Historia
ENGELRÁN (c. 975-1045)
Engelrán, nombre que tiene muchas variantes, pues además de escribirse Engerrán, Engerán, Enguerrán, la E inicial se convierte a veces en A y otras en I, nació hacia el año 975 en Saint-Riquier, diócesis de Amiens, y murió el 9 de diciembre de 1045. Adelantó mucho en el estudio de las letras y, siendo aún joven, entró en la abadía benedictina de su localidad natal. Queriendo Ingelardo, su abad, aprovechar los talentos de Engelrán y que nada ignorara de la ciencia de su tiempo, lo envió a Fulberto, obispo de Chartres, que acababa de introducir en el canto llano las innovaciones de Guido de Arezzo. Con tal maestro alcanzó eminencia en gramática, música y dialéctica. Ordenado de sacerdote, volvió a Saint-Riquier, dando nuevo lustre a la escuela de dicho monasterio. En 1022 lo más tarde, a la muerte de Ingelardo, a pesar de no quererlo, fue elegido Engelrán abad por unanimidad. En el nuevo cargo, no sólo procuró la perfección espiritual de sus monjes, sino también el embellecimiento material del edificio, haciendo nuevas construcciones, como la iglesia de San Benito, la enfermería, etc., y defendió con tesón los derechos del monasterio contra los usurpadores. No olvidó a los pobres, a los cuales socorría con limosnas. Al fin de su vida se vio afligido por una parálisis general de modo que no se podía mover, y por su amor a la vida de la comunidad, se hacía llevar en una litera de una parte a otra, dando gran edificación con su paciencia y conformidad con la voluntad de Dios. Permaneció en el cargo hasta el 25 de marzo de 1045, sucediéndole Gervin, monje de Verdún.
Engelrán alcanzó entre sus contemporáneos el sobrenombre de Sabio, diciendo de él Gerardo que era qui eo tempore caeteris philosophabatur altius, lo cual no se puede comprobar por haber dejado pocos escritos y los que se conocen versan sobre vidas de santos escritas en verso, como la vida de Ricario en cuatro libros, de los cuales publicó Mabillon el primero y el último, que no pasan de una modesta medianía; la historia en verso de Vicente mártir y Austreberto; un catálogo rimado de los abades del monasterio de Saint Riquet; himnos en honor de Ricario, Valerio y Vulfrano y el epitafio en honor de Odelgerio y algún otro más.