Eduardo VI, rey de Inglaterra e Irlanda desde 1547 a 1553, nació en Londres el 12 de octubre de 1537 y murió en esa misma ciudad el 6 de julio de 1553.
Eduardo VI, grabado de Nicolas de Clerc
Era el único hijo legítimo varón de Enrique VIII, muriendo su madre, Jane Seymour, doce días después de darlo a luz. Fue bautizado en la capilla de Hampton Court el 15 de octubre, siendo la princesa María su madrina y el arzobispoCranmer y el duque de Norfolk sus padrinos. La marquesa de Exeter tuvo al niño en sus brazos durante la ceremonia. El 19 de octubre Hugh Latimer envió al ministro Cromwell una carta, rogando que el niño fuera criado en la feprotestante. Ya en marzo de 1539 se preparó una casa aparte para el futuro rey. Sir William Sidney era el chambelán y Sir John Cornwallis administrador. También había un vice-chambelán, limosnero, deán, niñera y jardineros. Lady Bryan, que había criado a las princesas María e Isabel, recibió el cargo de aya, siendo Sybil Penne, cuñada de Sir William Sidney, niñera principal en octubre de 1538. George Owen fue el médico del príncipe. La residencia estuvo la mayor parte del tiempo en Hampton Court, donde la princesa María hizo muchas visitas a su hermanastro en 1537 y 1538. A los lores del consejo se les otorgó una primera audiencia en septiembre de 1538, mientras Eduardo estaba en Havering-atte-Bower, Essex. En febrero de 1539 el embajador francés y en octubre de 1542 Con O'Neil, conde de Tyrone, visitaron al niño. En 1543 su residencia se trasladó temporalmente a Ashridge, Hertfordshire. En julio del mismo año la guera con Escocia llegó a su final. La principal estipulación del tratado de paz fue que el muchacho debía casarse con María, reina de los escoceses, quien, aunque reina, no tenía todavía siete meses de edad.
Hasta que tuvo seis años Eduardo fue criado 'entre mujeres.' A esa edad el doctor Richard Cox se convirtió en su profesor. En julio de 1544 Sir John Cheke fue llamado de Cambridge para 'complementar a Mr. Coxe' y a Sir Anthony Cooke debió Eduardo parte de su educación. En varias ocasiones Roger Ascham le dio lecciones en caligrafía, pero Eduardo, aunque escribía clara y regularmente, nunca logró destacar en el arte. El latín, el griego y el francés le ocupaban primordialmente. A la edad de ocho años escribió en latín a su padrino Cranmer. En 1546 el doctor Cox señaló que el niño sabía 'cuatro libros de Catón' de memoria y 'cosas de la Biblia', Vives y Esopo. Sus tres libros de ejercicios existentes, fechados desde 1548 a 1550 (uno en el Museo Británico y dos en la Biblioteca Bodleian) están llenos de extractos de las obras filosóficas de Cicerón y de la Ética de Aristóteles. Ascham, escribiendo a Sturm el 14 de diciembre de 1550, cuando Eduardo tenía trece años, destaca que había leído toda la Ética y la Dialéctica de Aristóteles y estaba traduciendo al griego De Philosophia de Cicerón. Los libros en su biblioteca, todavía preservados en la Biblioteca Real y en el Museo Británico, incluyen una edición de Tucídides (Basilea, 1540), además de escritos de los Padres. John Bellemain era el tutor francés de Eduardo y Fuller señala que tuvo un tutor alemán llamado Randolph, pero tal persona no se menciona en ninguna otra parte. Martín Bucero afirma que Eduardo hablaba italiano. Philip van Wilder le enseñó a tocar el laúd, mostrando su pericia al embajador francés en 1550. Probablemente el doctor Christopher Tye, que puso los Hechos de los Apóstoles en música, y Thomas Sternhold, versificador de los Salmos, también le dieron instrucción musical. El príncipe se interesó en la astronomía, que defendió por escrito en 1551, teniendo un elaborado cuadrante montado que está ahora en el Museo Británico. Siempre de disposición estudiosa, Eduardo 'se apartaba en alguna cámara o galería' para aprender sus lecciones de memoria y siempre se deleitaba en sus libros. Dedicaba poco tiempo a jugar, pero ocasionalmente tomaba parte en torneos, caza y cetrería. A principios de agosto de 1546 Annebaut, el embajador francés, estaba entusiasmado por los avances del muchacho y en 1547 William Thomas, oficial del consejo, describió como ejemplar su conocimiento y cortesía para un muchacho de diez años.
