Historia

ELY, NICHOLAS DE († 1280)

Nicholas de Ely, canciller y obispo de Worcester y Winchester, murió el 12 de febrero de 1280. Su apellido puede derivar de que hacia 1249 fue nombrado archidiácono de Ely. Unos años después fue prebendario de San Pablo. Sin embargo, hay un Nicholas Ely mencionado como prior del monasterio cluniacense de Daventry en Northamptonshire entre 1231 y 1264, nombre que también aparece en una carta de Grosseteste al legado Oto en 1240 y en cuyo favor el obispo había hecho algunas peticiones al legado. Pero en ausencia de cualquier expresa identificación, parece menos difícil asumir que este Nicholas de Ely era otra persona que suponer que un monje cluniacense dejara su claustro para ser oficial real.

Gran Sello de Enrique III, ilustración de Cassell's Illustrated History of England
Gran Sello de Enrique III, ilustración de Cassell's Illustrated History of England
Nicholas de Ely debe haber sido amigo de la facción de los barones, pues poco después del triunfo de Leicester y Gloucester en las Provisiones de Oxford, fue elevado a la custodia del Gran Sello. Un relato dice que se convirtió en canciller al mismo tiempo que Hugh Bigod era notario, pero no hay duda de que el canciller realista Wingham continuó en el cargo hasta el 18 de octubre de 1260, fecha en la que ese funcionario, ahora obispo de Londres, le devolvió el Gran Sello al rey. El antiguo Sello fue inmediatamente roto y uno nuevo entregado a Nicholas de Ely, que prestó el juramento acostumbrado y se hizo cargo de su oficio; pero en julio de 1261, Enrique, habiendo obtenido, como se creía, autoridad papal para dispensarlo de su juramento a las Provisiones, destituyó a Ely y entregó el Sello a Walter de Merton. Sin embargo, en 1262 fue nombrado tesorero a la muerte de John de Caux y en 1263 el intento de arbitrio entre las partes rivales parece que resultó en su reasignación como canciller. El 1 de septiembre pagó una multa de cincuenta marcos para tener la administración del heredero y tierras de Balduino de Witsand y el 18 de septiembre, cuando el rey se ausentó durante un tiempo, el Gran Sello quedó a su cargo, con la condición de que sólo firmara escritos ordinarios, de los que Hugh le Despenser, notario, era testigo. Lo mismo sucedió dos meses después, a la partida de Enrique, para el arbitrio en Amiens. A mediados de julio recibió el Sello de nuevo, pero no por mucho tiempo. Antes de octubre su nombre aparece de nuevo como tesorero y el 31 de ese mes testificó en un documento en esa capacidad. Parece probable que era de temperamento pacífico, pero, aunque era el candidato de los barones, no salió perjudicado en el gran triunfo de la facción del rey en 1265. A principios de 1266 la muerte de Walter de Cantelupe dejó la sede vacante. Enrique, que había aprobado los servicios de Ely, incluso cuando actuaba como canciller de los barones, no puso reparos a su elección a ese obispado. Fue escogido el 9 de mayo y confirmado el 19 de junio, siendo consagrado en Canterbury el 19 de septiembre junto con William de Braose, obispo de Llandaff, por el arzobispo Bonifacio, siendo entronizado una semana más tarde solemnemente en su catedral. En agosto de 1266 fue presentado en Kenilworth, siendo uno de los seis elegidos por el rey para estipular los términos de la sumisión de los barones desheredados. Pero a principios de 1268 la muerte de John Gervais, obispo de Winchester, en la corte papal, puso, según la doctrina recibida, la siguiente presentación a esa sede en manos de Clemente IV, quien, desechando la elección de Richard de la More por el capítulo, trasladó a Ely, para su gran deleite, a la rica e importante sede. El 2 de mayo el rey aceptó la propuesta papal y en Pentecostés, 27 de mayo, el obispo fue entronizado en una gran ceremonia en su nueva catedral. En 1269 consagró a John de Breton a la sede de Hereford en Waverley. En 1270 testificó del acto por el que Eduardo, hijo del rey, consignó a sus hijos al cuidado de Richard de Cornwall antes de partir para la cruzada. En 1271 hizo una visitación, primero de su catedral y luego de su diócesis. En 1272 era uno de los magnates que escribió a Eduardo para anunciarle la muerte de su padre y su sucesión al trono. En mayo de 1273 se unió a Walter, obispo de Exeter, en conferir el pallium al arzobispo Kilwardby, e inmediatamente los dos obispos fueron a encontrarse con Eduardo en París, a su regreso de Tierra Santa. En noviembre de 1274 agasajó a Kilwardby en Winchester y en Bittern y el mismo año consagró el crisma sagrado en la abadía cisterciense de Waverley en Surrey, a la que quedó desde entonces muy ligado. En 1276 agasajó al rey y la reina en Winchester. En 1278 estuvo presente cuando Alexander, rey de los escoceses, rindió homenaje al rey en Westminster. El mismo año dedicó la nueva iglesia de los monjes de Waverley, otorgando indulgencias a todos los presentes y agasajando a la asamblea en conjunto a su propio costo. En 1279 asistió a la consagración de John de Darlington, arzobispo de Dublín, y asistió y envió presentes a la entronización de Peckham.

Durante casi todo su gobierno episcopal en Winchester estuvo inmerso en disputas con su capítulo. Uno de sus primeros actos fue, a instancias del legado Ottobon, restaurar como prior a un tal Valentine. En 1274 Andrew, el prior rival, se propuso, por la fuerza, imponerse. El obispo excomulgó a los transgresores y puso la ciudad bajo entredicho. Una investigación plena por los jueces reales, ante un jurado, desembocó en el encarcelamiento de los culpables; pero tan fuerte era el sentimiento de los monjes en favor de Andrew, que el nuevo prior, Valentine, vio que su situación era insostenible, dimitiendo en 1276. En medio de una gran indignación Ely se apoderó de las posesiones del prior, pero la mediación de los comisionados reales resultó en la restauración de Valentine durante un tiempo. Pero poco después, 'para mostrar su poder', Ely destituyó a Valentine y nombró a un normando, John de Dureville, en su lugar. Los disgustados monjes buscaron la protección de la curia romana, pero en 1278 la mediación de los abades de Reading y Glastonbury pergeñó una paz entre Ely y su capítulo. El obispo 'puso a un lado todo rencor' y dio el beso de paz a todos los monjes, menos a los que todavía negociaban en la corte papal contra él. Poco después se renovaron los problemas y el rey pensó que era mejor tomar el priorato en sus propias manos, aunque en Navidad, cuando reunió a su corte en Winchester, entregó su custodia al obispo. Entonces Ely hizo una limpieza de la casa, poniendo a Adam de Fareham como prior y nombrando a sus partidarios en puestos de confianza, lo que le aseguró el triunfo el resto de su vida, si bien años después de su muerte las olas de la tormenta no se habían amainado. Fue enterrado en la iglesia de la abadía de Waverley, de la que tanto tiempo había sido amigo, pero su corazón fue depositado en su propia catedral. En su testamento dejó considerables legados a la catedral de Worcester. Había prometido ayudar en la construcción de la iglesia franciscana en Southampton y Peckham obligó a sus albaceas a respetar su voluntad. Wykes describe a Ely como hombre de prudencia y conocimiento, destacado por su elegancia de carácter y competencia literaria. Se dice que fue un benefactor de la universidad de Cambridge.