Historia
ERSKINE, RALPH (1685-1752)

El 1 de mayo de 1711 fue llamado al segundo puesto en Dunfermline y el 14 de junio a la parroquia de Tulliallan, Perthshire. Escogió Dunfermline, donde fue ordenado el 7 de agosto. El puesto era compartido, oficiando en turno Erskine y su colega Thomas Buchanan. Erskine, cuya predicación destacaba por su emotividad, escribía sus sermones cuidadosamente. El 1 de mayo de 1716 ocupó el primer puesto, tras la muerte de Buchanan.
Tomó un papel destacado en las controversias eclesiásticas. Junto con James Wardlaw, quien le sucedió en el segundo puesto, estuvo entre los 'doce apóstoles' de 1721. El 28 de septiembre de 1721 el sínodo de Fife le acusó de 'doctrina Marrow' y de no sujetarse al acta de 1720 que se refería a ella. Se le avisó de que fuera más cuidadoso, so pena de censura, y se le demandó que repitiera su suscripción en un sentido contrario a Marrow. No lo hizo, pero estuvo dispuesto a suscribir la confesión de nuevo, en el sentido de su imposición original. Sin embargo, cuando Ebenezer Erskine y sus seguidores fueron condenados (1733), Ralph no se unió inmediatamente a los secesionistas, aunque protestó contra la acción de la asamblea, estando presente en Gairney Bridge cuando se formó el 'presbiterio asociado'. No fue hasta el 16 de febrero de 1737 que él y Mair entregaron al presbiterio de Dunfermline una 'declaración de secesión de la judicatura actual de la Iglesia de Escocia', no de la Iglesia misma. El 18 de febrero se asociaron con el 'presbiterio asociado' en Orwell, Kinross-shire, y el 15 de mayo de 1740 fueron destituidos con otros miembros.
Erskine mantuvo correspondencia con Whitefield, lo que le indujo a visitar Escocia en 1741. En vano trató de hacer que Whitefield hiciera causa común con el 'presbiterio asociado'. El avivamiento de Whitefield (1742) en Cambuslang, Lanarkshire, parroquia a la que William M'Cullough, el ministro, le invitó, mostraba características entusiastas que Erskine repudiaba. Escribió un tratado especial, Faith no Fancy, en el que mantenía que la 'imagen mental' de 'Cristo como hombre' en ninguna manera 'ayuda a la fe de su naturaleza divino-humana.' Cuando surgió la cuestión del juramento de los burgueses, Erskine se alineó con su hermano en la noción de que debía dejarse el asunto a la conciencia individual y con la separación (1747) de la facción opuesta al juramento, publicó una amonestación a los separatistas bajo el título Fancy no Faith.
Erskine era aficionado a la música y adelantado en el violín. Su vena poética se mostró, en sus primeros años de ministerio, por la composición de Gospel Sonnets, que alcanzó la décima edición en 1762 y la vigesimoquinta en 1797. Luego escribió una paráfrasis de Song of Solomon (1738), una versión de Lamentaciones (1750) y un volumen póstumo de Job's Hymns (1753). Su Scripture Songs fue recopilado en 1754. El prefacio indica que fue preparado para la adoración pública. Poco se puede decir del mérito poético de esas composiciones, pero hay que recordar que eran para el pueblo común, que las recibía con avidez. Gospel Sonnets no contiene nada en forma de sonetos, sino que presenta un sistema de teología en verso, con muchas ilustraciones vívidas y pintorescas. Frases como la descripción de las buena sobras como 'el camino más despejado hacia el infierno' rápidamente se adherían a la memoria del lector. Del prefacio a Song of Solomon se desprende que sometió la paráfrasis a Watts, quien le sugirió algunas mejoras. Una de las mejores composiciones de Erskine es Smoking Spiritualised, cinco estrofas continuidad de 'una antigua meditación sobre fumar tabaco.'