Los monarcas de Inglaterra y Escocia en los siglos XVI y XVII
Muchos de su edad eran sus compañeros diarios, compartiendo, según la práctica de su tiempo, su educación. Entre ellos estuvieron Henry Brandon, duque de Norfolk, y su hermano Charles, su primo, Edward Seymour, Lord Maltravers (heredero del conde de Arundel), John, lord Lumley, Henry, lord Strange (heredero del conde de Derby), John Dudley (hijo del conde de Warwick), Francis, lord Russell, Henry, lord Stafford (heredero del último duque de Buckingham), Lord Thomas Howard, lord Giles Paulet y James Blount, lord Mountjoy. Pero su compañero favorito era Barnaby Fitzpatrick, heredero de Barnaby, lord de Upper Ossory, con quien mantuvo en los últimos años de su corta vida una afectuosa correspondencia. Fuller y Burnet afirman que Fitzpatrick era el chivo expiatorio del príncipe, al sufrir en su persona los castigos debidos a las trastadas del príncipe.
La Reforma en Inglaterra. Enrique VIII señala a su hijo y sucesor Eduardo VI. Mientras el papa languidece, Thomas Cranmer está al lado del heredero como consejero
Eduardo estaba en Hatfield cuando Enrique VIII murió el 21 de enero de 1547. Tenía poco más de nueve años y nunca fue nombrado formalmente príncipe de Gales, aunque la ceremonia había sido preparada. El testamento de su padre, fechado el 30 de diciembre de 1546, constituyó a Eduardo su heredero legítimo y sucesor, nombrando un consejo de regencia, formado por 18 personas durante la minoría de edad del príncipe, con otros doce ayudantes que serían citados a voluntad del consejo. Entre los miembros del mismo estaban el tío de Eduardo, el conde de Hertford, y el vizconde de Lisle (posterior duque de Northumberland). El día que murió Enrique, Hertford llevó a Eduardo y a su hermana Isabel a Enfield y el lunes 31 de enero Eduardo fue llevado a la Torre de Londres. El martes los lores del consejo le rindieron homenaje y el lord-canciller Wriothesley anunció que el consejo de regencia había escogido a Hertford como gobernante y protector del reino. El lord canciller y otros oficiales de justicia dimitieron de sus puestos para ser restaurados en ellos por el nuevo rey. El 4 de febrero el lord protector asumió los cargos adicionales de lord tesorero y mariscal. Dudley se convirtió en chambelán y el hermano del protector, Thomas Seymour, en almirante. Los demás oficios quedaron en manos de los anteriores titulares. El domingo 6 de febrero el joven rey, todavía en la Torre, fue ordenado caballero por su tío, el protector, y el 18 de febrero distribuyó varios títulos nobiliarios entre sus consejeros, promoviendo al protector al ducado de Somerset, a Dudley al condado de Warwick y a Sir Thomas Seymour a la baronía de Seymour de Sudeley.
Entrada de Eduardo VI en Londres ilustración de Cassell's Illustrated History of England
La coronación tuvo lugar en la abadía de Westminster el domingo 20 de febrero. El día anterior una suntuosa procesión condujo al pequeño rey desde la Torre a Whitehall. El arzobispo Cranmer puso tres coronas sucesivamente en la cabeza del muchacho, la del Confesor, la imperial y una que se había hecho especialmente para la ocasión. Una breve alocución fue pronunciada por el arzobispo, en la que el niño era reconocido como cabeza suprema de la Iglesia. Los dos días siguientes se dedicaron a justas que el rey contempló. Durante su corto reinado Eduardo dividió la mayor parte de su tiempo entre Whitehall y Greenwich, pero ocasionalmente se alojó en el palacio de St. James y en verano en Hampton Court, Oatlands y Windsor.
