Historia

EDUARDO II EL MÁRTIR († 978)

Eduardo II el Mártir, rey de Inglaterra, nació en el año 962 y murió el 18 de marzo de 978.

Asesinato de Eduardo IIIlustración de Cassell's Illustrated History of England
Asesinato de Eduardo II
Ilustración de Cassell's Illustrated History of England
Se confió su educación a Sideman, obispo de Crediton, quien le instruyó en las Escrituras, creciendo como un muchacho fuerte y robusto. Queriendo su padre Edgar evitar a su muerte disturbios con motivo de la sucesión, nombró a Eduardo rey aun en vida, prefiriéndole a Etelred, habido de Elfrida, su tercera mujer. No sin alguna oposición de su madrastra, comenzó su reinado Eduardo en 975 a la muerte de Edgar, siendo consagrado por Dunstan en Canterbury. El autor de Life of St. Oswald, escrita hacia 1005, afirma que los nobles se opusieron a su elección por su temperamento explosivo, pues el muchacho no sólo abusaba sino que golpeaba a sus sirvientes. Aunque pudiera ser impulsivo, es evidente que la razón sustentada por la facción de Elfrida, hija de Ordgar, rey de Cornualles, y viuda, antes de casarse con Edgar, de Elvorio rey de Estanglia, era que la sangre de Etelred era más pura y noble que la de Eduardo. No osbtante, disimuló su enojo, aunque fue la inductora de su muerte. Estando Eduardo de caza en las cercanías de Wareham, le vino el deseo de visitar a su hermanastro Etelred, aun niño, que vivía allí y a quien apreciaba. Advertida la madrastra, le salió al encuentro en Corfe-Caole acompañada de asesinos y mientras ella le ofreció antes de apearse del caballo una bebida, uno de los conspiradores le asestó por la espalda una puñalada mortal. Su cadáver fue llevado a una miserable casa de campo en Wareham, siendo enterrado sin honor y en suelo no consagrado. El asesinato levantó gran indignación, que fue en aumento cuando se hizo evidente que los parientes del rey no le vengarían. 'No hay hecho más execrable que se haya cometido desde que la raza inglesa llegó a Britania' escribió el cronista. En 980 el arzobispo Dunstan hizo trasladar su cadáver a Shaftesbury con gran pompa.

Eduardo fue reverenciado como santo y mártir, siendo calificado con el segundo título oficialmente en 1001. El biógrafo de St. Oswald silencia el nombre de Elfrida en el relato del asesinato, pero el hecho se debe a que ella podía estar viva cuando el biógrafo narró los hechos, durante el reinado de su hijo Etelred. Osbern, escribiendo hacia 1090, es el primero que atribuye plenamente el asesinato de Eduardo a su madrastra, en lo que es seguido por Eadmer. Florence afirma que fue asesinado por sus propios hombres bajo instigación de Elfrida. Enrique de Huntingdon, aunque atribuye su muerte a hombres de su propia familia, menciona la leyenda que achaca a Elfrida la puñalada mientras le ofrecía la copa. El sentimiento suscitado por su muerte parece mostrar que el joven rey era popular y el afecto que tenía hacia su hermanastro y el relato del dolor del niño en su muerte son evidencias de una naturaleza amorosa. Pero las observaciones de Osbern sobre la buena opinión general hacia él no deben ser subrayadas, pues las críticas sobre el carácter de Eduardo hacía tiempo que habían sido eliminadas.