Historia
EPISCOPIUS, SIMON (1583-1643)

Con otros doce ministros remonstrantes, Episcopius fue citado a comparecer ante el sínodo de Dort, siendo uno de los dirigentes remonstrantes ante ese cuerpo. Él y los otros fueron desterrados y durante un tiempo vivió en Amberes, luego en París y en Rouen, hasta que después de la muerte del príncipe Mauricio (1626), la animosidad contra los remonstrantes en su tierra natal comenzó a disminuir y pudo regresar a Rótterdam (1626). Escribió mucho durante su exilio, incluyendo Confessio sive declaratio pastorum qui in fæderato Belgio Remonstrantes vocantur. En septiembre de 1630 dedicó la nueva iglesia remonstrante en Ámsterdam; en octubre de 1634 era director del nuevo seminario teológico remonstrante y ocupó la posición con mucho honor y renombre durante nueve años, mostrando gran energía y ejerciendo una influencia de largo alcance. En sus Institutiones theologicæ (dejada incompleta; publicada en cuatro volúmenes 1650-51) dio una base científica para la doctrina de los remonstrantes, refutando en su Apologia pro confessione (1629) un ataque de cuatro profesores de Leiden sobre la Confessio y replicando a varios ataques de Trigland y otros. Con no menos celo y éxito defendió la fe protestante contra las doctrinas y prácticas católicas.
En todos sus escritos, Episcopius mantuvo que la teología no es una ciencia especulativa sino práctica y que cada concepto de la fe es sin valor cuando no tiene aplicación en la vida. No obstante, hay que conceder que sus adversarios tenían parte de razón al cuestionar su ortodoxia. No solo combatió la doctrina calvinista de la predestinación, sino en su explicación de los dogmas sobre la divinidad de Cristo, la Trinidad y el pecado original se desvió de la doctrina de la Iglesia reformada. Por su empeño de liberar la ciencia teológica del lazo eclesiástico abrió el camino para su desarrollo independiente. Fue uno de los más grandes teólogos de su tiempo y generalmente estimado por su carácter amigable.