Historia

ENZINAS, FRANCISCO DE (c. 1520-1552)

Francisco de Enzinas, protestante español, nació en Burgos, hacia 1520 y murió en Estrasburgo en 1552.

Nuevo Testamento de Francisco de EnzinasBiblioteca Nacional, Madrid
Nuevo Testamento de Francisco de Enzinas
Biblioteca Nacional, Madrid
Fue conocido en Alemania por la forma griega de su apellido, Dryander (que significa "encina" en griego), y por el nombre Eichmann, en Francia como Duchesne y en Holanda como Van Eyck, traducciones todas ellas de su apellido español. Descendía de una rica y noble familia, siendo sus padres Juan de Enzinas y Ana de Sandoval, estudiando en Lovaina y París. Abrazó la Reforma y tras la muerte de su tío, Pedro de Lerma, quien fue acusado por la Inquisición de erasmismo, visitó Wittenberg, donde tradujo el Nuevo Testamento del griego al español bajo la supervisión de Melanchthon. En Wittenberg había por ese tiempo otros cuatro estudiantes españoles, uno de los cuales, Mateo Adriano, fue profesor de hebreo y medicina. Llevó su obra terminada a los Países Bajos, publicándola allí (Amberes, 1543). La dedicó a Carlos V y se la presentó al emperador en persona en Bruselas. En el prólogo del Nuevo Testamento, Enzinas da las razones para su traducción:
'Ningún poder humano está en condiciones de ir en contra de la publicación de las Sagradas Escrituras; todos los demás pueblos de Europa gozan ya del privilegio de poseer la Biblia en su propia lengua y llaman a los españoles supersticiosos porque todavía no han llegado a esto; ninguna ley real o papal prohíbe la edición. Y aunque algunos califican de peligroso tales traducciones en tiempos heréticos, téngase en cuenta que las herejías no se originan de la lectura de la Biblia, sino de las perversas explicaciones de hombres malos que tuercen las Sagradas Escrituras para su propia perdición.'
La entrevista con Carlos V la relata el mismo Enzinas:
- Entonces el Emperador me preguntó: ¿Qué libro quieres dedicarme?
- Señor, una parte de las Sagradas Escrituras que llamamos el Nuevo Testamento, fielmente trasladada por mí; al castellano; en ella se contienen principalmente la historia evangélica y las cartas de los apóstoles.
- He querido que V.M. como defensor de la religión, juzgue y examine despacio mi trabajo, y suplico humildemente que la obra, aprobada por V.M., sea recomendada al pueblo cristiano por vuestra imperial autoridad.
- ¿Eres tú el autor de esa obra? - replicó Carlos V.
- El Espíritu Santo es el autor; inspirados por él, algunos santos varones escribieron para común inteligencia estos oráculos de salud y redención en lengua griega; yo soy únicamente su siervo fiel y órgano débil, que he traducido esta obra en lengua castellana.
- ¿En castellano? - tornó a decir el Emperador.
- En nuestra lengua castellana, insistió Enzinas, y torno a suplicaros que seáis su patrono y defensor, conforme a vuestra clemencia.
- Sea como quiera, con tal que nada sospechoso haya en el libro.
- Nada que proceda de la palabra de Dios debe ser sospechoso a los cristianos, afirmó el intérprete.
- Cumpliráse tu voluntad, si la obra es tal como aseguráis tú; y el obispo.
Al día siguiente, el obispo entrega un ejemplar del Nuevo Testamento al confesor de Carlos V, el dominico Pedro de Soto, quien llegaría a ser consejero de la reina de Inglaterra María Tudor. Simulando interés en ciertos puntos de la traducción, Soto contacta una entrevista con Enzinas, al cabo de la cual es arrestado por un pelotón de soldados y llevado a la cárcel de Bruselas. Los cargos contra Enzinas son: sospechoso de luteranismo, amigo de luteranos e impresor del Nuevo Testamento en castellano. Naturalmente la edición del Nuevo Testamento es requisada y destruida.

Del interrogatorio de Enzinas se recogen estas preguntas y respuestas:

- ¿Qué pensáis de Melanchthon y sus libros?
- No he leído todos los libros de Melanchthon, y aunque fuese así, no me podría arrogar un juicio sobre los mismos; en lo que se refiere a su persona, le considero el hombre mejor que jamás he visto.
- ¿Cómo podéis llamar hombre bueno a un hereje excomulgado?
- A mí no me consta que sea un hereje, y si está permitido llamar a Platón 'divino', a Sócrates 'santísimo' y a Arístides 'justo', los cuales eran paganos, ¿os vais a escandalizar de que yo, a un hombre santo que cree en los artículos de nuestra fe con toda la Iglesia de Cristo, le llame bueno?
- ¿Por qué, pues, las palabras de Porque concluimos que el hombre es justificado por la fe aparte de las obras de la ley.[…]Romanos 3:28: 'concluimos, pues, que el hombre es justificado por la fe sin las obras de la ley', las habéis hecho imprimir en vuestro Nuevo Testamento con letras grandes? Esta es una idea luterana.
- Lo que vos llamáis luterano, yo lo llamo cristiano, sí, paulino. Es el impresor, quien lo ha hecho así, pero nunca jamás puede ser un crimen. Al contrario, es bueno indicárselo así a las gentes, para que puedan quedar avisados de no entender mal el sentido de las palabras."
Escapó de la cárcel en la que estuvo encerrado durante su proceso en 1545 y residió en varios lugares, como Wittenberg, Basilea y Estrasburgo, donde se casó en 1548 con Margarete d´Elter, quien morirá a consecuencia de la peste cuatro años después, causa que también había originado la muerte del propio Enzinas unas semanas antes. El matrimonio había residido poco más de un año en Inglaterra, yendo luego a Estrasburgo.

Aparte de su traducción del Nuevo Testamento, otras obras de Enzinas son: Breve y compendiosa institución; De statu Belgico et religione Hispanica; Historia de morte sancti; Acta Concilii Tridentini; manteniendo abundante relación epistolar con destacados protestantes europeos, como Melanchthon, Calvino, Bucero, Bullinger, Cranmer, Castellio, Fagius, Vadian, Sleidan, Sturm y Camerarius.

Su hermano Jaime, que también abrazó el protestantismo, preparó un catecismo en español en el que exponía la fe evangélica, imprimiéndolo en Amberes (1545). Luego fue a Roma por deseo de su padre, donde fue quemado en la hoguera en 1546. El tercer hermano, Juan, también se hizo protestante, pero afincándose en Alemania escapó de la persecución.