Charles Erskine, cardenal, nació en Roma el 13 de febrero de 1739 y murió en París el 20 de marzo de 1811.
Charles ErskineEra hijo de Colin Erskine, de la familia que habían sido los condes de Kells y Mar (Escocia) y de Agatha Gigli de la noble familia de los Gigli de Anagni. Le protegió desde su juventud el cardenal Henry, duque de York, y se educó en el Colegio de los Escoceses en Roma, obteniendo su doctorado en leyes en 1770. En 1782 fue nombrado proauditor y promotor de la fe por Pío VI y más adelante prelado doméstico, canónigo de San Pedro y decano del colegio de los abogados consistoriales. Se ordenó de subdiácono el 28 de agosto de 1783. En octubre de 1893 se le envió como legado papal a Londres, donde desplegó tacto y habilidad diplomática, estableciendo excelentes relaciones con la corte y los ministros; consiguió disminuir las discusiones entre los católicos y evitó que su presencia produjera ninguna demostración anticatólica. En 1795 le nombró el papa enviado extraordinario. Volvió a Roma en 1801 y en enero de 1803 se le concedió el capelo rojo. Continuó con su actividad en la propaganda en pro de los católicos ingleses y se le nombró protector de Escocia. Al ocurrir la invasión de Roma por los franceses en 1808, se le hizo a Erskine prosecretario de breves, quedando prisionero con el papa en el Quirinal. Cuando se alejó de Roma al papa, se dejó en libertad al cardenal, pero como se habían confiscado sus bienes, habría quedado reducido a la mendicidad si no le hubieran socorrido sus parientes protestantes. En 1809 Napoleón le dio orden de ir a París y, aunque enfermo, se le forzó en enero del año siguiente a salir de Roma. Poco después de llegar a París, empeoró su estado y no tardó en morir. Fue enterrado en Santa Genoveva.