Erskine predicó su último sermón el 29 de octubre de 1752 siendo atacado por una fiebre nerviosa de la que murió. Fue enterrado el 9 de noviembre en Dunfermline, donde el 27 de junio de 1849 se erigió una estatua suya, por Handyside Ritchie, enfrente de Queen Anne Street Church. Se casó dos veces; primero, 15 de julio de 1714, con Margaret († 22 de noviembre de 1730), hija de John Dewar de Lassodie, con la que tuvo diez hijos, de los cuales Henry fue ministro secesionista en Falkirk, John ministro secesionista en Leslie y James sucedió a su tío Ebenezer en Stirling; se volvió a casar, 24 de febrero de 1732, con Margaret (que le sobrevivió), hija de Daniel Simpson; con ella tuvo cuatro hijos, de los que Robert fue comerciante en Londres, miembro de la Royal Society, geógrafo e inspector general del ejército de Estados Unidos.
Además de las obras ya mencionadas, Erskine publicó varios sermones sueltos (el primero en 1738) y volúmenes de sermones, la mayoría de los cuales, junto con sus poemas religiosos más importantes, fueron recopilados en Practical Works, editado por John Newlands, su yerno, (Glasgow, 1764-6).
El siguiente extracto está tomado de Fancy no Faith: or, A Treatise of Mental Images:
'Cuando la adoración falsa prevalecía en la iglesia de la antigüedad para su propia ruina, Dios mostró a sus profetas lo que los ancianos de la casa de Israel hacían en tinieblas en sus cámaras pintadas de imágenes (Me dijo entonces: Hijo de hombre, ¿has visto lo que hacen en la oscuridad los ancianos de la casa de Israel, cada uno en su cámara de imágenes grabadas? Porque ellos dicen: "El SEÑOR no nos ve; el SEÑOR ha abandonado la tierra."[…]Ezequiel 8:12). En ellas se retrataban todas las abominaciones con que era profanada la adoración a Dios y era corrompida la religión. La mayor parte de mi trabajo actual es echar una mirada a algunas de las cámaras con imágenes aún más secretas y escondidas, a saber, las imágenes mentales guardadas en que podemos ver muchas abominaciones por las que tanto la doctrina de la fe espiritual como la adoración divina del evangelio se han corrompido y la religión cristiana corre el peligro de acabar en la ruina. Desde esta cámara secreta de imágenes mentales o interiores han surgido todas las burdas iconografías externas que han existido en el mundo, y especialmente en la iglesia cristiana por las cuales la iglesia de Roma terminó siendo anticristiana. Esas ideas imaginarias, que no son más que representaciones vanas acerca de cuerpos materiales, presentados ahora por el Sr. Robe como pertenecientes al objeto de fe, son en mi opinión como una nueva apertura del pozo abismal, de cuyo humo salían langostas sobre la tierra (2 Cuando abrió el pozo del abismo, subió humo del pozo como el humo de un gran horno, y el sol y el aire se oscurecieron por el humo del pozo. 3 Y del humo salieron langostas sobre la tierra, y se les dio poder como tienen poder los escorpiones de la[…]Apocalipsis 9:2-3) porque en tanto estas ideas sean sacadas de su propio lugar natural suponiendo que son útiles para los sujetos sobrenaturales de la divinidad, no son mejor que humo que sale de un pozo, oscureciendo el sol y el aire, corrompiendo la doctrina, eclipsando la luz de la verdad de Dios, tendiendo a cubrir la faz de la tierra con las tinieblas de los burdos errores y las vanas ilusiones.