Las simpatías religiosas del joven príncipe se manifestaron pronto. Durante el primer año de su reinado hizo la ofrenda monetaria prescrita por el antiguo ritual católico los domingos y días de los santos, pero tras junio de 1548 se interrumpieron los pagos, aunque se puso aparte una suma para las limosnas diarias y para el Jueves Santo y Pascua. El doctorNicholas Ridley, que se convirtió en obispo de Rochester en 1547, predicaba regularmente ante el rey desde el comienzo de su reinado. Pero Hugh Latimer era el ocupante favorito del púlpito en la capilla real, construyéndose un púlpito especial en los jardines privados en Whitehall para que mayor número de personas pudieran oírle. Eduardo 'anotaba cada frase notable' en los sermones 'especialmente si mencionaban a un rey', hablando de ellas con sus jóvenes compañeros después. El 29 de junio de 1548 Gardiner, obispo de Winchester, predicó, esperándose que se comprometiera a atacar la doctrina protestante, pero decepcionó a sus enemigos al reconocer el título del rey como cabeza suprema de la Iglesia. Cuando el parlamento (23 de noviembre) estaba debatiendo el Libro de Oración Común y surgió 'una notable disputa sobre el sacramento', Eduardo se interesó en la discusión y sagazmente criticó a algunos de los que hablaron. En Cuaresma de 1549 Latimer predicó su célebre serie de sermones dirigidos a la corte del joven rey. Un año después, Hooper, Ponet, Lever, Day y otros pronunciados reformadores, ocuparon el púlpito y al final de su reinado John Knox pronunció varios sermones en Windsor, Hampton Court y Westminster.
El duque de Somerset ilustración de Cassell's Illustrated History of England
Somerset y los otros consejeros estaban del lado del rey en su pensamiento. La primera legislación del reino respecto al Libro de Oración, uniformidad de servicio y los formularios de la Iglesia ponían a la Reforma en una sólida plataforma. Los reformadores acudían a Inglaterra desde otros países y competían con los protestantes nacionales en alabar la piedad de Eduardo y la devoción a su doctrina, a lo que atribuían el avance religioso. Bartholomew Traheron, escribiendo a Bullinger de Zurich (28 de septiembre de 1548) dijo del rey: 'Una disposición tan santa no ha existido en nuestro tiempo.' Martín Bucero afirmó (15 de mayo de 1550) que 'ningún estudio le deleita más que el de las Santas Escrituras, de las que lee diez capítulos diarios con la mayor atención.' Bucero también escribió a Calvino diez días después que 'el rey está ejerciendo todo su poder para la restauración del reino de Dios.' Pietro Martire y John ab Ulmis hablaron en términos similares. Cuando en julio de 1550 le fue ofrecido a Hooper el obispado de Gloucester puso objeciones al requisito del juramento, pero se dice que Eduardo borró con su propia pluma tal cláusula. El 4 de diciembre de 1550 un protestante francés en Londres, Francis Burgoyne, envió a Calvino una descripción de su entrevista con Eduardo, en la que el joven rey le hizo muchas preguntas sobre el gran reformador. Calvino envió al rey una larga carta de consejo y exhortación en abril de 1551. Cuando Knox escribió después de sus experiencias como predicador en la corte, declaró inusual para su edad la 'piadosa disposición a la virtud y principalmente a la verdad de Dios' del rey. Nicholas Udal, en su dedicatoria de su traducción de la paráfrasis del Nuevo testamento de Erasmo, es altamente elogioso y Bale, en Scriptores añade su propia alabanza del inglés Josiah como Eduardo era generalmente llamado por sus panegiristas, Sleidan y Bibliander, además de cumplidos epigramas de Parkhurst.
