John Erskine, regente de Escocia, sexto Lord Erskine y primer o sexto conde de Mar de la línea Erskine, murió en Stirling el 29 de octubre de 1572.
John ErskineFue el tercer y único hijo superviviente de John, quinto Lord Erskine, y Lady Margaret Campbell, hija de Archibald, segundo conde de Argyll. La familia trazaba su ascendencia a la línea femenina de Gratney, conde de Mar (sucesor de la antigua Mormaers de Mar), quien se casó con Christiana Bruce, hermana de Robert I. En la línea masculina tenía como progenitor a Henry de Erskine o Areskine, que era propietario de la baronía de ese nombre en Renfrewshire ya en el reinado de Alexander II. Su descendiente, Sir Thomas Erskine, se casó con Janet Keith, bisabuela de Gratney, conde de Mar; Robert, hijo de Sir Thomas Erskine, a la muerte de Alexander Stewart, marido de Isabel, condesa de Mar, reclamó el título, que no le fue reconocido. El quinto Lord Erskine obtuvo una cédula en 1525 que le constituía capitán y condestable del castillo de Stirling. Fue guardia de Jacobo V durante su minoría de edad y posteriormente de su hija María, posterior reina de Escocia. Un poco antes de morir en 1552 también fue custodio del castillo de Edimburgo. El sexto Lord Erskine había sido educado para la carrera eclesiástica, convirtiéndose en heredero imprevisto por la inesperada muerte de sus dos hermanos. Tras morir su padre el castillo de Edimburgo pasó a manos del duque de Chatelherault, pero cuando en 1554 reconoció la regencia de la reina viuda, el cargo le fue dado al sexto Lord Erskine hasta que el duque cediera su autoridad al parlamento. Al hacerlo, la custodia del castillo le fue entregada por el parlamento a Erskine, a condición de que no lo entregara a nadie salvo con el consentimiento parlamentario, añadiéndose la estipulación de guardarlo contra la posibilidad de que cayera en manos de los franceses. En ese tiempo Erskine no era partidario de las doctrinas reformadas y aunque posteriormente se unió a ellas, su temperamento natural, así como su posición de neutralidad que circunstancias accidentales le habían asignado, le impidieron asumir el carácter de un militante. Junto con Lord Lorne, posterior quinto conde de Argyll, y Lord James Stuart, posterior conde de Moray, asistió a la predicación de Knox en Calder en 1556 y también firmó la carta de esos dos lores y el conde de Glencairn invitando a Knox en 1557 a regresar de Ginebra. Sin embargo, al comenzar la disputa con la reina regente en 1559 intervino en su favor para impedir la rendición de Perth, que no obstante tuvo lugar el 26 de junio y posteriormente se presentó en su favor en la conferencia en Preston. Todo esto evidencia que su principal motivo era impedir las miserias de la guerra civil, reconociendo que estaba obligado a mantener una estricta neutralidad. Por tanto permitió a las tropas francesas de la reina entrar en la ciudad, proceder que desanimó tanto a los lores de la congregación que el 24 de julio firmaron una tregua. Knox escribió el 23 de agosto a Crofts que la reina viuda 'había corrompido (como se sospechaba) a Lord Erskine, capitán del castillo, y esperaba recibirlo', pero la sospecha se mostró falta de fundamento. El 19 de septiembre los lores le enviaron una carta avisándole de no permitir a la reina regente que fortificara Leith, pero no prestó atención al aviso. Finalmente les dijo abiertamente que no podía prometerles amistad, pero que se declararía amigo de quienes pudieran apoyarle y defenderle, por lo que el 5 de noviembre resolvieron evacuar la ciudad y retirarse a Stirling. Al mismo tiempo parece haberles comunicado que sus simpatías estaban totalmente con ellos en la batalla con la reina regente. Posteriormente declaró que custodiaría el castillo hasta que el parlamento le relevara, solicitando a los lores que le ayudaran si lo necesitaba. Recibió a la reina regente en el castillo al pedírselo ésta ante el avance del ejército inglés, pero se trató de un mero acto de cortesía y también le capacitó para intervenir más eficazmente en la causa de la paz, pues, como Calderwood señala 'la tenía a ella y al castillo bajo su mando.'
