Edwin (Eadwine), rey de Northumbria, nació en 585 y murió en una batalla en Heathfield (probablemente Hatfield Chase) el 12 de octubre de 633.
Edwin de Northumbria y los misioneros cristianos. Escuela inglesaEra hijo de Ella, rey de Deira, quien murió cuando Edwin tenía tres años, por lo que el rey berniciano, Ethelric, se apoderó de su reino. Edwin, durante su infancia y juventud, estuvo deambulando por el peligro de la implacable persecución de Ethelric y su hijo Ethelfrid. En 616 o 617 estuvo en la corte de Redwald, rey de Anglia oriental, pudiendo encontrarse allí con el misionero romano Paulino. Redwald se negó a entregarlo al poder del rey de Northumbria, atacándolo y matándolo. De esa manera Edwin recuperó su reino. Estableció su capital en York y extendió sus dominios hacia el norte hasta la ciudad que lleva su nombre (Edimburgo), hacia el oeste a las islas de Anglesea y Man y hacia el sur por toda Inglaterra con la excepción de Kent, con la cual hizo alianza. En 625 se casó con Ethelburga, princesa de Kent, quien era cristiana, obteniendo Paulino admisión a su corte. La grandeza de mente del rey se evidencia por su tolerancia a la religión de su esposa, a su precaución para aceptarla él mismo sin la debida deliberación y convicción y a su conducta una vez que tomó la decisión. Su primer paso fue anunciar su resolución a sus consejeros y pedirles si se bautizarían con él. Se dice que el sacerdote principal fue el primero en dar una respuesta afirmativa, diciendo que el servicio a los antiguos dioses no les había aprovechado nada. Una vez que un noble hubo hablado en favor de una prueba de la nueva religión, los otros dieron su consentimiento y el sacerdote dirigió el modo de profanar los templos y altarespaganos. Edwin dio a Paulino permiso para predicar y bautizar y comenzó una iglesia de piedra en York. Persuadió a Eorpwald de Anglia oriental a que se hiciera cristiano. Beda dice que gobernó tan bien que una mujer con su niño recién nacido podía cruzar su reino de mar a mar sin peligro. Puso vasijas al lado de las fuentes, junto a los caminos para el uso de los viajeros, siendo tal el amor o el temor que inspiraba que nadie se las llevó. Fue un mal día para Inglaterra cuando fue asesinado por Penda, el rey pagano de Mercia, con la ayuda de los britones de Gales, quienes, aunque eran cristianos, no podían olvidar la antigua animosidad contra los sajones.