Historia
EMSER, HIERONYMUS (1478-1527)

Emser aparece con cabeza de cabra
Cuando surgió la Reforma, Emser se puso en contra de Lutero, no teniendo verdadera conciencia de los peligros de la Iglesia y compartiendo la envidia que la corte sajona sentía hacia Wittenberg. Consideró a Lutero un husita, un revolucionario, alguien que, contrariamente a la Biblia, rechazaba las declaraciones de la autoridad tradicional, sacrificaba el sacerdocio "eclesiástico" por el "laico", desarraigaba el papado y soliviantaba al pueblo común contra el clero y los gobernantes. Tras la disputación de Leipzig (1519) tuvo lugar una ruptura abierta, comenzándose una controversia que de ninguna manera fue edificante y sin beneficio para la causa. Está suficientemente caracterizada porque durante su desarrollo Lutero llamó a Emser el macho cabrío de Dresden, en referencia a su blasón y Emser llamó a Lutero el toro de Wittenberg. Pasado un tiempo Lutero dejó la lucha, pero Emser continuó editando obras originales y traducciones o nuevas ediciones de las obras de otros contra Lutero, escritas generalmente en alemán y a veces en versos superfluos para captar el oído de la gente. Criticó la traducción de Lutero del Nuevo Testamento, exhortó a los obispos a proporcionar una mejor y finalmente acometió la tarea él mismo; en agosto de 1527 apareció su obra, pareciéndose a la edición en folio de Lutero tanto como era posible, con ilustraciones de Cranach y su alumno Gottfried Leigel, que ya se habían usado en la Biblia "Diciembre" de Lutero de 1522. Se añadían introducciones y notas, pero al final Emser avisa al laicado contra la lectura de la Biblia. La obra fue momentáneamente popular y en su forma original trabajada por Johann Dietenberger y Eck apareció en más de 100 ediciones durante los siglos XVI, XVII y XVIII. Lutero la criticó duramente como un robo de su texto.
De los primeros oponentes literarios de la Reforma, Emser fue el más infatigable. Publicó sus escritos en no poca medida a sus expensas personales. Era buen conocedor de los Padres y tenía una buena preparación humanista. Pero estaba entregado ciegamente a la tradición y era incapaz de apreciar los motivos que influyeron en Lutero. Su odio hacia él se incrementó, deseando que fuera silenciado por la fuerza.