Historia

EPIFANIO DE SALAMIS (c. 310-403)

Epifanio de Salamis (Constancia) nació en Basanduk cerca de Eleuterópolis, la actual Bet Jibrin, probablemente entre 310 y 320, muriendo en el mar en 403.

Vida.
Es muy dudoso que sus padres fueran judíos, pues mientras fue joven vivió entre los monjes en Egipto donde entró en conflicto con los herejes gnósticos, logrando expulsar a ochenta miembros pertenecientes a la secta. En su ciudad natal fundó un monasterio y fue ordenado presbítero por el obispo de Eleuterópolis. Posiblemente fue amigo cercano de Hilarión, aunque la declaración en su Vita sobre sus relaciones está privada de historicidad. Pero no hay duda de que era fiel adherente del credo niceno, siendo nombrado obispo de Constancia (Salamis) y metropolitano en Chipre por su saber y piedad en 357. Estableció el monasticismo en su sede y fue tan profundamente reconocido que su opinión era solicitada desde todas partes. De ahí surgieron muchas de sus obras, como su epístola sobre la perpetua virginidad de María, su Ancoratus, su Panarion y su XII gemmis.

Oposición a Orígenes.
Junto a su celo por el monasticismo, Epifanio se caracterizó por su ortodoxia. Contemplaba a Orígenes como padre de todas las herejías, proponiéndose como objetivo de su vida aplastar a su oponente. Su animadversión se basaba en el hecho de que Orígenes era la fuente del arrianismo y había recibido una educación griega, conectada con un espiritualismo que Epifanio combatía con crudo realismo. De ese modo se convirtió en dirigente de una reacción contra Orígenes que atacaba toda la cultura griega dentro de la Iglesia. Mientras hacía una visita a Jerusalén (probablemente en 393) contendió en la iglesia de la Resurrección contra las enseñanzas de Orígenes como raíz del arrianismo, hasta que el obispo Juan le obligó a desistir. Juan replicó con un sermón contra el antropomorfismo, pero Epifanio, aunque repudiaba todas las doctrinas antropomorfistas, quería que el obispo abandonara las enseñanzas de su oponente. Algún tiempo después ordenó a un monje, hermano de Jerónimo, sacerdote en Belén, lo cual era una violación de los derechos episcopales de Juan, que intentó justificar. Tuvo otra ocasión de manifestar su antipatía hacia Orígenes, cuando Teófilo de Alejandría se puso de su lado y quiso aniquilar a los seguidores de su antiguo maestro en el desierto de Nitria. Los discípulos de Orígenes hallaron cobijo en Juan Crisóstomo, exhortando Teófilo a Epifanio a que convocara un sínodo para condenar a Orígenes y mandándole sus normas a él, a Crisóstomo y a otros obispos. Epifanio convocó el sínodo y se apresuró a ir a Constantinopla a invitación de Teófilo en 402. Sin embargo, allí evitó encontrarse con Crisóstomo, pero realizó otra ordenación que contravenía la ley eclesiástica e informó a los obispos que se habían reunido para la condena de Orígenes. Tras un infructuoso intento de lograr la expulsión y excomunión de los seguidores de Orígenes y la condenación de sus escritos dejó la ciudad furioso, pero antes de llegar a Chipre murió en el viaje.

Carácter e importancia.
La extraordinaria reputación de Epifanio entre sus contemporáneos se debe a su unión del ascetismo monástico con el saber y el celo por la ortodoxia, pudiendo ser contemplado como el representante de la tendencia de su tiempo para expulsar al paganismo, a toda costa, de la posición que todavía tenía. Su importancia para la posteridad, por otro lado, radica en el contenido de sus escritos. Su Ancoratus permite conocer la teología del periodo, conteniendo una detalla exposición de la doctrina de la Trinidad y la resurrección, polemizando contra los arrianos, Orígenes y otros. Más importante es el Panarion, que estaba basado en Ireneo y el perdido Herejías de Hipólito. Las otras fuentes de Epifanio son más difíciles de trazar. Una vez cita a Clemente de Alejandría como su autoridad, pero se muestra independiente en su discusión de muchas antiguas doctrinas, especialmente la judía y samaritana, la ebionita, valentiniana y marcionita. Con todas sus limitaciones, su obra permanece como fuente valiosa para las herejías del siglo IV. La Recapitulación, que fue usada por Agustín, pudo haber sido también una obra separada de Epifanio. Su Pesos y medidas está dedicada principalmente a los libros de la Biblia, sus traducciones, la geografía de Tierra Santa y otros temas bíblicos. Sus Doce gemas, sobre las doce piedras preciosas en el efod del sumo sacerdote, existe solo en dos extractos, uno editado por Konrad Gesner (Zurich, 1565) y el otro preservado como la cuadragésima cuestión de Anastasio. La traducción latina de ésta, que está incompleta al principio y al final, fue publicada primero por P. F. Foggini (Roma, 1750), pero la exégesis de Cantares, también traducida por el mismo erudito, es realmente un resumen de una obra de Filón de Carpasia. Las cartas de Epifanio a Juan de Jerusalén y Jerónimo han sido preservadas en traducción latina, pero las Homilías, la Vitæ prophetorum, la De numerorum mysteriis y el denominado Physiologus son espurios.

Mapa de los Padres de la Iglesia - Epifanio de Salamis