[Estas ideas] establecen nuevamente un pretendido fundamento para extender la idolatría y superstición llenando la mente de las personas con nociones naturales y carnales de Cristo como hombre, y su obra y muerte como acciones y sufrimientos humanos, como si tales nociones fueran útiles para asirnos de Cristo el Dios-hombre en sus obras de mediador que pone de manifiesto el evangelio. La gloria del evangelio es espiritual e invisible, no evidente a los sentidos y a la imaginación de los hombres. Nada hay en el evangelio que sea visible excepto por fe, así como la luz del sol nos es nada para los que no tienen ojos. Un perro guía o un bastón son de más utilidad para el ciego que el sol en el firmamento. El espiritualmente ciego y que carece de los ojos de la fe o ha perdido la capacidad de ver por falta de usar o ejercitar sus ojos- no puede ver nada en el evangelio, no importa lo grande y gloriosas [que] sean las cosas que se dicen de él. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no la comprenden. La gloria de la imagen de Cristo como Dios en nuestra naturaleza, representada en la luz del evangelio, la podemos contemplar únicamente como por un espejo (Pero nosotros todos, con el rostro descubierto, contemplando como en un espejo la gloria del Señor, estamos siendo transformados en la misma imagen de gloria en gloria, como por el Señor, el Espíritu.[…]2 Corintios 3:18). Ninguna imagen de su cuerpo humano formado en la mente puede permanecer de pie delante de él tal como Dagón no pudo hacerlo delante del arca de Dios. Así como Cristo está presente en el evangelio y presente como él mismo en su gloria personal, mediadora y sin igual, lo está solo por nuestra fe y comprensión espiritual. Cerca de nosotros está la palabra, la palabra de fe (6 Pero la justicia que es de la fe, dice así: NO DIGAS EN TU CORAZON: "¿QUIEN SUBIRA AL CIELO?" (esto es, para hacer bajar a Cristo), 7 o "¿QUIEN DESCENDERA AL ABISMO?" (esto es, para subir a Cristo de entre los muertos). 8 Mas, ¿qué dice? CERCA DE T[…]Romanos 10:6-8) de manera que nadie necesita decir que el Señor está ausente. ¿Y quién ascenderá al cielo para traerlo de allí o descender en lo profundo para levantarlo de entre los muertos? Cristo, por medio de su cuerpo humano, una vez estuvo aquí presente para ser percibido por los sentidos y experiencias naturales. Por su Espíritu divino, a veces está presente para el sentido y experiencia espiritual. Pero de ninguna manera está presente para nuestra fe sino en el evangelio, el cual [aunque] lo veamos como por espejo, oscuramente, aun así es la mejor manera que se nos concede de verlo hasta que podamos verlo cara a cara (Saludaos los unos a los otros con beso santo.[…]2 Corintios 13:12).
Pero el Sr. Robe nos ha contado otro modo en que está presente Cristo, a saber, imaginarnos su naturaleza humana ahora en el cielo: [que deberíamos pensar en eso] de la misma manera como pensamos en cualquier persona ausente, y que es absolutamente necesario y de mucha ayuda para nuestra fe. Esta es la nueva doctrina extraña y absurda publicada en la cuarta carta del Sr. Robe al Sr. Fisher, y tenemos lo que podríamos llamar la sustancia de ella en el siguiente párrafo de esa carta, páginas 30 y 31.
"...he afirmado y afirmo que no podemos pensar en quién es realmente Jesucristo dado que es (Dios y hombre en dos naturalezas distintas y una persona para siempre) sin una idea imaginaria de él en su naturaleza humana, que consta de un cuerpo real y un alma razonable. El fundamento y las razones de esto es que no podemos tener una concepción justa del glorioso Mediador si no tenemos una concepción o idea de él como el verdadero y eterno Dios. Igualmente, no podemos tener una idea clara de él como realmente hombre si no tenemos una concepción e idea de él como un hombre humano y real al igual que como el verdadero y eterno Dios. El Mediador es tanto hombre como Dios (una concepción pura sin ningún tipo de representación de él como Dios en nuestra mente) de modo que no podemos concebir y tener una idea de él a nuestro entender como hombre, sino por aquello que se llama idea imaginaria de él en nuestra mente, por el ejercicio de nuestra imaginación. Así como podemos imaginarnos cómo era Enoc o Elías o cualquier otro hombre que está ahora en el cielo así podemos imaginarnos cómo era Jesús. Por esta razón la naturaleza humana de nuestro Señor y particularmente su cuerpo glorificado y super-exaltado tiene todas las propiedades esenciales de cualquier otro cuerpo y ningunas otras. Por lo tanto, si no podemos pensar de ninguna otra naturaleza humana o cuerpo humano, debido a nuestra constitución natural y la naturaleza de los cuerpos, sino por medio de una idea imaginaria cuando están ausentes (como de hecho no podemos) [entonces] tampoco podemos pensar en el Mediador como un hombre y su cuerpo ahora en el cielo, de ninguna otra manera. Entonces pues, cuando pensamos en nuestro Señor Jesucristo, quien para siempre es Dios y hombre en dos distintas naturalezas y una sola persona, tenemos que concebirlo como un hombre real y verdadero. Esto es lo que llamo una idea imaginaria de él. Y debo además, por un solo acto de mi entendimiento, concebirlo no solo como hombre sino como el mismísimo verdadero y eterno Dios. Y, en tercer lugar, tengo que concebir lo humano personalmente unido con la Divinidad en la segunda persona. Si cualquiera de estos tres faltan, no tengo una concepción del Mediador Dios-hombre como la que debo tener. [Sr. Fisher], por favor dígales a las personas sinceras y bienintencionadas en su próxima advertencia, que la verdad simple y llana de lo que he afirmado aquí es que no podemos pensar en Jesucristo como realmente es (Dios-hombre) sin pensar en él como hombre y como Dios, y con el uso de las mismas facultades y poderes que usamos para pensar y concebir a otras personas". [Aquí va una muestra de la extraña teología y filosofía del Sr. Robe.]
