Historia

ELENA (c. 248 - c. 328)

Elena, madre de Constantino el Grande, nació hacia el año 248, en Drepanan, Bitinia, y murió hacia el año 328 en Nicomedia. Se sabe poco de su vida, aunque es cierto que su importancia en la carrera de su hijo fue menor de lo que generalmente se ha supuesto. No hay duda de que era de humilde linaje, siendo la leyenda que le atribuye un origen principesco británico tardía. Su único hijo, Constantino, parece que nació en Naissus, en la Moesia superior en 274, mientras que ella misma era de Drapanum, llamada más tarde Helenópolis, en el golfo de Nicomedia. Según Ambrosio fue una tabernera y no es seguro que su matrimonio con Constancio fuera al principio legal. Su marido se divorció de ella para casarse con Teodora, la hijastra de Máximo Hercúleo, por razones de Estado, aunque su hijo, tras su ascensión, la llamó a la corte y la rodeó de honores. Tras la derrota de Licinio en 324 visitó Tierra Santa, fundando iglesias en varias ciudades y dispensando mucha caridad, pero la fecha de su conversión se desconoce. Todavía vivía cuando Crispo fue asesinado en 326, abrumando a su hijo con reproches por el asesinato de su nieto. Sin embargo, Constantino acuñó monedas en su honor.

Primeros peregrinos cristianos
Primeros peregrinos cristianos

A su muerte, de fecha incierta, su cuerpo fue llevado a Constantinopla por su hijo, aunque la iglesia de Aracoeli en Roma, la ciudad de Venecia y el monasterio de Hautvilliers, cerca de Reims, pretenden todos ser su último lugar de descanso. La leyenda más relacionada con ella es el descubrimiento de la Santa Cruz, una tradición no relatada ni por Eusebio ni por Cirilo de Jerusalén, sino en primer lugar por Rufino, en quien Sócrates, Sozomeno y otros basan sus relatos. El fundamento de la leyenda es la historia de Josefo de la judía convertida Elena, reina de Adiabene (Ant. XX, ii, iv. 3), tradición que se aplicó por vez primera a la madre de Constantino en la última parte del siglo IV.