Durante la primera mitad del curso de su colegio parece que se sintió culpable de algunas de las fragilidades ordinarias de la naturaleza humana, especialmente el juego de naipes, pero al llegar a los quince años fue convertido a una idea más seria de la vida y su innata ambición de conquistar todo el conocimiento se apoderó de él. Resolvió dedicar catorce horas diarias al estudio y aunque el colegio comenzaba a los cinco y media en invierno y a las cuatro y media en verano, él se levantaba una hora antes leyendo a la luz de una vela. De ese modo puso el fundamento para un problema en los ojos, que le afligió y le limitó el resto de su vida. Mientras era tutor, para no tener que gastar tiempo en el ejercicio, redujo su comida hasta consistir en doce bocados, un ascetismo que le quebrantó la salud. Se recuperó haciendo largas caminatas y excursiones a caballo, lo que luego le serviría para registrar sus valiosas observaciones. En 1774 se unió a la iglesia del colegio, abandonando pronto su intención de ser abogado por la teología. Sin embargo, los temas del día no eran de su interés. Hizo un estudio de música eclesiástica y compuso varios himnos. Con sus colegas tutores, Joseph Howe y John Trumbull, se interesó por la literatura, composición y oratoria en Yale, procurando ampliar su currículum. Al recibir su título de maestría en 1772 pronunció A Dissertaion on the History, Eloquence, and Poetry of the Bible que se publicó ese mismo año. A este interés literario en Yale se puede trazar el origen de la escuela conocida como 'Hartford Wits' o 'Connecticut' de la que Dwight fue uno de los miembros más prolíficos, una escuela dedicada al cultivo de la literatura, que dio a América un digno conjunto de poesía. Como tutor fue notable por su habilidad como administrador, siendo extraordinariamente popular. Cuando en 1777 Naphtali Daggett dimitió como presidente pro tem., los estudiantes quisieron nombrar a Dwight presidente. Que otros le tuvieran también en mente lo revela el propuesto, el doctor Stiles, quien escribió: 'No he sabido más que de un caballero que desapruebe la elección... y es el honorable coronel Davenport de Stanford, un caballero de gran saber y mérito. Dice que la corporación ha hecho mal al elegirme; deberían haber escogido al tutor Mr. Dwight.' Antes de dejar Yale rompió una vieja tradición al casarse mientras era tutor, tomando por esposa a Mary, hija de Benjamin Woolsey, el 3 de marzo de 1777.
Su dimisión en septiembre de 1777 se debió a la guerra. En junio anterior había obtenido la licencia para predicar por un comité de la asociación septentrional de Massachusetts, y el 6 de octubre el congreso le nombró capellán de la brigada del general S. H. Parson, uniéndose al ejército en West Point. Se entregó a la tarea de instruir e inspirar a los soldados con su característico vigor y según la tradición con notables resultados prácticos. También escribió canciones patrióticas que fueron populares en el ejército, entre ellas Columbia, Columbia, to glory arise.
La muerte de su padre y la necesidad de hacerse cargo de los asuntos familiares en Northampton, le obligaron a dimitir el 28 de enero de 1779. Los siguientes cinco años pasados en esa localidad de Massachusetts estuvieron llenos de demandantes y variados trabajos. Tenía dos grandes granjas, suplía constantemente púlpitos de iglesias y fundó una escuela para ambos sexos que atrajo a tantos estudiantes que tuvo que contratar a dos ayudantes. También destacó en asuntos políticos, representando a su ciudad en convenciones y en 1781 y 1782 en la legislatura del Estado, donde sus actividades le ganaron tal favor que sus amigos quisieron proponerle para el congreso continental. Si hubiera estado dispuesto a abandonar el ministerio por la vida pública, indudablemente habría llegado lejos. Le vinieron invitaciones para establecerse en iglesias en las inmediaciones de Boston, pero no las aceptó. Connecticut le atraía más y el 20 de julio de 1783 aceptó una invitación de la iglesia congregacional en Greenfield Hill, donde fue ordenado el 5 de noviembre.