Dice el Sr. Robe: "Hacer una imagen de la segunda Persona de Dios es, de hecho, expresamente prohibido. Pero prohibir hacer una imagen auténtica sería prohibir lo imposible; tampoco se prohíbe como si fuera burda idolatría. La adoración de semejante imagen es la idolatría prohibida. El hacer la imagen es prohibido por otra razón. No acusamos a los luteranos de burda idolatría porque hacen semejantes imágenes, aunque sí a los papistas, porque las adoran".
Comentario: El Sr. Robe no puede librarse del cargo de burda idolatría que menciona aquí porque no solo permite el hacer en su mente una imagen de la naturaleza humana de Cristo, sino que permite que se le rinda culto. Porque lo hace parte del objeto de la fe, siendo la fe la primera y principal parte de la adoración divina. De manera que en cuanto a esta cuestión, prueba ser un idólatra. No condena a los luteranos por ser fabricantes de imágenes, sino a los papistas por ser adoradores de imágenes. Pero en lo que concierne a la religión, fabricar y adorar cualquier estatua es igualmente prohibido por el Segundo Mandamiento. Porque si una imagen mental de la naturaleza humana de Cristo o sea una idea imaginaria se permitiera como necesaria para tener fe, parecería que una imagen de fundición sería preferible a una imagen mental y la costumbre papal la preferible. ¿Por qué? Porque según el argumento papista: "Ver las cosas es más conmovedor que escucharlas". De igual manera, la vista da un panorama más claro y un conocimiento más conmovedor de las cosas, es mejor que cualquier noción imaginaria e imagen mental de ellas. Así, ver la luz del sol con los ojos es una vista mucho más clara que tener los ojos cerrados y solo percibir el sol en la mente e imaginación; o la que después de ponerse el sol, y a medianoche, la imagen de él que forma en la mente.
De igual modo, supongamos que dos hombres entran en una casa, uno tiene puesta una máscara y el otro no. La idea sensible que tenemos del rostro sin máscara es mucho más nítida y clara que la idea imaginaria que tenemos del rostro detrás de la máscara. Al enmascarado solo lo podemos imaginar como un rostro semejante al de cualquier otro hombre. Pero no podemos tener una noción fehaciente de él como la tenemos del que tiene su cara descubierta. Todo lo cual prueba que solo lo corpóreo o un cuerpo humano puede ser representado mejor a la mente por medio de una imagen corporal externa, colocada delante de los ojos corporales. No pasa lo mismo con una imagen mental interior formada con la ayuda de una idea imaginaria. Y consecuentemente se podría suponer que sería mucho más útil que la imaginería interior del Sr. Robe, que de por sí es más abominable, porque es la madre, la fuente y el origen de lo antedicho.