Sello de Eduardo VI ilustración de Cassell's Illustrated History of England
Eduardo llevó una vida solitaria. Sólo reconoció como amigos a Cheke y Fitzpatrick. Sus hermanas tenían residencias separadas y apenas le veían. Su precocidad intelectual y ardor religioso no iban acompañados de alguna muestra de afecto natural. Aunque tan joven, mostró trazas de la dureza de su padre y también de la dignidad natural del porte. El protector Somerset estaba casi siempre con él, pero el rey le trataba con indiferencia. Somerset partió para Escocia en 1547 a fin de imponer el cumplimiento del matrimonio entre Eduardo y la reina María, que los gobernantes escoceses repudiaban. Los franceses ayudaban a los escoceses y Boulogne fue llevado. En ausencia de Somerset su traicionero hermano, Lord Seymour, el almirante, intentó desbancarle de la estimación del rey. Lord Seymour constantemente procuraba entrevistarse con el rey, subrayando en una ocasión que el protector se estaba haciendo viejo. A lo que el rey fríamente replicó: 'Sería mejor que se muriera.' Este es el propio relato de la conversación del rey. Una vez que Lord Seymour fue encerrado en la Torre por el protector acusado de traición, el consejo privado se presentó ante el rey (24 de febrero de 1549) para demandar autorización para iniciar los procedimientos judiciales; el rey dio el consentimiento con mucha dignidad y solicitud y el 10 de marzo mostró igual frialdad en consentir en su ejecución. En octubre de 1549 los consejeros, bajo Dudley, se volvieron contra el protector. El 6 de octubre Somerset supo de su acción y rápidamente trasladó al rey desde Hampton Court a Windsor. Posteriormente sería acusado de haber alarmado al rey al decirle que su vida corría peligro, de haber perjudicado su salud por el apresuramiento del traslado y de haber dejado la sala real en Windsor sin vigilancia, mientras que la suya propia sí lo estaba. Somerset fue enviado a la Torre el 14 de octubre. Dos días antes los consejeros hostiles explicaron al rey en Windsor las razones de su política. El muchacho, que había estado sufriendo de 'reúma' coincidió con ellos y catalogó en su diario las faltas de su tío así: 'Ambición, vanagloria, entrada en precipitadas guerras... enriquecimiento de mi tesoro, siguiendo su propia opinión y haciendo todo por su autoridad.' El 15 de octubre el consejo se reunió en Hampton Court y nombró al marqués de Northampton, los condes de Arundel y Warwick y a los lores Wentworth, St. John y Russell, gobernantes del rey para propósitos políticos y educativos. Nuevos honores y cargos se otorgaron a los dirigentes prominentes en la revuelta; las esperanzas de los católicos despertaron, pero pronto se hizo evidente que el poder de Somerset se había trasladado al conde de Warwick, que no tenía intención de cambiar la política eclesiástica. El 17 de octubre el rey hizo un recorrido por Londres y en el verano siguiente un largo viaje desde Westminster (23 de julio) por Guildford, Oking, Oatlands, Nonsuch, Richmond y de vuelta a Westminster (16 de octubre). Todas las paradas por la noche se hicieron en palacios o haciendas. En Oking se llamó a la princesa María para que se encontrase con su hermano.
Eduardo VI entregando la orden a Cranmer para la ejecución de Joan Bocher Ilustración de Cassell's Illustrated History of England
Somerset fue perdonado el 16 de febrero de 1550, regresando a la corte (31 de marzo) y al consejo (10 de abril) con su prestigio disminuido. Lady Seymour, abuela del rey y madre de Somerset, murió en el otoño siguiente y el consejo el 8 de octubre reprobó hacer lamentación por ella. Los planes de matrimonio para el rey eran objeto de discusión. El tratado hecho con María en 1543 había sido repudiado por los escoceses, siendo comprometida la muchacha con Francisco, el delfín de Francia. Según John Lesley, obispo de Ross, cuando Eduardo hospedó a la madre de María, María de Guisa, en su paso por Inglaterra en julio de 1551, le recordó el antiguo compromiso y le pidió que se cumpliera, pero el relato no está confirmado. El 24 de marzo de 1550 se firmó la paz con Francia y Escocia, decidiéndose que Eduardo fuera propuesto para la mano de la princesa Isabel, hija de Enrique II de Francia, dama que finalmente se casaría con Felipe II de España. En mayo de 1551 el marqués de Northampton fue a París en una embajada especial para investir al padre de la princesa con la Orden de la Jarretera y para determinar los arreglos. El matrimonio fue concertado, pero se decidió retardar su celebración hasta que ambas partes tuvieran doce años de edad. En julio un embajador francés, el mariscal de St. André, llevó a Eduardo la orden de St. Michael y Warwick procuró un retrato de la princesa. El matrimonio difícilmente se habría compaginado con los principios religiosos de Eduardo, que aumentaron con el paso de los años. La cuestión de permitirle a la princesa María oir misa estuvo más de una vez sujeto a discusión en el consejo, siéndole negado el permiso. Cuando ella declinó adoptar el Libro de oración en mayo de 1551, el emperador instruyó a Sir Richard Morysin, embajador inglés en su corte, para demandar en su nombre completa libertad religiosa para la princesa. Algunos de los consejeros sugirieron que los deseos del emperador debían ser respetados, pero el rey se negó a otorgar privilegios especiales a su hermana. Jane Dorner, duquesa de Feria, afirma que María quedó prácticamente en libertad para hacer lo que le agradara, que tenía mucho afecto por su hermano y esperanzas de convertirlo al catolicismo. Pero no hay razón para dudar de la resolución del rey cuando las prácticas católicas estaban en debate. El rey con Cranmer ha sido acusado de responsabilidad personal por la ejecución de Joan Bocher, anabaptista, en mayo de 1550; pero aunque él solo menciona su muerte en su diario, no hay razón para suponer que se le consultó sobre el asunto.
