Historia
ERSKINE, EBENEZER (1680-1754)

Se alineó con Boston en la Controversia Marrow, que comenzó en 1717 y al ser uno de los 'doce apóstoles' que firmaron la 'protesta' de 11 de mayo de 1721 compartió la reprensión contra ellos de la asamblea de 1722. Su contumacia le impidió el ascenso en la iglesia, aunque no parece que estuviera deseoso de abandonar Portmoak. Fue propuesto como candidato para Kirkcaldy, Fife, pero el sínodo de 1 de octubre de 1724 le prohibió predicar. En mayo de 1725 Andrew Anderson le acusó ante la comisión de la asamblea por cierto sermones, algunos de los cuales había predicado diez años antes. Fue invitado a Kinross, pero el 4 de abril de 1728 se rechazó su traslado. Habría sido miembro de la asamblea (1729) que confirmó la suspensión de John Simson, profesor de teología en Glasgow, por enseñanza herética, si se hubiera unido a Boston en su protesta contra la deficiencia de la sentencia. Finalmente, el 28 de abril de 1731, fue trasladado al cargo más importante de Stirling, que ocupó hasta su destitución del ministerio de la Iglesia de Escocia en 1740.
En 1732 la asamblea aprobó un acta para regular la elección de iglesias vacantes en casos donde los patrocinadores no estuvieran presentes. Ese acta, que ignoraba el derecho de elección popular, fue impulsada de una manera inconstitucional y Erskine inició una protesta contra ella, que la asamblea se negó a aceptar. Predicando en octubre siguiente en el sínodo sobre 'la piedra que rechazaron los edificadores', Erskine arremetió contra el acta por no tener 'autoridad divina.' Tras tres días de debate el sínodo, por una mayoría de seis, aprobó un voto de censura hacia el sermón. Erskine apeló a la asamblea, pero se libró de la reprensión solemne del sínodo al retirarse de la reunión, acción que repetiría en abril. El 14 de mayo de 1733 la asamblea sustentó la acción del sínodo y Erskine fue rechazado por el moderador, John Goldie o Gowdie. Anticipándose a esta censura, Erskine, con otros tres, preparó una protesta para la que pidieron permiso para leerla. Al serles negado se retiraron, dejándose el documento atrás. Pero el papel cayó en manos de James Naismith de Dalmeny, Linlithgowshire, quien, en la sesión de la tarde, llamó la atención de la asamblea sobre su contenido. A las once de la noche el oficial de la asamblea fue enviado a los cuatro protestatarios para citarlos la siguiente mañana. Se presentaron y fueron emplazados ante un comité, para que se retractaran de la protesta. Al no hacerlo, la asamblea les ordenó presentarse en agosto ante la comisión, que estaba facultada para suspenderlos y en noviembre los destituiría si se obstinaban. El 16 de noviembre de 1733 se efectuó la destitución por el voto de castigo del moderador.
El mismo día Erskine y sus tres colegas (William Wilson de Perth, Alexander Moncrieff de Abernethy y James Fisher de Kinclaven) firmaron el acta formal de secesión. En Gairney Bridge, cerca de Kinross, se constituyeron (6 de diciembre) en 'presbiterio asociado', con Erskine como moderador. Tuvieron el entusiasta apoyo de sus congregaciones, que, en Perth y Abernethy, rechazaron la diputación de la asamblea señalada para declarar las iglesias vacantes. La comunión de primavera en Abernethy atrajo a una vasta concurrencia de todas partes de Escocia. El 'testimonio' de la nueva organización religiosa, publicado en marzo, sacudió al país entero. La asamblea comenzó a pensar que había ido demasiado lejos y en 1734 el acta fue declarada informal y 'no vinculante'; el 14 de mayo de 1734 el sínodo fue facultado para remover la censura de los cuatro ministros y restaurarlos, lo que se hizo el 2 de julio. Para que nada pudiera faltar, Erskine en su ausencia fue reelegido moderador.
Wilson habría aceptado esas medidas, pero Erskine ya se había lanzado en una dirección que no tenía marcha atrás. Consideró la política eclesiástica de la asamblea una transigencia, a la que no estaba dispuesto a ceder por concesiones personales. Los procedimientos de las asambleas de 1735 y 1736 confirmaron su ruptura de los intentos de conciliación, llevando solicitudes al 'presbiterio asociado' para la 'suplencia de la predicación' en los organismos secesionistas en varias parroquias, donde la designación de ministros bajo la ley del patrocinio había sido confirmada en vista de la protesta congregacional. Tras la asamblea de 1736 Wilson se amoldó a la idea de Erskine y el 3 de diciembre de 1736 los cuatro ministros secesionistas emitieron su segundo o 'testimonio judicial' que repasaba la historia de la Iglesia de Escocia desde la Reforma y presentaba una elaborada acusación de la política seguida desde 1650.
