Historia
ESTEBAN III († 772)
Esteban aparece como un instrumento del partido que le eligió, incapaz de detener el derramamiento de sangre del periodo. Las dificultades de Esteban surgieron por su relación con los lombardos. Los dirigentes romanos Cristóforo y Sergio habían derribado a Constantino con la ayuda de los lombardos, pero inmediatamente se hizo evidente que sus intereses y los de los lombardos no coincidían. Los dos dirigentes se opusieron abiertamente a los lombardos y se convirtieron en portavoces de las demandas de la Iglesia. Pero Esteban percibió que los poderes lombardo y romano eran demasiado diferentes para aventurarse a una ruptura, a menos que pudiera oponerse a Desiderio con un aliado superior. De modo que tuvo que volver a los francos. Poco después del sínodo mandó una carta a Carlos y Carlomán, en la que les pedía su ayuda para fortalecer las pretensiones insatisfechas de Roma del rey Desiderio. Pero Esteban no pudo ver llevado a cabo su deseo, ya que la muerte de Pipino había dejado falto de unidad al imperio franco, al enconarse las relaciones entre sus hijos, Carlos y Carlomán. Más aún, Carlos se había casado con Desiderata, la hija del rey lombardo, mejorando las relaciones entre lombardos y francos, con el consiguiente cambio de política. En el invierno de 770-771 el papa llegó a un acuerdo con Desiderio, quien exigió la caída de los dirigentes del partido anti-lombardo, haciendo él concesiones que satisfacían las demandas de Roma. Cristóforo y Sergio tomaron las armas, pero su resistencia fue inútil, sacrificando Esteban ante su enemigo a los dos hombres que le habían encumbrado. A consecuencia de la derrota de los dirigentes de la facción franca en Roma, la política papal cayó en manos de los partidarios lombardos. Desiderio rompió sus promesas, aunque el papa fue incapaz de extraer ventaja alguna de la brecha ocurrida en 770 entre francos y lombardos.