Historia
ESPERATO († 180)
Esperato, el principal de los mártires escilitanos, murió el 17 de julio de 180. Llama la atención de los críticos la certeza con que se han podido determinar los pormenores de su confesión ante el procónsul Saturnino en Cartago. Se debe a las actas de su martirio, que conocidas de antiguo en redacciones alteradas, pero en lo sustancial merecían toda fe a juicio de autores como Ruinart, Mabillon y los bolandistas, se han ido encontrando en ediciones manuscritas cada vez más fehacientes, publicadas por Aubé, Usener, Analecta bollandiana y Robinson, no quedando ningún género de duda acerca de su autenticidad. A las preguntas que dirige a los mártires el procónsul, responde siempre en primer término Esperato, pero sin que conste, por otra parte, la razón de su superioridad así expresada. A la primera intimación de adorar los dioses responde: "Nunca hicimos mal... nunca maldijimos, sino que dimos gracias por el mal recibido. De suerte que obedecemos a nuestro emperador, lo tememos y adoramos, y a él cada día ofrecemos el sacrifico de nuestras alabanzas." Se ofrece al procónsul a darle cuenta de su fe, pero aquél no le quiere oír y le manda jurar per genium imperatoris. Esperato dijo: "Yo no reconozco el imperio de este siglo, sino que sirvo a aquél a quien ningún mortal puede ver con los ojos carnales... nunca cometí hurto porque reconozco al dominador de los reyes y de todas las gentes." A la pregunta: Perseveras chrsitianus esse, Esperato responde: Christianus num. Et cum eo omnes unanimiter consenserunt. Saturnino les ofrece tiempo de deliberar y Esperato responde que "en cosa tan buena no hay deliberación" y a la indicación de Saturnino que les concede treinta días se afianza Esperato en su afirmación: "Christianum sum y continuamente adoro al Señor mi Dios, que hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay. Et cum eo onmes consenserunt." Entonces Saturnino pronuncia la sentencia: Speratum, Nartallum, etc., que han confesado que viven al modo cristiano y porque después de habérseles dado facultad de volver a las costumbres romanas, perseveraron obstinados, gladio animadverti placet, Esperato dijo: "Damos gracias a Dios", y habiendo mandado Saturnino por público pregón que fuesen los doce mártires conducidos a ser degollados todos a una voz, dijeron:"Damos gracias y alabamos a Dios" y concluye la breve narración con estas palabras: "Y así, todos juntos recibieron la corona del martirio; y ellos reinan con el Padre, y el Hijo, y el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén." El original más antiguo de estas actas que se hallan en griego y en latín, parece ser el latino, según la edición dada por Robinson, aunque la griega publicada por Usener también es antiquísima, pudiéndose remontar a principios del siglo III.