Historia

ERSKINE, THOMAS (1788-1870)

Thomas Erskine, abogado y teólogo escocés, nació en Linlathen, Forfarshire, el 13 de octubre de 1788 y murió en Edimburgo el 20 de marzo de 1870.

Thomas Erskine
Thomas Erskine, por William Brassey Hole
National Galleries of Scotland
Era el hijo mayor de David y Ann Erskine y sobrino de John Erskine. A la muerte de su padre, cuando tenía poco más de dos años de edad, quedó al cuidado de su abuela, la señora Graham de Airth Castle, una estricta episcopal y vigorosa jacobita. Erskine fue educado en Edinburgh High School, una escuela en Durham y en la universidad de Edimburgo, siendo admitido como miembro de la facultad de abogados en 1810. Fue bien recibido por la sociedad literaria por la que Edimburgo era entonces famosa. Las tendencias religiosas implantadas en su niñez fueron confirmadas por la muerte de su primo, Patrick Stirling de Kippenross, y por el ejemplo de su hermano James, quien fue capitán del 87 regimiento, descrito por su comandante como el mejor soldado y el mejor hombre que había conocido. Al heredar, por la muerte de su hermano, la posesión de Linlathen, Erskine se retiró de la abogacía y se entregó al estudio de las cuestiones teológicas. Sus medios le permitían viajar y aliviar sus fuertes instintos artísticos. Sus ideas así adquiridas le dieron aceptación más allá del estrecho círculo de teólogos profesionales, citándose entre sus amigos a Thomas Carlyle, Edward Irving, Frederick Denison Maurice, John McLeod Campbell, el obispo Ewing, Norman Macleod, el deán Stanley, Madame de Broglie, Adolphe Monod y Alexandre Vinet. Su influencia era de un carácter sutilmente singular, más debido a su naturaleza comprensiva que a la fuerza de su razonamiento. Su vida exterior estuvo marcada por pocos sucesos llamativos, pero estimuló poderosamente, aunque de forma indirecta, la vida espiritual de su tiempo. En la primera etapa de su vida se dedicó a escribir para la prensa y a exponer públicamente sus ideas sobre controversias religiosas contemporáneas. Pero después se enfrascó en la correspondencia con otros. Prévost-Paradol lo describió en tono reverencial como 'esa clase de viejo profeta.'

En 1831 la asamblea general de la Iglesia de Escocia destituyó a McLeod Campbell por predicar la doctrina de 'la expiación y el perdón universal por la muerte de Cristo.' Erskine calurosamente apoyó la causa de Campbell y, de hecho, fue mucho más allá de las opiniones de éste, pues se adhirió a la creencia de que finalmente todos los hombres serán salvos y restaurados a la imagen de Dios por la expiación de Cristo. Consideraba la vida como una educación más que una prueba, fundando su creencia en la inspiración en el testimonio de la conciencia, no en las credenciales de los milagros. Sus ideas pueden quedar resumidas en el siguiente extracto:

"El único criterio apropiado de la verdad del cristianismo es 'su conformidad o no conformidad con la naturaleza espiritual del hombre y su adaptabilidad o no adaptabilidad a las más profundas necesidades espirituales y universales del hombre.' La encarnación de Cristo fue 'la manifestación necesaria al hombre de una filiación eterna en la naturaleza divina, aparte de la cual esas cualidades filiales que Dios demanda del hombre no pueden tener aprobación.' La fe tal cual se usa en la Biblia es 'una convicción moral o espiritual que virtualmente implica la salvación, porque supone la existencia de un principio de vida espiritual poseído de un poder inmortal.' Esta fe puede ser avivada sólo por la manifestación, a través de Cristo, del amor en cuanto ley de vida y es idéntica con una justicia externa que fue propósito de Dios otorgar a cada alma individual'."
Para exponer sus ideas, Erskine publicó varias obras, de las que las más importantes fueron: Remarks on the Internal Evidence for the Truth of Revealed Religion (Edimburgo, 1820); An Essay on Faith (1822); The Unconditional Freeness of the Gospel (1828); The Brazen Serpent, or Life Coming through Death (1831) y The Doctrine of Election (Londres, 1837). Spiritual Order and Other Papers (Edimburgo, 1871) apareció póstumamente y en 1877 dos volúmenes de Letters, edición de William Hanna, con reminiscencias por el deán Stanley y el rector Shairp.

Uno de sus más íntimos amigos fue J. F. D. Maurice, con cuyas ideas concordaba. Los dos mantuvieron un incesante intercambio desde 1838, cuando se conocieron, hasta la muerte de Erskine. Vinet escribió: "Si era posible decir 'yo soy de Pablo' y 'yo soy de Apolos', yo diría 'yo soy de Erskine'." D. J. Vaughan (Contemporary Review, junio de 1878) le incluye entre los cuatro escoceses cuya influencia sobre el pensamiento inglés ha sido amplia, profunda y duradera. Aunque era miembro nominal de la Iglesia de Escocia, raramente recibió su ministerio. Ciertamente no era anglicano, aunque leía diariamente las lecturas y salmos señalados para el día por el Libro de Oración Común. Aunque no era calvinista, siempre expresó un profundo agradecimiento a la 'atmósfera calvinista' en la que fue criado, pues, dijo, 'el calvinismo hace de Dios y del pensamiento de él todo en todo y hace a la criatura casi como nada ante él.' Solía decir que el calvinismo era una oveja con piel de lobo, mientras que el arminianismo era un lobo con piel de oveja.

Erskine nunca se casó. Su hermana Christian, la señora Stirling, fue su constante compañera. La llamaba su 'madre, esposa, hermana, todo en uno.' Ella administraba su casa y por su singular habilidad como hospedadora hizo de su hogar un centro de simpatía cristiana y refinamiento. Erskine fue un completo erudito y tras la Biblia su literatura favorita eran las obras de Shakespeare y los 'Diálogos' de Platón, especialmente 'Gorgias'. Prestó atención a las manifestaciones producidas por la predicación de Irving, pasando algunas semanas en compañía de quienes decían poseer los dones espirituales. Al principio mantuvo la autenticidad milagrosa de esas proclamaciones, pero dos años después expresó su desconfianza hacia ellas.

Durante la turbulencia política de 1848 Erskine se mantuvo en su casa para liberarse de la tensión de su vecindario. Dio empleo a gran número de los que estaban sin trabajo, pero receló de las tendencias democráticas de la legislación moderna. En los últimos años no salió casi de Escocia, pasando los veranos en Linlathen y los inviernos en Edimburgo. Sobrevivió a su familia, pues su hermana Christian murió en 1866 y su hermana menor en 1867.