Ethelbert, Æthelberht, Ægelbriht o Albert, rey de los anglos orientales en tiempo de la heptarquía anglosajona, murió en el año 793.
Mapa de los reinos anglo-sajones antiguosEl cronista Florence de Worcester afirma que fue decapitado por orden de Offa, rey de Mercia, añadiendo que era hijo del rey Æthelred y de Leofrana, que era amado de Cristo y de todo los hombres, que Offa le asesinó traicioneramente, siendo incitado a hacerlo por su esposa, la reina Cynethryth, y que fue recibido en el cielo como mártir. Su biografía la escribió Giraldus Cambrensis, quien, como canónigo de Hereford, deseaba honrar al patrono de su iglesia. El manuscrito en la biblioteca Cotton, Vitell. E. vii, fue copiado por Dugdale, pero se ha perdido. Dugdale envió su copia a los editores de Acta Sanctorum, quienes no creyeron que la biografía fuera obra de Giraldus de Barri sino de algún otro y posterior canónigo de Hereford llamado Giraldus, insertando, por tanto, en su colección la biografía de la compilación de Brompton, con algunas adiciones de la obra de Giraldus. William de Malmesbury dice que Offa mató a Æthelberht para obtener su reino, que cortejó a la hija de Offa, que su santidad fue atestiguada por evidentes señales tras su muerte, que sus reliquias adornaron la catedral de Hereford, de la que fue patrono, y que Dunstan le reverenciaba. En las vidas de los dos Offas, atribuidas a Matthew Paris, Æthelberht, o Albert como es llamado, se dice que fue invitado por Offa a su corte para casarse con su tercera hija, Ælflæd; la reina aconsejó a su marido que lo matara y cuando Offa rechazó indignado su consejo, determinó hacerlo ella misma. Preparó un asiento en su cámara sobre un agujero, invitando al joven a entrar y charlar con su hija. Cuando se sentó el asiento se hundió, siendo asesinado por los guardias a quien la reina había apostado cerca. El mismo relato aparece, con ligeras variantes, en la obra del compilador de St. Albans de la primera parte de Chronica Majora. Sin embargo, el escritor de St. Albans tenía buenas razones para adoptar una versión del relato que quitara la culpa de su fundador. Richard de Cirencester proporciona la leyenda en su forma completa. Æthelberht, hijo de Æthelred y Leoveronica, fue criado piadosamente y sucedió a su padre en el trono. Cuando sus consejeros le instaron a casarse, él declaró su preferencia por una vida célibe, aunque finalmente cedió y acordó casarse con Altrida (Ælfthryth), la hija de Offa. Aunque su madre estaba en contra del plan, él dejo su capital, Baderogi (Bedrichesworth, posterior Bury St. Edmunds) y tras un viaje, durante el que un eclipse y un terremoto le avisaron en vano de su destino, llegó a 'Villa Australia', donde residía Offa. Cuando Altrida le vio prorrumpió en expresiones de admiración, declarando que su padre debía reconocer su supremacía. Eso desagradó a la madre, quien imaginó que existía el peligro de que Offa fuera suplantado por su futuro yerno. Por tanto, envenenó la mente de Offa contra él, aceptando el ofrecimiento de un tal Grimbert para matarlo. Æthelberht fue invitado a un encuentro con el rey y cuando llegó fue detenido y decapitado por Grimbert. Su cuerpo fue enterrado deshonrosamente, pero se mostró por una luz, siendo transportado a Hereford, donde recibió un entierro honroso; su cabeza fue puesta en un santuario en St. Peter en Westminster. La compilación conocida como Chronicle de Brompton contiene el mismo relato, con algunas adiciones particulares sobre el entierro, siendo enterrado primero el cuerpo con la cabeza en la orilla del Lugg. La tercera noche un cierto noble, llamado Brithfrid, tomó el cadáver y lo llevó a un lugar llamado camino Stratus, pero cuando él y uno de sus amigos lo transportaban, la cabeza se cayó del carro y sanó a un hombre ciego. Finalmente, enterraron el cuerpo en Fernley, actual Hereford. La pretendida novia de Æthelberht se hizo ermitaña. Offa se arrepintió de su pecado y dio mucha tierra al mártir, 'que la iglesia de Hereford tiene hasta el día actual', fundando y dotando a St. Albans y otros monasterios y procurando la expiación haciendo su histórica peregrinación a Roma. La memoria de Æthelberht se conservó en Hereford, estando dedicadas a su nombre la catedral y varias iglesias, llevando su nombre una de las puertas que dan acceso a la catedral en Norwich. Su vida fue escrita por Osbert de Clare.