Historia

ENGELHARDT, GUSTAV MORITZ (1828-1881)

Gustav Moritz Engelhardt nació en Dorpat el 8 de julio de 1828 y murió allí el 5 de diciembre de 1881.

Gustav Moritz Engelhardt
Gustav Moritz Engelhardt
Vida.
Su educación comenzó en Werro, una pequeña localidad en Livonia, en una institución privada, donde fue influenciado por un profesor educado en la fe de Herrnhut. Desde 1846 a 1849 estudió teología en Dorpat, donde estuvo bajo la instrucción de Philippi. En 1850 continuó sus estudios en Erlangen bajo Hofmann, en quien halló un hombre dotado de la noción histórica, al desarrollar el curso de la salvación en su crecimiento histórico. En el verano de 1851 estudió en Bonn y en 1858 era profesor de historia de la Iglesia en Dorpat, en cuya posición fue uno de los profesores más eficaces de la Iglesia en el siglo XIX. La impresión que producía descansaba tanto en su personalidad como en su capacidad para simpatizar con las necesidades y batallas de los jóvenes. No impartía meramente conocimiento, sino que educaba a los estudiantes teológicos para su oficio práctico así como para su llamamiento académico.

Engelhardt como apologista.
La eminencia de Engelhardt se demostró especialmente en la ciencia apologética, a la cual fue guiado en 1850 por su estudio de los libros de Näglesbach sobre la teología homérica y post-homérica. La esencia del paganismo yacía para él en su idea dualista del mundo, considerando el objetivo de la apologética investigar y discutir críticamente la relación del cristianismo con cualquier sistema de religión natural. La apologética cristiana, según él, es fructífera en la medida en que la singularidad del cristianismo se muestra frente a las cualidades comunes de cualquier otro modo de pensamiento; en segundo lugar, ha de exponerse la consistencia interna del cristianismo frente a las contradicciones e indefensiones de los demás sistemas y finalmente debe mostrarse la universalidad del cristianismo, al mostrar que las ideas éticas y religiosas del mundo no cristiano se cumplen en el cristianismo. La concepción de la apologética de Engelhardt le guió a medir la fe con la fe, ya que todo modo no cristiano de pensamiento incluye dentro de sí mismo un sistema de fe que concuerda en sus puntos esenciales con los otros. Toda desviación del cristianismo genuino ha sido ocasionada por la influencia del pensamiento pagano. Tales elementos paganos los hallaba, por ejemplo, en el catolicismo. El conocimiento de la gracia como amor misericordioso de Dios hacia el pecador lo consideraba el principio fundamental del luteranismo, mientras que la concepción fundamental de la sustancia espiritual e incorruptible de Dios por parte de los católicos llevaba, según él, a todos los errores del romanismo. El contraste estaría entre la concepción personal de Dios y la concepción metafísica como ser absoluto, que posteriormente tendió a desanimar la búsqueda directa de la comunión con Dios y a promocionar la veneración de María y de los santos y cosas semejantes.

Sus relaciones con la escuela de Ritschl.
La oposición de una concepción ética con una metafísica de Dios muestra el punto de contacto de Engelhardt con las ideas de Ritschl, siendo grandemente influenciado por las obras de éste, parcialmente después de la segunda edición de Altkatholische Kirche (1857). Aquí halló sus más poderosas armas contra la presentación de Baur del cristianismo primitivo, pues Ritschl mantenía que la desviación del antiguo cristianismo católico de las ideas fundamentales de Pablo no había procedido de un compromiso entre el cristianismo pagano y el judaico, sino de una degeneración del paulinismo, que procedió de una comprensión inadecuada por los cristianos paganos de los fundamentos del Antiguo Testamento de la doctrina de Pablo. Engelhardt ha sido erróneamente considerado dependiente dogmáticamente de Ritschl. Los dos tienen muchos puntos en común, pero Engelhardt notó la falta en el sistema de Ritschl de un reconocimiento pleno del pecado y una santidad correspondiente de Dios reaccionando contra el mismo, de la necesidad de borrar la culpa contraída por este pecado, así como de una plena apreciación del valor de la salvación de Dios y del cristianismo en particular, al ser una religión sobrenatural en el sentido exclusivo.

Las actividades de Engelhardt incluyeron un interés en la instrucción religiosa en las escuelas secundarias, escribiendo un tratado sobre sus problemas. Enseñó en escuelas para niñas y los domingos después de mediodía enseñaba a niños en una institución caritativa. También pronunció conferencias públicas y fue uno de los más poderosos predicadores de su tiempo. Fue presidente del concilio eclesiástico de la universidad y tomó parte activa en el sínodo de Livonia y en las conferencias pastorales anuales que se celebraban en Dorpat.

Obras.
De sus obras literarias se pueden mencionar Der Senfkornglaube nach den Evangelien dargestellt (Dorpat, 1861); Die Bergpredigt nach Matthäus, eine Studie zur biblischen Geschichte (1864 ) y Schenkel und Strauss, zwei Zeugen der Wahrheit (1864). Sus estudios en apologética ocasionaron varios ensayos que aparecieron en Dorpater Zeitschrift für Theologie und Kirche y en la publicación independiente Celsus oder die älteste Kritik biblischer Geschichte und christlicher Lehre vom Standpunkt des Heidentums (1869). Una obra importante en relación con sus estudios del cristianismo primitivo es Das Christentum Justine des Märtyrers, eine dogmenhistorische Untersuchung über die Anfänge des katholischen Christentums (Erlangen, 1878).