De hecho es la raíz de la cual toda burda idolatría en el mundo crece, como lo he indicado ya. Por eso Charnock, hablando de 21 Pues aunque conocían a Dios, no le honraron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se hicieron vanos en sus razonamientos y su necio corazón fue entenebrecido. 23 y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una imagen en forma de hombre c[…]Romanos 1:21,23 dice: "Crearon imágenes vanas de Dios en su imaginación, antes de colocar idólatras representaciones de él en sus templos". Y unos renglones antes dice: "Ponemos a trabajar ese poder activo de la imaginación, y por allí sale nuestro dios, (un becerro) que tomamos como una noción de Dios... hay tantas imágenes esculpidas de Dios como hay mentes humanas, y tantas formas monstruosas como estas corrupciones en que lo transformamos". Luego nos muestra cómo estas vanas imaginaciones relacionadas con Dios son peor que la idolatría y el ateísmo. La burda idolatría en el mundo pagano no es peor que las vanas figuras de Dios en la imaginación, que en el mundo cristiano lo son las vanas imágenes del cuerpo humano de Cristo en la mente. Estas abusan tanto del entendimiento y entenebrecen la mente que estropean todo concepto racional e intelectual y, en consecuencia, toda contemplación espiritual y creyente de la persona gloriosa de Cristo.
El Sr. Robe vuelve a decir: "Es imposible tener una idea imaginaria verdadera de Dios". Pero agrega: "Afirmar que no podemos recibir a Cristo, tal como lo ofrece el evangelio, sin una concepción imaginaria de él como hombre, tiende a apartar a las personas del verdadero Cristo que anuncia la Palabra, y llevarlas a un Cristo falso de la imaginación; esto es lo que usted, [Sr. Fisher] no ha hecho el menor intento de probar, ni nunca podrá hacerlo".
Comentario: Parecería muy fácil probar que lo que el Sr. Robe tan audazmente piensa nunca podría ser. Esto hago por medio del siguiente argumento sencillo: uno no puede creer en Cristo sin aquello que necesariamente presenta a un Cristo falso a su imaginación tiende a desviar a la gente del Cristo verdadero en la Palabra hacia un Cristo falso en la imaginación. Pero afirmar que alguien no puede creer en Cristo sin un concepto imaginario o una idea de él como hombre, es afirmar que no podemos creer sin aquello que obligadamente nos prescrita en la imaginación a un Cristo falso. Por lo tanto, afirmar que no Podemos creer en Cristo tal como el evangelio lo ofrece, sin una idea imaginaria de él como hombre tiene la tendencia natural de desviar a las personas del verdadero Cristo en la Palabra hacia un Cristo falso en la imaginación. No veo nada que el Sr. Robe pueda negar aquí, pero que... su idea imaginaria de Cristo como hombre presenta necesariamente a la imaginación a un Cristo falso y en consecuencia tiene una tendencia de desviar al pueblo del Cristo verdadero en la Palabra a un Cristo falso en la imaginación. Por lo tanto, doy prueba de esto por medio de los siguiente,>, argumentos:
(1) El Cristo verdadero en la Palabra es otra cosa distinta a la de un objeto corporal: Pero un concepto imaginario de Cristo como hombre no es otra cosa sino un objeto corporal. Por lo tanto un concepto imaginario de Cristo como hombre, de hecho, tiene la tendencia de apartar a la gente del Cristo verdadero en la Palabra hacia un Cristo falso en la imaginación.
(2) El Cristo verdadero en la Palabra es Dios-hombre. Pero el Cristo representado en la imaginación como hombre no es el Dios-hombre. Por lo tanto, de hecho, como dice el punto anterior, conduce a crear un Cristo falso en la imaginación.
(3) El Cristo verdadero presentado en la Palabra es mostrado allí como Profeta, Sacerdote y Rey. Pero ningún concepto imaginario de Cristo puede tener oficio o relación alguna con su objeto. Por lo tanto, conduce a un Cristo falso en la imaginación.
(4) El Cristo verdadero no puede ser visto en ninguna parte fuera de la Palabra. Pero una cosa es tener una idea o concepción imaginaria y otra muy distinta verlo en la Palabra, la cual es espíritu y verdad, el objeto solo de fe y conocimiento racional. Por la tanto, esa idea conduce a un Cristo falso en la imaginación.
(5) El Cristo verdadero en la Palabra es Cristo en su totalidad. Pero la concepción imaginaria de él como hombre no es una de un Cristo en su totalidad, sino solo de un cuerpo humano. Por lo tanto, conduce a un Cristo falso en la imaginación.
