Adam de Easton,
cardenal inglés de la orden
benedictina, llamado también Eston, murió en Roma en 1397. Tomó el apellido del lugar de su nacimiento, en el ducado de Norfolk. Vistió la cogulla benedictina en el monasterio de Norwich y enseñó teología en
Oxford. Se cree que al haber sido conocidas en Roma sus muchas cualidades, fue acompañado por el
obispo Langham, en un viaje a esa ciudad. Allí se aprovecharon de él en la
curia y con sus talentos se abrió paso para el
cardenalato durante el
papado de
Urbano VI, que le dio el título presbiterial de Santa Cecilia en 1378, según algunos, o en 1381, según otros. También obtuvo el
deanato de York y el
obispado de Londres, siendo favorecido por el rey Ricardo II, que le apreciaba mucho. Como desaprobara la severa conducta de Urbano VI, cayó en desgracia suya, y sospechando éste de él, le encerró en Nocera con otros cardenales, a los cuales hizo ejecutar, salvándose Easton por respeto al rey de Inglaterra.
Bonifacio IX, sucesor de Urbano, hizo examinar mejor la causa de Easton, que salió inocente, escribiendo el papa al parlamento cartas laudatorias. Además restituyó a Easton a su antigua dignidad (1389), de la que le había privado su predecesor.
Fue varón de vasta cultura, poseyendo, además de su lengua materna y la latina, un gran dominio de la griega y la hebrea. Hizo muchas traducciones de éstas y dejó las siguientes obras, cuyo catálogo se halla en Ziegelbauer: Translatio veteris Testamenti ex Hebraeo in latinum, Portilla heraica, Expositio Levitici, Hebraica Saraceni, Hebraica Iarchi Salomonis, De Potestate Ecclesiae, Defensorium Ecclesiae, De Electione Pontificis, Modus conferendi beneficia, Dialogus Regis et Episcopi, Perfectio vitae spiritualis, Forma procedendis contra haereticos, Opus vitae contra haereticos, De communicatione idiomatum, De diversitate translationum, De veritate catholica, De sua calamitate y una traducción de Meteora de Aristóteles. También se le atribuyen el Oficio de la Visitación, cuya fiesta instituyó Urbano VI.