Historia
EFRÉN SIRIO (c. 306-373)

Se dice que su padre fue sacerdote de una divinidad o ídolo llamado Abnil o Abizl, destruido por Justiniano. Efrén se convirtió al cristianismo por el obispo Jacobo de Nisibis, con quien se dice que asistió al concilio de Nicea. Vivió en Nisibis hasta el año 363, cuando fijó su residencia en Edesa como ermitaño. Parece que visitó a Basilio de Cesarea, siendo ordenado diácono por él, declinando obtener mayor promoción eclesiástica. Fue a Egipto y allí estuvo durante ocho años, predicando a los monjes en su propia lengua. Poco antes de su muerte, apareció como público benefactor en medio del hambre, al abrir un hospital para los enfermos en el monasterio. Su testamento impidió que se le enterrara en una iglesia, especificando que fuera envuelto en su vieja capa y enterrado en el cementerio. Jerónimo sitúa su muerte bajo el emperador Valente. Si la fecha de junio de 373 es correcta, el encomium a Basilio († 1 de enero de 379) atribuido a Efrén, no puede ser suyo. Todos los calendarios eclesiásticos lo celebran; el latino el 1 de febrero, el griego y siríaco el 28 de enero y el copto el 14 de epipi (julio). Actualmente su cueva se muestra en el claustro armenio Dar Serkis, al oeste de Edesa.
Obras exegéticas.
Las obras de Efrén fueron muy numerosas, llegando a tres millones de versos, según Sozomeno, de los cuales una gran parte consisten de sermones y clases. No son fácilmente separables en categorías, aunque una división provisional sería exegéticas, dogmático-polémicas y poéticas. En esta última categoría se le atribuye el 'Himno controversial', llamado por Burkitt una 'melancólica adición'. Desde el punto de vista del valor intrínseco de sus escritos es difícil explicar la gran reputación de este Padre. El valor consiste en el hecho de que un gran número de producciones y su excelente preservación, permiten profundizar en la vida y pensamiento de la Iglesia de este periodo. Pero Efrén fue prolijo y repetitivo, habiendo poca remuneración en el estudio de su obra. La dificultad para los datos se agranda por el hecho de que muchas obras atribuidas a él no son suyas y mucha de la obra sobre Efrén debe hacerse a la luz de mejor información, especialmente obtenida de la versión armenia de sus escritos. En su obra exegética sobre los evangelios su base fue el Diatessaron de Taciano (comp. J. H. Hill, Dissertation on the Gospel Commentary of S. Ephraem the Syrian, Edimburgo, 1896). Que en su obra sobre los Hechos usó un texto 'occidental' ha sido demostrado por J. R. Harris (Four Lectures on the Western Text, Cambridge, 1894, página 23 y sig.). Su Comentario sobre Zacarías ha sido estudiado por Lamy (Revue biblique, 1897). Burkitt afirma que Apocalipsis no está relacionado con las obras exegéticas de Efrén.
Obras teológicas y poéticas.
Los escritos teológicos no son tan valiosos por sus contribuciones a la teología, como por sus referencias a las herejías de su tiempo. En la biografía aparecen hasta nueve en Edesa durante su tiempo, combatiéndolas a todas y citando las de Marción, Manes y Bardesanes. La clase de su teología se aprecia mejor en su Sermón sobre nuestro Señor (en T. J. Lamy, i. 145-274; traducción inglesa en NPNF, 2ª ser., xiii. 305-330). Se trata de un tratado sobre la encarnación, pero el lenguaje es altamente figurativo, haciéndose difícil obtener una clara idea de los conceptos de Efrén a partir del mismo. Gracias a su poesía fue ampliamente reconocido en tiempos antiguos, ganándose los títulos de 'Lira del Espíritu Santo' y 'Profeta de los sirios'. Con esta arma peleó contra Bardesanes y su hijo Harmodio. En sus himnos usó principalmente la métrica de siete sílabas, haciendo uso todavía la Iglesia siria de sus composiciones (los Himnos de Nisibi están en NPNF, ut sup., páginas 165-220).
Efrén no fue el fundador de una escuela de teología o exégesis como la de Antioquía. Parece que sus obras fueron traducidas al griego, ya que Sozomeno señala que pocas se perdieron por haber sido traducidas. Jerónimo solo conoció una en griego, la que trata sobre el Espíritu Santo. Burkitt critica la teología de Efrén, al no dar una doctrina definida del Cristo histórico, ni del cristianismo de la Iglesia antigua, ni de lo tiempos post-nicenos, faltándole seriedad intelectual.
El siguiente párrafo procede de su obra La fe, 1, 1:
'El Creador de todos los seres racionales es excelso y está por encima de todo razonamiento. El hombre no lo puede escudriñar y el ángel tampoco puede comprenderlo. La creatura no tiene capacidad para hablar en profundidad acerca de su Creador; ni siquiera puede decir de qué manera ha sido formada ella misma. Si no consigue, pues, entender su propio origen, ¿cómo sería capaz de comprender a su Creador? La razón no puede alcanzar la altura de su hacedor: muy por debajo de esta altura queda la búsqueda de cualquier investigador. Éstos se esfuerzan por hallar analogías en referencia a aquel que se identifica sólo con el único. Todos estos no alcanzan a comprenderse a sí mismos, sólo Él se conoce a sí mismo.'