(6) La humanidad verdadera de Cristo en la Palabra es una humanidad divina, como lo expresa Agustín, porque la Palabra, o Verbo, fue hecho carne y es Dios manifestado en nuestra naturaleza. Pero, la concepción imaginaria de Cristo como hombre no puede incluir nada divino. Por lo tanto una concepción imaginaria de Cristo como hombre tiene la tendencia de apartar a las personas del Cristo verdadero y la humanidad de Cristo en la Palabra y conducirlas a un Cristo falso y a una humanidad falsa en la imaginación.
Los argumentos para estos fines son múltiples. Pero cualquiera de estos es suficiente para probar que lo que dice el Sr. Robe es una imposibilidad.
Luego le sigue una exposición magistral de la espantosa doctrina: "Es posible", dice él, "tener una idea imaginaria de Cristo en su naturaleza humana, y no es posible que podamos pensar en la naturaleza humana del Cristo verdadero en la Palabra sin concebirlo o tener una idea de él en la mente con la ayuda y asistencia de esa facultad llamada imaginación, que es lo que hemos estado llamando `idea imaginaria'. Y este es un Cristo tan verdadero como lo es Cristo en la Palabra, siempre que sea una idea de él que coincida con la Palabra. Por ejemplo, el Cristo verdadero nos es presentado en esa Palabra, diciendo, `Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre' (Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre,[…]1 Timoteo 2:5)".
A lo que dice el párrafo anterior respondo: tenemos aquí un lenguaje muy extraño y dos suposiciones muy absurdas y abominables.
La primera es que podemos tener una idea imaginaria de Cristo tal cual lo presenta la Palabra. Esto es imposible según la [explicación] del mismo Sr. Robe a menos que la idea de Cristo presentada en la Palabra no fuera más que un objeto corporal. Si las palabras de Cristo son espíritu y vida (Y decía: Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí si no se lo ha concedido el Padre.[…]Juan 6:65), entonces su palabra es un objeto espiritual que no puede ser alcanzado por poderes corporales sino espirituales. La Palabra es el objeto de ese conocimiento y fe que pueden percibir verdades, la cual son todas cosas espirituales, pero no pueden ser el objeto de esa imaginación que nada percibe fuera de las cosas que son corporales.
En segundo lugar, supone él, efectivamente de hecho afirma claramente que el Cristo percibido por medio de una idea imaginaria es tan verdadero como el Cristo en la Palabra, si es una idea de él presentada en la Palabra. He demostrado que una idea imaginaria de Cristo tal como la presenta la Palabra es absurda e imposible. Y ahora demostraré que esa otra expresión es vil y abominable. Y no tengo paciencia para leer una doctrina tan horrible que pretende que una representación de Cristo por medio de una imagen de él en la mente humana sea un Cristo como el que describe la Palabra de Dios. ¡Qué extrañamente aferrado a sus nociones imaginarias está el hombre que cree que su propia representación de Cristo en su mente es tan verdadera como lo es la representación de él en la Palabra divina! Fabrica su idea imaginaria para dárnosla como verdadera figura de Cristo tan infalible como la que Dios nos da en su Palabra. Si fuera así, entonces un Cristo corpóreo en la imaginación es tan legítimamente objeto de fe como lo es el verdadero Cristo, Emanuel, Dios con nosotros, que encontramos en la Palabra. En consecuencia, un Cristo dentro de nosotros es tan valedero como un Cristo sin nosotros. Con esto se abre una puerta amplia para un terrible entusiasmo y un deplorable cuaquerismo. Porque si el Cristo que podemos ver en nuestra imaginación es tan verdaderamente un Cristo como el de la Palabra, entonces no es más que un Cristo como el que fantaseaban los antiguos herejes Marción y Valentino.
Estamos seguros de que Cristo es exactamente lo que la Palabra de fe declara que es. Pero si Cristo es representado con cualquier tipo de naturaleza por cualquier idea y en su naturaleza humana por una idea imaginaria es un Cristo tan verdadero, entonces... (1) Cristo y la idea imaginaria de él son una misma cosa, o Cristo es una meramente una idea imaginaria, lo cual es terrible; (2) Según el número de ideas imaginarias es el número de Cristos; es decir, en consecuencia Cristo no existe; (3) La idea imaginaria o la imagen de Cristo en la mente es el objeto de fe y adoración y debe ser deificada y adorada, lo cual es las más burda de las idolatrías; (4) Uno mismo se puede fabricar un Cristo en su propia cabeza, cada vez que se le ocurra.
