Historia

EGBERTO DE YORK († 766)

Egberto o Ecgbertht de York fue el primer arzobispo de esa ciudad y murió en ella el 19 de noviembre de 766. Era hijo de Eata y primo de Ceolwulf, rey de Northumbria.

Mapa del cristianismo en las islas británicas en los primeros siglos
Egberto
Su infancia y juventud las pasó en el monasterio de Hexham; luego fue Roma con su hermano Ecgred, donde aprendió las costumbres romanas y fue ordenado diácono. Ecgred murió en Roma y Egberto regresó a Inglaterra. Fue nombrado para la sede de York por Ceolwulf, probablemente en 732, y Beda le escribió una larga carta de consejos en cuanto a la vida y doctrina, la administración de su diócesis, los males prevaleciente entre el clero, el estado corrupto de los monasterios y las medidas de reforma que deseaba que adoptara. Como medio de restaurar la disciplina le aconsejó que impulsara la creación de nuevos obispados y el cumplimiento del plan de Gregorio III, que invistió a la sede de York con autoridad metropolitana, por lo que fue independiente de Canterbury. Actuando bajo su consejo, Egberto obtuvo el pallium de Gregorio III en 735, convirtiéndose en arzobispo de York, pues como ninguno de sus predecesores desde Paulino recibió la investidura, no estaban titulados más allá de ser obispos. Su poder se vio incrementado por la ascensión de su hermano Eadberto al trono en 738; trabajó en perfecta armonía con él, ejerció autoridad plena en asuntos eclesiásticos y acuñó moneda que llevaba su nombre junto con el del rey. Fue entendido, cortés y generoso. Enriqueció a las iglesias de su diócesis con muchos donativos espléndidos, ordenando a hombres dignos como sacerdotes y prestando atención al cultivo de la música en la iglesia. Por su gran saber fue llamado armarium omnium liberalium artium. Su mayor logro, tal vez, fue la fundación de una escuela asociada a su iglesia catedral y la preparación de competentes maestros para ella; fue para el norte de Inglaterra lo que Canterbury fue para el sur y entre sus maestros estuvieron Alberto (Etelberto), el sucesor de Egberto, y el gran alumno de éste, Alcuino (Eahlwine). Estimó el saber clásico, promovió el estudio gramatical, la música eclesiástica y el registro de la historia contemporánea, creando una biblioteca que fue grandemente alabada por Alcuino. Éste y el anónimo biógrafo de Egberto hablan de sus admirables cualidades en los más cálidos términos. En la anónima 'Vida de Alcuino' se dice que Egberto cada mañana se sentaba e instruía a sus jóvenes clérigos hasta el mediodía; luego oraba privadamente y celebraba misa. Comía frugalmente y escuchaba a sus eruditos discutir sobre cuestiones literarias. Por la tarde asistía al oficio de completas con ellos y luego les daba su bendición. Bonifacio solicitó al entendido e influyente arzobispo en dos cartas existentes que usara su influencia con Ethelbald, el poderoso rey de Mercia, pidiéndole ciertas obras de Beda y buscando consejo en una cuestión de disciplina eclesiástica. La respuesta de Egberto, desafortunadamente, no se ha preservado. En 758 recibió en su monasterio a Eadberto, que voluntariamente renunció a su corona y se hizo monje. Egberto fue enterrado en su iglesia en York. Varias obras de Egberto se han preservado en una forma original; son (1) un diálogo sobre el gobierno de la Iglesia y la disciplina eclesiástica; (2) un penitenciario; (3) un pontifical y (4) una obra De jure sacerdotali; (5) De remediis peccatorum es meramente una sección de la colección más grande.