Historia
ENZINAS, FRANCISCO DE (c. 1520-1552)

Biblioteca Nacional, Madrid
'Ningún poder humano está en condiciones de ir en contra de la publicación de las Sagradas Escrituras; todos los demás pueblos de Europa gozan ya del privilegio de poseer la Biblia en su propia lengua y llaman a los españoles supersticiosos porque todavía no han llegado a esto; ninguna ley real o papal prohíbe la edición. Y aunque algunos califican de peligroso tales traducciones en tiempos heréticos, téngase en cuenta que las herejías no se originan de la lectura de la Biblia, sino de las perversas explicaciones de hombres malos que tuercen las Sagradas Escrituras para su propia perdición.'
- Entonces el Emperador me preguntó: ¿Qué libro quieres dedicarme?
- Señor, una parte de las Sagradas Escrituras que llamamos el Nuevo Testamento, fielmente trasladada por mí; al castellano; en ella se contienen principalmente la historia evangélica y las cartas de los apóstoles.
- He querido que V.M. como defensor de la religión, juzgue y examine despacio mi trabajo, y suplico humildemente que la obra, aprobada por V.M., sea recomendada al pueblo cristiano por vuestra imperial autoridad.
- ¿Eres tú el autor de esa obra? - replicó Carlos V.
- El Espíritu Santo es el autor; inspirados por él, algunos santos varones escribieron para común inteligencia estos oráculos de salud y redención en lengua griega; yo soy únicamente su siervo fiel y órgano débil, que he traducido esta obra en lengua castellana.
- ¿En castellano? - tornó a decir el Emperador.
- En nuestra lengua castellana, insistió Enzinas, y torno a suplicaros que seáis su patrono y defensor, conforme a vuestra clemencia.
- Sea como quiera, con tal que nada sospechoso haya en el libro.
- Nada que proceda de la palabra de Dios debe ser sospechoso a los cristianos, afirmó el intérprete.
- Cumpliráse tu voluntad, si la obra es tal como aseguráis tú; y el obispo.
Del interrogatorio de Enzinas se recogen estas preguntas y respuestas:
- ¿Qué pensáis de Melanchthon y sus libros?
- No he leído todos los libros de Melanchthon, y aunque fuese así, no me podría arrogar un juicio sobre los mismos; en lo que se refiere a su persona, le considero el hombre mejor que jamás he visto.
- ¿Cómo podéis llamar hombre bueno a un hereje excomulgado?
- A mí no me consta que sea un hereje, y si está permitido llamar a Platón 'divino', a Sócrates 'santísimo' y a Arístides 'justo', los cuales eran paganos, ¿os vais a escandalizar de que yo, a un hombre santo que cree en los artículos de nuestra fe con toda la Iglesia de Cristo, le llame bueno?
- ¿Por qué, pues, las palabras de Porque concluimos que el hombre es justificado por la fe aparte de las obras de la ley.[…]Romanos 3:28: 'concluimos, pues, que el hombre es justificado por la fe sin las obras de la ley', las habéis hecho imprimir en vuestro Nuevo Testamento con letras grandes? Esta es una idea luterana.
- Lo que vos llamáis luterano, yo lo llamo cristiano, sí, paulino. Es el impresor, quien lo ha hecho así, pero nunca jamás puede ser un crimen. Al contrario, es bueno indicárselo así a las gentes, para que puedan quedar avisados de no entender mal el sentido de las palabras."
Aparte de su traducción del Nuevo Testamento, otras obras de Enzinas son: Breve y compendiosa institución; De statu Belgico et religione Hispanica; Historia de morte sancti; Acta Concilii Tridentini; manteniendo abundante relación epistolar con destacados protestantes europeos, como Melanchthon, Calvino, Bucero, Bullinger, Cranmer, Castellio, Fagius, Vadian, Sleidan, Sturm y Camerarius.
Su hermano Jaime, que también abrazó el protestantismo, preparó un catecismo en español en el que exponía la fe evangélica, imprimiéndolo en Amberes (1545). Luego fue a Roma por deseo de su padre, donde fue quemado en la hoguera en 1546. El tercer hermano, Juan, también se hizo protestante, pero afincándose en Alemania escapó de la persecución.