María Estuardo, del original pintado por Zucchero Ilustración de Cassell's Illustrated History of England
Según Knox, Mar fue el 'principal gran hombre que había profesado a Cristo Jesús' que se negó a suscribir el Libro de Disciplina en 1560. Ante esta falta de ardor Knox no sintió sorpresa, al considerar que estaba casado con una verdadera Jezabel. La dama que recibió este duro epíteto era Annabella Murray, hija de Sir William Murray de Tullibardine, y de Catherine, hija de Sir Duncan Campbell de Glenurchy. Annabella tenía reputación de ser avariciosa y luego sería una de las amigas especiales de la reina María, hecho que explica suficientemente la dura comparación de Knox. Al regresar la reina María en 1561 Erskine fue nombrado miembro del consejo privado. Recibió también una concesión de varias tierras eclesiásticas, pero su pretensión al condado de Mar al principio fue rechazada, concediéndosele el título a Lord James Stuart. Aunque Erskine favorecía la propuesta de Isabel para un matrimonio entre la reina María y Leicester, era consciente de los sentimientos de María, apoyando cordialmente el matrimonio con Darnley. En ello fue influenciado probablemente por su esposa, quien estaba con frecuencia en compañía de María y estaba deseosa de conseguir para su marido el condado de Mar. Tanto Lord como Lady Erskine estuvieron con la reina en el viaje de Perth a Callendar, cerca de Falkirk, cuando se rumoreaba que Argyll y Moray la esperaban en Fife para impedir el matrimonio, escribiendo Erskine una carta a su sobrino Moray pidiéndole una explicación de su estancia en Lochleven, que atribuyó a una enfermedad. Aunque, en deferencia a las aspiraciones de Erskine, María en 1562 cambió el condado otorgado a Lord James Stuart del de Mar al de Moray, no fue hasta el 23 de junio de 1565 que Erskine recibió una cédula que le otorgaba a él y a sus herederos la totalidad del condado de Mar, según fue poseído desde tiempo atrás por la condesa Isabel. La cédula fue ratificada por un acta del parlamento el 19 de abril de 1567. A causa del derecho de descendencia reconocido en la cédula, Erskine y sus sucesores pretendieron tener precedencia sobre los otros condes en Escocia al poseer el condado más antiguo en el reino, pero en 1875 la Cámara de los Comunes decidió en favor del conde de Kellie que el antiguo condado de Mar había quedado extinto antes de su reinstauración en 1565 y que el condado otorgado a Erskine era una creación y no una restitución o reconocimiento de ninguna reclamación. El recién reconocido conde de Mar estuvo presente en el matrimonio de María y Darnley, ayudando a la supresión de la rebelión de Moray, acompañando al rey, quien dirigió la batalla. El 18 de julio de 1566 recibió un estatuto de la reina María y del rey confirmando su custodia del castillo de Stirling, con los parques, jardines, etc. El parto de la reina tuvo lugar en el castillo de Edimburgo, del que era todavía custodio, y tras recuperarse fue para cambiar de aires, acompañada por él y el conde de Moray, a su castillo cerca de Alloa.
Mar estuvo libre de cualquier relación con los asesinatos de Rizzio o Darnley. Mientras estaba todavía enfermo en Stirling poco antes del juicio de Bothwell por el segundo asesinato, Erskine consintió que sus amigos entregaran el castillo de Edimburgo a Bothwell. Calderwood afirma que el castillo no debería haber sido entregado sin el consentimiento del parlamento, pero es evidente que la presencia de María en Escocia alteraba totalmente las condiciones en las que era custodiado por Mar. Por entregarlo recibió una exoneración de la reina y el consejo privado el 19 de marzo de 1567, lo que fue confirmado por el parlamento el 16 de abril. El 19 fue confirmado como custodio del castillo de Stirling, a condición de que se encargara de la seguridad del joven príncipe. Una vez que Bothwell logró que los lores, entre los que no estaba Mar, firmaran en favor de su matrimonio con la reina, María, el 26 de abril, hizo una visita al joven príncipe en Stirling; pero Mar, sospechando que intentaba llevárselo a Edimburgo, no permitió a nadie entrar en el aposento real con ella salvo a dos damas. Tras el matrimonio, Bothwell hizo enormes esfuerzos para que el príncipe le fuera entregado, 'pero mi señor de Mar' dice Sir James Melville 'que era un verdadero noble, no cedió su custodia, alegando que no podía sin consentimiento del parlamento'. Mar solicitó a Sir James Melville que le ayudara aconsejándole o en cualquier otra forma, prevaleciendo de ese modo frente a Sir James Balfour para retener el castillo de Edimburgo en sus manos y no entregarlo a Bothwell. Para ganar tiempo, Mar finalmente declaró que entregaría al príncipe a condición de que un 'noble honesto y responsable' fuera hecho capitán del castillo de Edimburgo.