Durante sus doce años allí su fama como educador, predicador y autor se difundió. De nuevo fundó una escuela para ambos sexos a la que, además de muchas otras actividades, daba seis horas al día. Fue justamente célebre, procediendo sus estudiantes de los Estados centrales y meridionales y también de Nueva Inglaterra. Aproximadamente un millar de alumnos fueron educados por él, muchos de ellos en todos los estudios del currículum del colegio. Entre el clero su saber y energía de carácter rápidamente le otorgó la dirección. En 1785 se publicó The Conquest of Canaan, escrita varios años antes, el primer poema épico, según el autor, que apareció en América. Consistía de once libros en pentámetros rimados y era un audaz intento de dar al Nuevo Mundo una épica como la Ilíada fue para Grecia y la Eneida para Roma. El relato bíblico se cuenta con cambios apropiados al propósito del autor, intercalando alusiones a personajes y sucesos contemporáneos. Para el lector moderno es insoportablemente tediosa, pero aumentó el prestigio de Dwight, siendo publicada en Inglaterra en 1788, al ser reseñada caritativamente por Cowper en Analytical Review. Una segunda ambiciosa obra, Greenfield Hill, apareció en 1794. Imitando a los poetas ingleses del siglo XVIII describe el escenario, historia y condiciones sociales del país, teniendo el patriota propósito de la mejora moral de los compatriotas del autor y la demostración a los europeos de que América ofrecía una poesía nativa de interés y excelencia. Rígido calvinista y firme federalista Dwight ejerció toda su influencia personal, equipamiento intelectual y capacidad literaria contra la ola creciente de democracia e infidelidad, siendo ambos términos sinónimos en su mente; guerra que continuaría con obsesiva determinación el resto de su vida. Tomó las armas de la sátira y publicó The Trimuph of Infidelity, a Poem (1788) dedicado a 'Mons. de Voltaire' en el que descorcha frascos de insultos. La sátira no era uno de los dones de Dwight. 'Probablemente se nos han dejado en este planeta pocos espectáculos más provocativos de melancolía y pálida forma de alegría que los presentados por el reverendo Timothy Dwight, para ser ocurrentes a expensas de David Hume o para matar al espantoso Monsieur de Voltaire en un duelo de ironía.' Sus propias ideas religiosas, sociales y políticas están expuestas en sermones y alocuciones, entre las cuales están: A Discourse on the Genuineness, and Authenticity of the New Testament (1794); The True Means of Stablishing Public Happines (sin fecha), pronunciada el 7 de julio de 1795; The Nature, and Danger of Infidel Philosophy (1798); The Duty of Americans, at the Present Crisis (1798) y en el día de ayuno discursos pronunciados en 1812. A propuesta de los ciudadanos de New Haven el 22 de febrero de 1800 pronunció una alocución sobre Washington, a quien había conocido, que fue publicada el mismo año con el título Discourse... on the Character of George Washington, Esq. Tras el duelo entre su primo Aaron Burr y Hamilton, predicó un sermón titulado Folly, Guilt, and Mischiefs of Duelling (1805).
La cumbre de su ambición la alcanzó cuando el 25 de junio de 1795, unas poca semanas antes de la súbita muerte de Ezra Stiles, fue llamado para presidir Union College, siendo elegido presidente de Yale. Que ambicionaba posiciones y poder, él mismo lo confesó poco antes de su muerte: 'Particularmente he codiciado la reputación e influencia, en un grado que no puedo justificar.' El presidente Stiles, que tenía un extremado desdén hacia Dwight, le acusó de atraer astutamente a los estudiantes de Yale a sus escuelas y al sospechar de él que procuraba minar su propia posición afirmó: 'Medita grandes cosas y nada sino grandes cosas le servirán y toda cosa que se interponga en el camino de su promoción caerá ante él. Aut Cæsar, aut nullus.' Durante más de 21 años administró el colegio con gran habilidad, ejerciendo una influencia sobre los estudiantes que pocos profesores tuvieron, instruyendo a los del último curso en retórica, lógica, metafísica y ética, ejerciendo como profesor de teología, supliendo el púlpito del colegio, dando consejos en asuntos de Estado y siendo la figura más notoria en Nueva Inglaterra. Sus enemigos le apodaron 'Papa Dwight', mientras que sus admiradores le veían como a un segundo Pablo.