La publicación fue seguida por importantes adhesiones a la causa secesionista. En febrero de 1737 Ralph Erskine y Thomas Mair de Orwell se unieron al 'presbiterio asociado.' Avanzado ese año el parlamento aprobó un acta sobre el asesinato del capitán Porteous, ordenando que cada ministro de la Iglesia de Escocia debía leer el acta desde el púlpito una vez al mes durante un año bajo pena de destitución. Dos ministros, Thomas Nairn de Abbotshall y James Thompson de Burntisland, se unieron al 'presbiterio asociado' en lugar de obedecer la ordenanza erastiana, llevando la lectura del acta a más secesiones en muchas parroquias. El 'presbiterio asociado' comenzó entonces a suplir ministros con candidatos licenciados.
En 1738 la asamblea, por quejas del sínodo de Perth, mandó a la comisión que llevara a los ocho secesionistas ante la siguiente asamblea. Fueron citados a presentarse individualmente en mayo de 1739, para responder por los cargos de 'delitos' y 'atrocidades.' Ellos se reunieron y aprobaron un acta de 'disconformidad', denunciando la autoridad de la asamblea. El 18 de mayo se presentaron como presbiterio ante la asamblea. El moderador expresó la voluntad de la Iglesia para pasar por alto lo ocurrido si los secesionistas regresaban. Mair, como portavoz, contestó que tomaban la posición de una judicatura independiente. Se leyó el libelo contra ellos y Mair leyó la 'disconformidad' en réplica, retirándose el 'presbiterio asociado'. Pero todavía la asamblea, con hombres como John Willison de Brechin, en fuerte simpatía con las ideas generales de los secesionistas, no procedió a tomar medidas extremas. Los secesionistas fueron citados de nuevo en 1740, pero desecharon las amonestaciones y el 15 de mayo, por una mayoría de 140 a 30, fueron formalmente destituidos.
El domingo siguiente (18 de mayo) la congregación de Erskine en Stirling se encontró cerradas las puertas de la iglesia. Quisieron romperla, pero Erskine se interpuso, llevando una vasta concurrencia a Abbey Craig, fuera de la población, dirigiendo la adoración pública. Hasta que en 1740 se construyó un lugar de reuniones, Erskine siguió oficiando al aire libre.
Los secesionistas dieron firmes pasos para consolidar su posición. Wilson era su profesor de teología y Ralph Erskine escribió a Whitefield (10 de abril de 1741) que tenía 'más candidatos al ministerio a su cargo que la mayoría de los colegios públicos, salvo Edimburgo.' Por invitación de los secesionistas Whitefield visitó Escocia, predicando su primer sermón en la iglesia parroquial de Dunfermline, de la que Ralph Erskine no había sido todavía excluido. En agosto de 1741 Whitefield tuvo una conferencia con el 'presbiterio asociado.' Querían que predicara sólo para ellos, porque eran 'el pueblo del Señor.' Whitefield replicó con franqueza que 'el pueblo del diablo' tenía más necesidad de que les predicara. Se produjo una ruptura y el 'avivamiento' en Cambuslang, bajo la predicación de Whitefield, fue denunciado por los secesionistas como un engaño satánico. Cuando Wesley visitó Escocia (1751) consideró a los secesionistas 'menos caritativos que los papistas.'
El 28 de diciembre de 1743 Erskine reavivó en Stirling la práctica del compromiso público. La secesión creía rápidamente y el 11 de octubre de 1744 se organizó un 'sínodo asociado' compuesto de los tres presbiterios de Glasgow, Edimburgo y Dunfermline. Del norte de Irlanda se recibieron peticiones de ayuda ministerial en 1736, siendo repetidamente renovadas por las minorías secesionistas de las congregaciones presbiterianas. El cuidado irlandés se puso bajo la responsabilidad del presbiterio de Glasgow y finalmente, el 9 de julio de 1746, Isaac Patton fue ordenado en Lylehill, condado de Antrim, por una comisión de Glasgow. En ninguna parte fue la obra secesionista más importante que en el Ulster, donde, a pesar de gran oposición, ejerció una poderosa influencia para restaurar el presbiterianismo a su carácter evangélico.
Durante la rebelión de 1745, Erskine y sus seguidores montaron guardia en Stirling en defensa de la población. Al ser tomada, Erskine predicó a su congregación en el bosque de Tullibdody, algunas millas al norte. En 1746 encabezó dos grupos de secesionistas contra el 'pretendiente', recibiendo una carta de gratitud del duque de Cumberland.
