Historia
ELLER, ELIAS (1690-1750)
Su doctrina, que por expresa promesa debían sus partidarios conservar oculta, se contenía en su libro llamado Hirtentasche. Sus principales dogmas eran: que en Eller se encontraba la plenitud de la divinidad; que los patriarcas del Antiguo Testamento lo habían prefigurado; que su esposa, conocida con el nombre de Madre de Sion, era la escogida de Dios para dar un nuevo evangelio al mundo, y que sus hijos eran inmediatamente concebidos por la sola virtud de Dios. El misterio en que se envolvía la nueva revelación, y, sobre todo, los síntomas de desenfreno de costumbres que acompañaban la secta, ocasionaron al fundador molestas acusaciones de que una vez libre, maldiciendo a la ciudad de Elberfeld, se retiró a Ronsdorf, lugar solitario, adonde pronto le siguieron sus adeptos, constituyendo una nueva ciudad, la Nueva Sion, para ellos, donde la cómoda casa de Eller y Anna era reverenciada como arca del nuevo pacto, ejerciendo él la suprema y absoluta autoridad. No bastó para desengañar a sus partidarios la muerte, al año de su nacimiento, de un hijo que tuvo de la Madre de Sion, ni el nacimiento de otra hija en vez del verdadero Redentor prometido, sino que se hizo ya caso omiso de la circunstancia del sexo, ni aun la muerte vulgar repentina de la misma profetisa. Algo que hizo vacilar la buena estrella de Eller fue la duda que sus desórdenes despertaron contra sus revelaciones en el pastor Schleiermacher encargado de meterlas en el ánimo del pueblo. Wülffing contrarrestó la acción de éste sosteniendo el fanatismo hasta la muerte de Eller, con lo que acabó la secta.