Historia
ENGLEFIELD, SIR FRANCIS († c. 1596)

Al ascender María al trono, Englefield fue nombrado, en consideración a sus fieles servicios, encargado de la guardia e intendencia. También obtuvo una cesión de la propiedad y parque de Fulbroke, Warwickshire, que era parte de las tierras confiscadas por proscripción de John Dudley, duque de Northumberland. Tuvo escaño en la Cámara de los Comunes por el condado de Berks en todos los parlamentos celebrados en el reinado de María. La reina le permitió tener cien criados. En enero de 1555 estuvo presente en el juicio del obispo Hooper. En mayo de ese año participó en una comisión para examinar a ciertas personas que practicaban el conjuro y la brujería y al año siguiente estuvo en otra comisión nombrada para investigar una conspiración contra la reina. A veces se quejó ante Gardiner, obispo de Winchester, de que Roger Ascham, secretario para la lengua latina de la reina María, era un hereje, debiendo ser castigado o al menos depuesto del cargo, pero el obispo no tomó ninguna acción, siendo amigo de Ascham todo el tiempo de la reina.
Al ser un firme defensor del catolicismo huyó en 1559, poco después del ascenso de Isabel, retirándose a Valladolid. Sus tierras y pertenencias fueron confiscadas para uso de la reina por su desobediencia al no presentarse tras la revocación de la reina y por aunarse con sus enemigos. El 18 de agosto de 1563 escribió al consejo privado objetando y disculpándose por su conciencia, que 'no era de cera.' Fue acusado de alta traición perpetrada en Namur, siendo declarado fuera de la ley. Luego fue convicto de alta traición en el parlamento el 29 de octubre de 1585 y todas sus posesiones fueron embargadas para la corona. Pero Englefield había traspasado a su sobrino Francis sus posesiones de Englefield en el año decimoctavo de la reina (1576), con el poder de revocar la cesión si le entregaba un anillo de oro a su sobrino. Surgieron varias disputas y cuestiones legales en cuanto al embargo de las posesiones de Englefield. Tras prolongadas discusiones en los tribunales la cuestión quedó indecisa y la reina en el siguiente parlamento obtuvo un estatuto especial para confirmar la confiscación para ella misma. Tras entregar sus agentes un anillo al sobrino, la reina se quedó con la propiedad. Por esta arbitraria distorsión del poder las propiedades de Englefield, que habían estado en poder de la familia más de 780 años, fueron destinadas a la corona. Un informe completo de los procedimientos legales de este caso lo proporciona Lord Coke en Reports.
Tras su retiro a Valladolid, Felipe II le otorgó una pensión, administrando Englefield y su amigo el doctor (luego cardenal) Allen una gran parte de las recaudaciones para los exiliados ingleses. El 8 de abril de 1564 escribió desde Amberes al consejo privado, rogando que intercediera ante Isabel en su favor. Señalaba en gran detalle sus circunstancias, las causas que le habían decidido a permanecer fuera y suplicaba el perdón de la reina. En 1567 el rey de España no pudo convencer a Isabel para que otorgara a Englefield el ingreso de sus posesiones, con permiso para vivir donde él eligiera. La reina ordenó a su embajador en España que informara al rey que ninguno de sus súbditos sería perturbado por su religión si vivía pacíficamente. Strype señala que la reina otorgó a Englefield el ingreso de su posesión en Inglaterra, reteniendo sólo una pequeña parte para el mantenimiento de su esposa.
En una lista de exiliados ingleses, de 1575, en los documentos oficiales se señala que 'Sir Frauncis Inglefeld, caballero, habita normalmente en Bruselas; algunas veces está en Malinas. Todavía tiene su antigua pensión, que tuvo siendo consejero en tiempo de la reina María, del rey de España no se menciona cantidad de dinero. Cabalga siempre con cuatro buenos caballos.'
Englefield fue grandemente estimado por sus compatriotas exiliados. El doctor Nicholas Sander, escribiendo en 1576 al cardenal de Como, cataloga a Allen con Englefield como uno de los dos católicos a quienes no había que dudar en consultar sobre las cuestiones de Inglaterra. Englefield escribió en enero de 1586 al papa y al rey de España en favor de María, reina de los escoceses. En 1591 John Snowden, en una declaración hecha al gobierno inglés respecto a los jesuitas en España, dice que Englefield 'tenía 600 coronas al año y más si las pedía, siendo uno con el cardenal y con Parsons.' Durante muchos años padeció ceguera. Escribiendo en 1596 señala que habían pasado más de 24 años desde que pudo leer o escribir.
El 7 de mayo de 1598 Thomas Honyman, uno de los espías de Cecil, escribió que 'los jefes de correos en España... son fácilmente corrompibles por 28 ducados al mes; uno en Madrid, Pedro Martínez, me permite tener todas las cartas de Cressold y Englefield, devolviéndoselas ya que no me atrevo a guardarlas.'
Englefield fue enterrado en Valladolid, donde su tumba se mostraba a los viajeros ingleses. Se casó con Catherine, hija y heredera de Sir Thomas Fettiplace de Compton Beauchamp, Berkshire, pero no tuvieron hijos.