Dudley, duque de Northumberland ilustración de Cassell's Illustrated History of England
El 16 de octubre de 1551 Somerset fue atacado de nuevo. Warwick resolvió asegurarse las riendas del gobierno y tan pronto como fue nombrado duque de Northumberland, envió a Somerset a la Torre. Eduardo era una presa fácil para el ambicioso noble. Aceptó como verdaderos todos los falsos cargos proferidos contra Somerset, relató los procedimientos contra su tío con gran detalle en su diario y tras firmar la orden de su ejecución anotó lacónicamente: 'El duque de Somerset fue degollado en Tower Hill el 22 de enero de 1552.' La misma insensibilidad se evidencia en la referencia del rey al asunto en su correspondencia con Fitzpatrick.
Eduardo, cuya salud hasta entonces había sido buena, era de constitución débil, y en abril de 1552 sufrió ataques de sarampión y viruela. El 15 de abril el parlamento fue disuelto, dándose el asentimiento real a muchas leyes mediante comisión. El 12 de mayo Eduardo estaba suficientemente recuperado para montar en Greenwich Park con una partida de arqueros. Poco después Cheke, tutor del rey, cayó enfermo, y Eduardo mostró un interés inusual. Atribuyó la recuperación de Cheke a sus oraciones. En el otoño William Thomas, oficial del consejo, ofreció al rey instrucción en el arte de gobernar, sometiendo 85 cuestiones políticas a su consideración. Eduardo aceptó recibir de Thomas lecciones sobre temas estipulados y éste le presentó documentos sobre propuestas de reformar la devaluada moneda, sobre alianzas extranjeras y formas de gobierno. Girolamo Cardano, el gran médico milanés, le visitó en septiembre u octubre y escribió un interesante relato de sus entrevistas, en las que alaba el saber del joven monarca. Le hizo el horóscopo a Eduardo y le predijo que llegaría a la longevidad.
El imperio y Francia estaban en guerra en el verano de 1552 y Eduardo observaba el conflicto con profundo interés. El crecimiento de su inteligencia en cuestiones políticas está bien atestiguado por la reina María de Guisa, quien afirmó, tras visitarle en 1551, que era más sabio que ninguno de los tres reyes que había conocido. El emperador solicitó el cumplimiento del tratado de Enrique VIII mientras que el rey francés señaló que era aliado de los príncipes protestantes de Europa y por tanto merecía la ayuda inglesa. Pero los consejeros de Eduardo mantuvieron una estricta neutralidad. El 19 de junio de 1552, a propuesta de Northumberland, Eduardo impulsó un matrimonio entre el hijo del duque, Guildford, y Lady Margaret Clifford, pariente de la familia real. La completa sumisión de Eduardo a Northumberland causaba mucha insatisfacción fuera de la corte. En agosto de 1552 una mujer, Elizabeth Huggons, fue acusada de difamar a Northumberland por su trato a Somerset. El 22 de agosto Eduardo hizo un viaje a Christchurch, Hampshire, escribiendo con satisfacción a su amigo Fitzpatrick. Knox afirmó que en el último sermón que predicó ante la corte no ahorró denuncias a Northumberland y Winchester, que controlaban la acción del rey. En noviembre de 1552 acaba el diario de Eduardo. La siguiente Navidad se celebró con prolongadas festividades en Greenwich, pero en enero comenzó la fatal enfermedad del rey. William Baldwin en su Funeralles of Edward the Sixt la atribuye a un enfriamiento en el tenis. Una áspera tos fue la primera señal de una rápida tuberculosis. El 6 de febrero le visitó la princesa María. El 16 de febrero la ejecución de una obra de teatro fue suspendida 'porque su gracia estaba enfermo.' El 1 de marzo Eduardo inauguró un nuevo parlamento; los miembros se reunieron en Whitehall por su enfermedad y él recibió la comunión tras el sermón del obispo Ridley. El 31 de marzo los miembros se congregaron de nuevo en Whitehall y Eduardo los disolvió.