María Estuardo firma su renuncia en el castillo de Lochleven Ilustración de Cassell's Illustrated History of EnglandPero antes de esto los nobles, reunidos secretamente en Stirling, habían firmado el estatuto para la protección del príncipe y poco después anunciaron su propósito de vengarse de Bothwell como autor principal del asesinato del rey. De ese modo, la incorruptible integridad de Mar fue el punto decisivo en el destino de Bothwell y la reina. Fue uno de los dirigentes de las fuerzas insurgentes, estando presente en la rendición de María en Carberrie Hill el 14 de junio de 1567 y el 16 firmó la orden de su encierro en el castillo de Lochleven. Fue también uno de los del consejo a los que ella cesó el 24 de julio. El 29 el joven príncipe fue coronado en Stirling, llevando Mar sus armas en el trayecto desde la iglesia a su aposento en el castillo. Throgmorton, a instancias de Isabel, se propuso conseguir que Mar interviniera en favor de María, pero aunque expresó su deseo de hacer lo que pudiera, le dijo: 'Salvar su vida poniendo en peligro a su hijo o su posesión o traicionando mis convicciones nunca lo haré, ni por todo el oro del mundo.' Al huir la reina María, Erskine envió una súplica de los hombres de Stirling al regente, estando presente en la batalla de Langside el 13 de mayo de 1568. Cuando el regente Moray fue asesinado, escribió a Isabel informándole del peligro que amenazaba al joven rey de Escocia y rogándole su ayuda. Fue uno de los nobles que llevaron el cuerpo del regente en su funeral y poco después 'cayó enfermo de tristeza por la muerte del regente.' El 28 de abril los Hamilton intentaron sorprenderle con mil hombres en Avonbridge, en su camino a Edimburgo, pero al conocer sus intenciones cruzó el río a tres kilómetros de distancia, uniéndose al conde de Morton, que también marchaba hacia Edimburgo con mil infantes y quinientos jinetes. Cuando la facción del rey fue sorprendida en Stirling el 3 de septiembre de 1571 y varios fueron hechos prisioneros, Mar, al situar un destacamento en una mansión propia y abrir fuego contra los invasores, los expulsó de la plaza del mercado. Al caer asesinado el regente Lennox en la refriega, Mar fue elegido regente por consentimiento popular. El 10 llegó a Leith, donde proclamó a Morton teniente general de las fuerzas. De hecho, Morton por su férrea voluntad y su estrecha relación con Isabel, ya era el auténtico gobernador de Escocia, siendo Mar un mero instrumento que ejecutaba su política. Tras consultar con él, Mar regresó a Stirling para reorganizar las fuerzas para el asedio del castillo de Edimburgo, que había estado en manos de la facción de María desde la muerte del regente Moray. El 14 del mes siguiente llegó a Edimburgo con cuatro mil hombres, enviándose la artillería desde Stirling por mar. Con este refuerzo intentó irrumpir en el castillo e hizo una brecha en el muro, pero temeroso del asalto se retiró a Leith, aconsejando a Morton que escribiera a Isabel pidiendo ayuda. Es probable que para gratificar a Isabel e inducirla a cumplir esa solicitud que se celebrara en Leith, bajo los auspicios de Mar, una convención en enero siguiente para que el episcopado fuera restablecido. Por una razón similar, también Mar consintió en que Northumberland fuera entregado a Isabel al pago de 2.000 libras a Sir William Douglas, nominalmente para su mantenimiento en Lochleven. Isabel dudaba si comprometerse y al culpar a Erskine de unos términos demasiado duros con ellos, él finalmente, 'por reverencia a su majestad' acordó el 30 de julio una 'abstinencia' durante dos meses. El 22 de septiembre Mar llegó a Leith para dirigir las negociaciones, pero no se llegó a ningún acuerdo y una vez que la duración de la abstinencia se prolongó ocho días más, se proclamó una continuidad el 8 de octubre hasta el 6 de diciembre. Mar le había encomendado a Sir James Melville que sondeara a los guardianes del castillo sobre su deseo de paz y tan satisfecho quedó con el informe de Melville, que acordó celebrar una reunión de los lores para persuadirlos a llegar a un acuerdo. El 9 de octubre en Dalkeith tuvo lugar en la alcoba de Morton la notoria conferencia entre Morton, Mar y Killigrew, donde éste hizo la propuesta en favor de Isabel de entregar a María a sus enemigos en Escocia con la idea de ejecutarla. Killigrew encontró al regente 'más frío' que a Morton, pero parecía estar 'contento y deseoso de dar el paso.' Inmediatamente tras la conferencia Mar se retiró a Stirling, siguiéndole Killigrew el día 16. Escribiendo desde Stirling el 19, Killigrew señala: 'Percibo que la primera frialdad del regente creció más por falta de capacidad para manejar tan gran asunto que por falta de buena voluntad para ejecutarlo.' Poco después de la entrevista del embajador con el regente, éste fue atacado por una violenta enfermedad de la que murió. Esa enfermedad la atribuyeron muchos a un desacuerdo con Morton sobre la rendición del castillo. Pero indudablemente tenía causas para una agitación más profunda, que las sospechadas por los que desconocían la conferencia secreta.
Mar, en su difícil posición como guardián del joven rey, logró ganarse el respeto de ambas facciones. Como regente fue meramente el instrumento de Morton, pues aunque actuó siempre en el ejercicio de sus deberes públicos por un alto sentido del honor, no tuvo la fuerza de carácter ni el poder de iniciativa que le permitiera llevar a cabo una política independiente en circunstancias difíciles. Su esposa, Annabella Murray, descrita por Knox como 'una verdadera Jezabel', a la muerte de su marido se quedó junto a Alexander Erskine a cargo del joven rey. Fue, dice Sir James Melville, 'astuta y aguda, teniendo al rey en gran intimidación.' El rey Jacobo fue tan sensible a los servicios que le prestó que le encomendó el cuidado del joven príncipe Henry. En 1599 se la describe 'teniendo su cuerpo extenuado por su anterior servicio', pero sobrevivió al menos hasta 1602. Erskine y ella tuvieron un hijo, John, quien le sucedió en el condado, y una hija, Mary, que fue condesa de Angus.