Su auténtica grandeza ha sido cuestionada. Incluso algunos de sus contemporáneos tuvieron dificultad en explicar el exagerado lugar que tuvo en la vida pública. Un admirador, S. G. Goodrich, admite que su grandeza no fue la del genio y que sólo fue un hombre de gran sentido común y gran corazón, inspirado por altos principios morales, un 'yankee, caballero cristiano, ni más ni menos.' Incuestionablemente tenía serias limitaciones. Su perspectiva era estrecha; sus ideas de la vida, sus doctrinas políticas y sociales, todos sus juicios y todo lo que escribió, estuvo coloreado por su sistema teológico. Tenía algo de la peor intolerancia del puritanismo. Su obra literaria no tenía originalidad y de su poesía, tan laboriosamente construida, sólo se conoce el himno 'I love thy kingdom, Lord.' Teológicamente perteneció a la escuela de su abuelo, Jonathan Edwards, aunque demostró algo de independencia. Sus ideas las expuso en una serie de sermones, repetidos cada cuatro años en Yale, para que todos los estudiantes pudieran oírlos, siendo publicados tras su muerte con el título Theology Explained and Defended (5 volúmenes, 1818-19), que fueron populares en América y afuera. Su única obra que es probable le sobreviviera es Travels in New England and New York (4 volúmenes, New Haven, 1821-22) escrita para recoger cómo 'Nueva Inglaterra aparecía o a mis propios ojos habría aparecido, ochenta o cien años antes' y para refutar equivocadas ideas extranjeras de América. Es una sorprendente colección de descripciones de escenarios naturales, de condiciones agrícolas, políticas, religiosas y sociales, incluyendo información histórica, biográfica y estadística, estando intercalada con sagaces comentarios prácticos.
'A causa de su noble persona' Goodrich quedó persuadido 'de la perfección del hombre visible, ejerció un poder en su tiempo y generación más allá del alcance natural de su capacidad metal.' Sin embargo, la reputación e influencia de Dwight no se puede atribuir solo a su presencia y maneras. Hay que atribuirla en parte a su equipamiento mental. Tenía una tenaz memoria, un amplio abanico de intereses y aguda capacidad para la observación minuciosa. Su mente estaba saturada de un caudal de información sobre los temas más diversos. Podía hablar inteligentemente con hombres de casi todo estilo de vida. Obligado, por la condición de sus ojos, a valerse de amanuenses, era tal su poder de concentración que podía dictar a varios a la vez, volviéndose de uno a otro, comenzando sin ayuda donde había terminado. Además tenía un sólido juicio y sentido común. En ciertos aspectos en carácter era grande. Aunque abierto a la crítica a sus ideas políticas y sociales, mostró una noble devoción a los intereses de su país y nadie dudó de su integridad religiosa. Se había disciplinado en la conformidad al deber y trabajo y su perseverancia y dominio propio le hacían idóneo para las más elevadas posibilidades humanas. Hay que tener en cuenta que la dificultad en sus ojos le suponía un gran impedimento diario, viéndose obligado a levantarse de noche para caminar varios kilómetros a fin de aliviar su intenso dolor, forzado a componer en prosa y poesía mediante el dictado y manteniéndose fiel en medio de una lenta muerte por cáncer. Como profesor estuvo cerca de ejemplificar lo que el nombre de Mark Hopkins simboliza más que Hopkins mismo. No sólo inspiró los intereses de sus alumnos en los estudios que él enseñó sino que hizo de su clase un medio de enriquecerles con la gran cantidad de su conocimiento general. Como presidente del colegio tuvo cualidades que le colocaron en el primer rango de su generación y a partir de su administración comienza la era moderna de Yale. Hizo de la cooperación entre la facultad y el presidente una parte del gobierno del colegio; abolió costumbres y medios de disciplina obsoletos; reunió a competentes profesores; animó la enseñanza de la ciencia; estableció un departamento médico y consideró la fundación de un departamento teológico y de derecho. Su interés en la extensión de la educación y la religión le llevó a emplear mucho pensamiento y trabajo en la fundación de instituciones que tuvieran influencia amplia y permanente. Fue uno de los impulsores de Andover Theological Seminary, de Missionary Society de Connecticut y de American Board of Comissioners for Foreing Missions. Toda su vida de hecho estuvo dedicada a grandes intereses y si fue la personificación del 'venerable status quo', ejemplo del puritanismo de Connecticut, también fue la personificación de todo lo bueno que hay en ello.
Su familiar himno 'I love thy kingdom, Lord', traducido al español por E. Velasco, es el que a continuación se presenta, titulado Tu reino amo ¡Oh, Dios!.
Tu reino amo ¡oh Dios!
Tu casa de oración
Y al pueblo que en Jesús halló
Completa redención.Tu iglesia, mi Señor
su templo y adoración
La grey que guiando siempre vas
con sabia dirección.Por ella mi oración
Mis lágrimas de amor
Y mis cuidados y mi afán
Por ella son, Señor.Un gozo sin igual
Me causa en ella estar
Por siempre allí tu comunión
Anhelo disfrutar.Yo sé que durará
Mi Dios, cual tu verdad
y victoriosa llegará
A la eternidad.