Según Grafton las frecuentes referencias de Ridley en su sermón a los sufrimientos de los pobres de Londres, suscitaron poderosamente la simpatía del rey, expresando gran interés en su último año para aliviarlos. Discutió el asunto con Ridley y escribió sugerencias al alcalde. Una rígida legislación contra vagabundos y mendigos se había aprobado en el primer año de su reinado, pero el mal no había disminuido. Tras debida consulta se resolvió que el palacio real de Bridwell sería entregado a la corporación de Londres como 'hogar para los pobres y ociosos.' El 10 de abril se efectuó la cesión y al día siguiente Eduardo recibió al alcalde en Whitehall y le nombró caballero. El palacio no se empleó para su nuevo uso hasta 1555. Al mismo tiempo, Eduardo estableció que Christ Hospital, antiguo monasterio franciscano, fuera dedicado al servicio de los estudiantes pobres y que St. Thomas Hospital se usara para la recepción y tratamiento médico de los enfermos. Los ciudadanos de Londres donaron dinero para esos propósitos, siendo ellos, y no el rey, los principales responsables del éxito de los planes caritativos. Un uso similar de Savoy Hospital recibió la aprobación de Eduardo.
El último médico de Eduardo VI ilustración de Cassell's Illustrated History of England
A mediados de abril Eduardo fue a tomar las aguas en Greenwich. Había alarmantes informes sobre su salud que circulaban en mayo y muchas personas fueron puestas en la picota por insinuar que sufría los efectos de un veneno de acción lenta. Los doctores George Owen y Thomas Wendy estaban atendiéndole constantemente junto con otros cuatro médicos, pero hicieron insensatos experimentos que demostraron ser remedios de curandera con sus desastrosos efectos. De hecho, hay testimonios que afirman que en sus últimos días el rey estuvo al cuidado de una curandera, cuyas panaceas apresuraron su fin y llevaron a muchos a sospechar que incluso había recurrido al veneno. A mediados de mayo Antoine de Noailles, embajador francés, fue recibido por el rey, que estaba entonces muy débil, y el 16 de mayo la princesa María le escribió para congratularse por su mejoría. El 21 de mayo Lord Guildford se casó con Lady Jane Grey. En la segunda semana de junio la salud del rey estaba deteriorada y Northumberland le indujo a elaborar un 'mecanismo de sucesión' en favor de Lady Jane, excluyendo a sus hermanas. En el borrador autógrafo el rey escribió primero que la corona pasaba 'a los herederos masculinos de Lady Jane', pero esas palabras fueron luego sustituidas por 'a Lady Jane y sus herederos masculinos.' El 14 de junio el juez Montagu y los oficiales de la corona fueron citados a la cámara del rey para dar fe del documento. Montagu se negó a ir, pero vuelto a llamar al día siguiente y al recibir un perdón general del rey que le libraba de todas las posibles consecuencias de su acción, consintió en preparar los poderes necesarios. Según las notas en su último testamento Eduardo dejaba 10.000 libras a cada una de sus hermanas a condición de que escogieran maridos con el consentimiento del consejo; dio 150 libras anuales a St. John College, Cambridge; ordenó que el plan de Savoy Hospital se llevara a cabo; que se erigiera una tumba a la memoria de su padre y que se colocaran monumentos sobre las tumbas de Eduardo IV y Enrique VII. Avisó a Inglaterra de entrar en guerras extranjeras y de alterar su religión. Casi el último que tuvo audiencia con él fue (Sir) Thomas Gresham, agente inglés en Flandes, a quien el rey prometió alguna recompensa por sus servicios, diciendo que debía saber que sirvió a un rey. El 1 de julio el consejo declaró que los alarmantes rumores de la condición de Eduardo eran falsos, pero murió pacíficamente en los brazos de su ayudante, Sir Henry Sidney, el 6 de julio, tras repetir una oración de su propia composición. El cuerpo fue embalsamado y el 7 de agosto, tras los vanos esfuerzos del duque de Northumberland para dar efecto práctico al plan de sucesión de Eduardo, los restos fueron trasladados a Whitehall. El funeral tuvo lugar al día siguiente, en la capilla de Enrique VII, pero ningún monumento señaló la tumba. La reina María asistió a la misa por el muerto en la capilla de la Torre el día de su funeral.