Historia

ESKIL (c. 1102- 1181/2)

Eskil nació hacia 1102 y murió en Clairvaux el 6 de septiembre de 1181 o 1182. Estudió en la escuela catedralicia de Hildesheim, fue designado canónigo y posteriormente custodio mayor en la catedral de Lund y en 1134 obispo de Roskilde. Allí se alió con Peder Bodilsen, un poderoso terrateniente, y logró obligar al rey Erik Emune a huir a Zelanda. El rey se las arregló para reunir tropas en Jutlandia, invadió Zelanda y obligó a los aliados a rendirse. Eskil pudo escapar, pero cuando, en 1137, fue elegido arzobispo de Lund por votación popular, el rey se negó a sancionar su designación y el arzobispado quedó vacante hasta la muerte del rey (18 de septiembre de 1137), cuando Eskil fue finalmente investido con la dignidad. Como arzobispo tomó parte prominente en la lucha por el trono y en una ocasión se vio obligado a huir tras romper su juramento de alianza con uno de los contendientes. En 1139 convocó en Lund un sínodo provincial al que asistieron obispos de Suecia, Noruega y las islas Faroe y durante los años siguientes fundó un monasterio cisterciense en Herisvad, Suecia (1143) y otro benedictino en Esrom (1144). Tras tomar parte en una cruzada contra los wendos visitó a su amigo Bernardo en Clairvaux (1152). A su regreso conoció al cardenal Nicholas Breakspear (posterior papa Adriano IV), que había traído el pallium para un arzobispo de Suecia, pero como no se pudo llegar a un acuerdo sobre la sede arzobispal quedó con Eskil. Lo tuvo hasta 1164, cuando lo transfirió al primer arzobispo de Upsala. Según la decisión del papa los arzobispos de Lund retendrían el primado de Suecia. En 1154, tras la muerte de Bernardo, Eskil viajó de nuevo a Clairvaux, visitando después Roma. En el camino fue hecho preso por algunos caballeros alemanes y como el emperador Federico I rehusó intervenir hubo una ruptura entre el emperador y los delegados papales. Eskil llegó a Dinamarca a tiempo para la coronación de Waldemar I (1157). Tomó parte en otra cruzada contra los wendos, pero en 1159 perdió el favor del rey y huyó de Dinamarca pasando siete años en Clairvaux, donde recibió finalmente el permiso del rey para regresar a su arzobispado. En 1174 el papa le negó el permiso para retirarse a un monasterio, pero en 1177 renovó su petición con éxito y pasó sus últimos días en Clairvaux.