Historia

ETHELDREDA (c. 630-679)

Etheldreda, abadesa benedictina, nació hacia 630 y murió en Ely el 23 de junio de 679. Era hija de Annio, rey de Anglia oriental, 'vir optimus, atque optimæ genitor sobolis'. Su nombre, forma femenina de Ætheldryht, 'tropa noble', aperece en diversas variantes como Æthelthryth, Ætheldrythe, Ætheldritha, Ædilhtryda, Etheldryth, Edelbruch y Audry. Sus hermanas fueron Sexburga, esposa de Erconberto, rey de Kent, quien la sucedió como abadesa de Ely, Ethelburga ('filia naturalis'), abadesa de Farmoutier y Withburga, monja de East Dereham, Norfolk. Según Thomas de Ely, Etheldreda nació en Exning, cerca de Newmarket, en el límite entre Suffolk y Cambridgeshire. Su padre, desechando su deseo de vivir como una monja, la casó en 652 con Tonbert, jefe de una tribu que vivía entre los pantanos al sur de Cambridgeshire, recibiendo la isla de Ely como dote de su marido. Según Beda aunque se casó dos veces "preservó la gloria de la perfecta virginidad", primero en el matrimonio con Tonbert y luego con Egfrid. Tras la muerte del primero (655) vivió en aislamiento en Ely hasta 660, cuando por razones políticas consintió en casarse con el segundo, hijo mayor de Oswy de Northumbria, que en ese momento tenía 14 años de edad. Se trataba de una alianza política a la que la princesa no podía negarse, viéndose obligada a abandonar su retiro para ir a la corte de Northumbria. La dote que recibió de Egfrid fue tierra en Hexham, que posteriormente donó a Wilfrid para la construcción de la catedral de St. Andrew. Diez años después de casarse, Egfrid sucedió a su padre como rey de Northumbria (671), procurando la ayuda de Wilfrid para que indujera a Etheldreda a asumir su papel como reina, pero Wilfrid interpretó el deseo del rey como impío, con el resultado de una dura batalla entre ambos. A sus ojos Etheldreda había escogido la mejor parte y no sería él quien se atreviera a apartarla de su decisión. Finalmente, tras dos años de infructuosas negociaciones, se logró que el agraviado marido consintiera en que Etheldreda se retirara a la vida monástica. Hacia 672 tomó los hábitos de manos de Wilfrid en el monasterio de su tía, Ebba, en Coldingham, Berkshire. Pasado un año Egfrid hizo un renovado intento para imponer sus derechos conyugales, lo que provocó la huida de Etheldreda hacia el sur.

Mapa del cristianismo en las islas británicas hasta el siglo VIII
Mapa del cristianismo en las islas británicas hasta el siglo VIII

Escapando a duras penas de su marido, cruzó el Humber con dos compañeras y continuó su viaje por Lincolnshire hasta que llegó al pantanoso refugio de Ely. Según un relato posterior la huida de Etheldreda estuvo marcada por sucesos milagrosos, algunos de los cuales quedaron grabados en las esculturas de las lámparas de la catedral de la que ella fue fundadora. Una vez que llegó a la isla, se sintió libre para cumplir su acariciado deseo de fundar una casa monástica, lo que efectuó en 673. Según Thomas de Ely, aunque Beda guarda silencio al respecto, fue construida según el modelo de Coldingham y Whitby para ambos sexos. El lugar escogido fue el sitio de una iglesia, la única en la isla, que una desconfiable leyenda de Ely atribuye a Agustín y que había sido recientemente destruida por Penda de Mercia. Con la ayuda material de su primo, el rey Aldulf, Etheldreda pudo construir la iglesia y monasterio, contando con el consejo espiritual de su capellán, Huna. Su antiguo preceptor religioso, Wilfrid, la estableció como abadesa del nuevo monasterio, para el que, en su siguiente visita a Roma, obtuvo privilegios e inmunidades del papa Benedicto III. Sin embargo, antes de regresar Wilfrid con esos signos del favor papal, Etheldreda murió, siendo sucedida como abadesa por su hermana Sexburga, antigua reina de Kent, que previamente había tomado el velo en el monasterio de Ely. Beda relata algunos particulares del ascetismo de Etheldreda, que era muy estricto, junto con detalles de su última enfermedad, información que obtuvo de su médico, Cynifrid. Durante los seis años que fue abadesa nunca vistió lino sino sólo lana. Raramente tomaba un baño caliente, salvo en las vísperas de las grandes festividades y en esas ocasiones era la última en hacerlo, habiendo lavado previamente a las otras monjas personalmente o por medio de sus ayudantes. Raramente comía más de una vez al día, salvo en las grandes solemnidades o bajo gran necesidad, siendo su norma constante, a menos que la enfermedad se lo impidiera, quedarse en la iglesia orando desde los maitines hasta el amanecer. Su muerte fue a causa de una de las recurrentes pestes, la cual según Beda predijo Etheldreda, indicando el número exacto de los que morirían en su convento. Uno de los síntomas de su última enfermedad fue una hinchazón bajo la mandíbula. Cuando Cynifrid llegó para sajarla, recordándole su anterior vida como princesa, ella declaró su satisfacción por la naturaleza de su enfermedad, que consideraba una penitencia enviada por la misericordia divina para expiar su vanidad juvenil en el atuendo. 'Una vez' dijo 'llevé vanos collares alrededor de mi cuello y ahora, en lugar de oro y perlas, Dios en su bondad me ha cargado con esta roja hinchazón.' Fue enterrada en Ely en un ataúd de madera como era su deseo. En 695 su hermana y sucesora Sexburga determinó trasladar el cadáver de Etheldreda y colocarlo en un ataúd de piedra. A este ataúd fueron trasladados con gran pompa los restos de Etheldreda, que Beda, por la autoridad de Cynifrid, afirma que estaban intactos, reteniendo incluso la marca de la incisión que el médico le hizo en el cuello, convirtiéndose en el medio de muchos milagros. La actual catedral de Ely se erigió posteriormente sobre su tumba. Lo que el doctor Bright justamente denomina 'su insana aversión a la vida matrimonial como tal' le procuró a Etheldreda un lugar elevado en los anales del santoral. Beda mismo compuso un himno en alabanza de sus eminentes virtudes:

Nostra quoque egregia jam tempora virgo beavit:
Ædilthryda nitet nostra quoque egregia.
(Hist. Eccl. iv. 20)
En el calendario romano se le denomina 'Ehteldreda Virgo' el 23 de junio. Por contracción popular su nombre derivó en Awdry. La familiar palabra 'tawdry' tiene su origen en los encajes que se vendían en la feria de St. Awdry. La camarera de Etheldreda, Wine, Owin u Ovinus, que la acompañó en 660 de Anglia oriental a Yorkshire para casarse con Egfrid, compartió su devoción religiosa, siendo monja bajo Chad en Lastingham, siguiéndole a Lichfield. La base de su pilar monumental, que lleva una inscripción con su nombre, todavía existe en la nave meridional de la catedral de Ely.