Cristo mora en el corazón por fe (Esto digo, pues, y afirmo juntamente con el Señor: que ya no andéis así como andan también los gentiles, en la vanidad de su mente,[…]Efesios 4:17), o sea por fe en su Palabra, donde solo por gracia, por medio de esa fe el creyente ve al Cristo verdadero. Pero no puede verlo en su corazón o afectos y mucho menos en su cabeza o imaginaciones. De hecho, el verdadero creyente puede sentir a veces a Cristo gozosamente en su corazón después de haber creído (En El también vosotros, después de escuchar el mensaje de la verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído, fuisteis sellados en El con el Espíritu Santo de la promesa,[…]Efesios 1:13), pero nunca puede verlo allí como base para creer en él. Porque la fe no puede ver más que en su Palabra su figura perfecta. En ninguna otra parte se ve al verdadero Cristo como objeto de fe: "La justicia que es por la fe dice así: No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo? (esto es, para traer abajo a Cristo); o, ¿quién descenderá al abismo? (esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos). Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos" (6 Pero la justicia que es de la fe, dice así: NO DIGAS EN TU CORAZON: "¿QUIEN SUBIRA AL CIELO?" (esto es, para hacer bajar a Cristo), 7 o "¿QUIEN DESCENDERA AL ABISMO?" (esto es, para subir a Cristo de entre los muertos). 8 Mas, ¿qué dice? CERCA DE T[…]Romanos 10:6-8). El autor del sermón titulado How Is the Practical Love of Truth the Best Preservative against Popery (Cómo el amor práctico de la verdad es el mejor antídoto contra el papismo) dice estas palabras después de citar este texto de Pablo: "La pregunta es: ¿Cómo podemos ser hechos partícipes de Cristo y su justicia por medio de él? ¿O cómo podemos tenerlo presente con nosotros? Esto, dice el Apóstol, es realizado por la palabra del evangelio que es predicado, que está cerca de nosotros, en nuestra boca y en nuestro corazón. 'No', dicen estos hombres, `no entendemos cómo puede ser así, no vemos que sea así, que Cristo esté cerca de nosotros, presente para nosotros por su Palabra; por eso ascenderemos al cielo para traer abajo a Cristo desde lo alto, porque haremos imágenes de él en su estado glorioso en el cielo, y de esta manera estará presente para nosotros o cerca de nosotros. Haremos lo mismo descendiendo a lo profundo para levantar a Cristo de entre los muertos; y todo lo haremos fabricando crucifijos primero, y luego imágenes de su gloriosa resurrección, trayéndonos a él nuevamente de entre los muertos. Esto será en lugar de aquella palabra del evangelio, que pretenden que solo es útil y eficaz para estos fines"'. Y un poco más arriba de esta cita están estas palabras: "Siendo sus mentes entenebrecidas, carnales y proclives a la superstición, como son las mentes de todos los hombres por naturaleza, no ven nada en la representación de él (es decir, Cristo) en el evangelio, que tenga algún poder sobre ellos o que en alguna medida los afecte. En estas imágenes, por medio de la vista e imaginación, encontraron lo que realmente obra sobre sus afectos, y, tal como pensaban, los estimuló para que amaran a Cristo".
Aquí está la fuente y raíz de toda la adoración de imágenes en el mundo, ya sea mental o externa; ninguna de las cuales puede dar una representación del Cristo verdadero de quien solo tenemos una representación verdadera y espiritual en la palabra del evangelio.
Quiera esta generación ser liberada de una fe, religión y conversión imaginarias. Dicha dimensión de fe no unirá a nadie con el Cristo verdadero, ni llevará a nadie al cielo verdadero, ni lo librará del infierno verdadero. Y quiera el Señor librar a su pueblo de la influencia de vanas ilusiones, en lugar de la doctrina del evangelio; de la basura carnal, en lugar de la verdad espiritual y de la verdad según la imaginación del hombre, en lugar de la verdad según Jesucristo y su santa Palabra, la única regla para indicarnos cómo podemos glorificar y disfrutar a Dios.'