Entonces surgió una cuestión de política religiosa, que dividió a la secesión en dos facciones antagonistas. Ya en 1741 los secesionistas habían estado discutiendo la fijación de un ayuno público, en el día fijado para la Iglesia establecida por la corona. Erskine estaba con la minoría que hubiera estado dispuesta a adoptar el día establecido. En la primera reunión del 'sínodo asociado' las condiciones del juramento civil hecho por los burgueses de Edimburgo, Glasgow y Perth fueron examinadas. Este juramento comprometía a los burgueses a apoyar 'la verdadera religión protestante profesada dentro de su reino y autorizada por las leyes' en oposición a 'la religión romana llamada papismo.' Algunos sostuvieron que los términos del juramento implicaban una aprobación de la Iglesia establecida, si no la adhesión a ella. El sínodo quedó enredado en tensos debates sobre ese asunto. El 9 de abril de 1746 una mayoría condenó el juramento por ilegal. El 9 de abril de 1747 el sínodo modificó su juicio, declarando por estrecho margen que su decisión previa no debía ser una condición de comunión, hasta que fuera sometida a consideración del presbiterio. La minoría disidente, casi la mitad del sínodo, consideró la votación inconstitucional e inmediatamente se separó, tomando el nombre de 'sínodo asociado general.' Popularmente fue conocida como 'sínodo antiburgher' y el organismo original como 'sínodo burgher.' El 'sínodo asociado' se quedó sin profesor de teología y Erskine asumió el cargo. Su salud le obligó a dimitir en 1749. John Brown (1722-1787) de Haddington, el comentarista, comenzó sus estudios teológicos con él.
Los sentimientos se enconaron tanto entre las dos secciones de la secesión que el 4 de agosto de 1748 el 'sínodo anti-burgués' aprobó la destitución del ministerio de Erskine y otros diez ministros del 'sínodo burgher.' La ruptura no se sanó hasta el 8 de septiembre de 1820, cuando los dos sínodos se unieron para formar el 'sínodo asociado unido' del que pocas congregaciones se retiraron. Los secesionistas irlandeses quedaron incorporados a la asamblea general irlandesa el 10 de julio de 1840. Los secesionistas escoceses se amalgamaron con el 'sínodo Relief' el 13 de mayo de 1847, formando la 'Iglesia presbiteriana unida.'
Erskine se casó dos veces; la primera el 2 de febrero de 1740 con Alison († 1720), hija de Alexander Turpie, escritor en Leven, Fifeshire; con ella tuvo diez hijos, de los que dos varones y cuatro mujeres llegaron a la madurez; Jean, su hija mayor, se casó con el ya aludido James Fisher, ministro de Kinclaven, Perthshire; por segunda vez se casó, en 1723, con Mary († 1751), hija de James Webster, ministro de Edimburgo; con ella tuvo dos hijos, James y Alexander, y tres hijas.
Las obras de Erskine consisten casi enteramente de sermones, que comenzó a publicar en 1725, con unos pocos tratados controversiales. La principal colección de sus sermones publicados en vida fue The Sovereignty of Zion's King (Edimburgo, 1739). Póstumos fueron: Sermons, mostly preached upon Sacramental Occasions (Edimburgo, 1755); Discourses (Edimburgo, 1757); Sermons and Discourses (Glasgow, 1762). Ayudó a su hermano Ralph a preparar el catecismo del sínodo. Entre sus manuscritos había seis volúmenes sobre 'doctrina catequética' escritos en Portmoak entre 1717 y 1723; varios volúmenes de discursos expositivos y 46 libretas de sermones, conteniendo cada una 36 sermones de una hora de duración. El siguiente es un pasaje del sermón The Believer Exalted in Imputed Righteousness:
'Dios, habiendo hecho al hombre una criatura racional capaz de dominio moral, le dio una ley compatible con su naturaleza por medio de la cual se debía gobernar, haciéndose responsable ante Dios, su gran Creador. Esta ley fue entregada al hombre en la forma de un pacto con una promesa de vida bajo la condición de obediencia perfecta y una amenaza de muerte en caso de desobediencia (pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás.[…]Génesis 2:17). Así estaba la situación entre Dios y el hombre en su estado de inocencia.
Adán y toda su posteridad en él y con él, habiendo quebrantado el pacto, se hicieron culpables de la maldición y su castigo, de manera que nuestra salvación se tornó absolutamente imposible hasta que la justicia fue satisfecha, y el honor de la ley quebrantada fue reparada. La Ley y justicia de Dios [no admiten rechazo alguno] y se basan en una satisfacción y [compensación] plenas, de lo contrario, las puertas del cielo serán cerradas y permanentemente trancadas contra el hombre y toda su posteridad. La espada encendida de justicia gira hacia todos lados para impedirnos acceso al paraíso que está en lo Alto.
