Historia
ENRIQUE DE BRUYS
Enrique de Bruys o Bruis, ermitaño francés, fue discípulo predilecto de Pedro de Bruys. Llevó vida errante durmiendo en los caminos y en las plazas de los pueblos, llevando siempre la cabeza descubierta y los pies descalzos; dedicado a la predicación no tardó en adquirir fama de santo ante el vulgo que le oía. Llamado a Mans, el pueblo, que le había recibido casi triunfalmente, asistió a sus sermones, que predicó con licencia del obispo, pero aprovechando un viaje que hizo aquel prelado a Roma y la influencia que había adquirido, empezó a predicar contra el clero, amotinando a la plebe que persiguió y maltrató a sacerdotes y canónigos. El movimiento revistió tal importancia que el papa Eugenio III mandó un legado especial (1147) para contenerlo, a lo que contribuyó mucho la presencia de Bernardo de Clairvaux, que enseñó en su contra. Obligado a huir de la ciudad, a poco fue capturado, concluyendo sus días en la cárcel del arzobispado de Toulouse.