Mientras que el hombre en estas circunstancias no esperaba más que caer, un sacrificio eterno para satisfacer la justicia divina, el Hijo eterno de Dios, en su amor y compasión infinita hacia los pecadores rumbo a la muerte, interviene como un mediador y Garantía, ofreciendo tomar no sólo nuestra naturaleza sino también nuestro lugar ante la Ley, comparecer en nuestro lugar, de tal manera que toda la obligación de la Ley, tanto penal como perceptiva cayó sobre él. Es decir, se hizo responsable al igual que estuvo dispuesto a cumplir el mandato y sufrir la maldición del pacto de las obras que habíamos violado. Y digamos de paso aquí, que es bueno advertir que fue un acto de gracia sublime de Jehová el Señor admitir una garantía en nuestro lugar. Porque si se hubiera sometido al rigor y la severidad de la Ley, hubiera demandado una satisfacción personal sin admitir la satisfacción de la garantía: en cuyo caso Adán y toda su posteridad habrían caído bajo el golpe de la justicia vengadora por toda la eternidad. ¡Pero gloria sea dada a Dios en lo Alto, que no sólo aceptó una garantía sino que proveyó una y puso "el socorro sobre uno que es poderoso" (Una vez hablaste en visión a tus santos, y dijiste: He ayudado a un poderoso; he exaltado a uno escogido de entre el pueblo.[…]Salmos 89:19)!
Cristo, el Hijo eterno de Dios siendo "el cumplimiento del tiempo..., nacido de mujer y nacido bajo la ley" es nuestra Garantía (Pero cuando vino la plenitud del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley,[…]Gálatas 4:4). Realmente cumplió todos los términos del pacto de las obras en nuestro lugar. Eso es, dicho sencillamente, que obedeció todos los mandamientos de la Ley y sufrió su maldición, y por ello introdujo una justicia completa de acuerdo con la Ley, por medio de la cual los pecadores culpables son justificados ante Dios.
Esta justicia de la Garantía nos es adjudicada por imputación. Esto es algo que se nos aclara en muchos pasajes de las Escrituras, particularmente en Como también David habla de la bendición que viene sobre el hombre a quien Dios atribuye justicia aparte de las obras:[…]Romanos 4:6, 11-12, 23-24. Ahora bien, esta imputación de la justicia de la Garantía se basa principalmente en tres cosas: (1) En la transacción eterna entre el Padre y el Hijo, por la cual el Hijo de Dios fue escogido y admitido como la Garantía para un mundo escogido. Entonces dio su fianza al Padre para pagar la deuda de ellos en el oro rojo de su sangre diciendo: "Holocausto y expiación no has demandado... He aquí vengo... El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado" (6 Sacrificio y ofrenda de cereal no has deseado; has abierto mis oídos; holocausto y ofrenda por el pecado no has requerido. 7 Entonces dije: He aquí, vengo; en el rollo del libro está escrito de mí; 8 me deleito en hacer tu voluntad, Dios mío; tu le[…]Salmos 40:6-8). (2) Se fundamenta en la imputación verdadera de nuestros pecados a él: "Mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros" (Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, nos apartamos cada cual por su camino; pero el SEÑOR hizo que cayera sobre El la iniquidad de todos nosotros.[…]Isaías 53:6). Hay un intercambio sagrado de lugares entre Cristo y su pueblo: él toma nuestros pecados e impiedad, a fin de que podamos vestirnos con el manto blanco de su justicia: "Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él" (Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en El.[…]2 Corintios 5:21). (3) Esta imputación se basa en la unión mística entre Cristo y el creyente. Cuando la pobre alma decide, en un día de poder, aceptar al Señor Jesús en los brazos de fe, Cristo y él, en ese mismo momento, se fusionan en un solo cuerpo. El creyente se convierte en una rama de la noble Vid, un miembro del Cuerpo del cual Cristo es la gloriosa Cabeza de eminencia, influencia y soberanía. Y estando así unido a Cristo, el manto largo y blanco de la justicia del Mediador se extiende sobre él, de modo que no sólo está libre de condenación, sino que es considerado para siempre como justo ante los ojos de Dios: "Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención" (Mas por obra suya estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual se hizo para nosotros sabiduría de Dios, y justificación, y santificación, y redención,[…]1 Corintios 1:30).
Tan perfecta es esta justicia que el ojo penetrante de la justicia infinita no puede encontrar ninguna falla en ella. Sí, la justicia es satisfecha tan plenamente de esta manera que Dios habla del alma así vestida como si estuviera en un estado de inocencia y liberada perfectamente del pecado.'