Historia

EUSEBIO DE CESAREA (c. 263 - c. 339)

Eusebio de Cesarea (llamado también Eusebio de Pánfilo) nació hacia el año 263 en lugar desconocido y murió en Cesarea como muy tarde en 340 y probablemente el 30 de mayo de 339.

Cesarea en la antigüedad, ilustración de George Beattie
Cesarea en la antigüedad, ilustración de George Beattie
Prominencia en la controversia arriana.
Poco se sabe de su juventud. Conoció al presbítero Doroteo en Antioquía y probablemente recibió de él instrucción catequética. En el año 296 estaba en Tierra Santa y vio a Constantino, quien visitó el país con Diocleciano. Estuvo en Cesarea cuando Agapio era obispo y conoció a Pánfilo, quien sería su íntimo amigo. Con él realizó los estudios relacionados principalmente con la preparación de un texto correcto de la Biblia, con la ayuda de la Exaplas de Orígenes y comentarios coleccionados por Pánfilo. En el año 307 éste fue encarcelado, pero Eusebio continuó su relación y estudios. El fruto de sus comunes labores fue la apología de Orígenes, en la que ambos colaboraron, siendo acabada por Eusebio tras la muerte de Pánfilo y enviada a los mártires en las minas de Pæno en Egipto. Tras la muerte de su amigo, Eusebio parece que fue a Tiro y después a Egipto, donde probablemente sufrió persecución. La acusación de que consiguió su libertad sacrificando a los dioses es infundada.
Lo siguiente que se sabe de Eusebio es ya como obispo de Cesarea. Sucedió a Agapio, del que se desconoce su tiempo en el cargo, pero se sabe que Eusebio lo asumió poco después del año 313. Nada se sabe de los primeros años de su actividad oficial, pero comienza a destacar con el comienzo de la controversia arriana. Arrio apeló a él como protector y de una carta de Eusebio a Alejandro es evidente que ayudó al presbítero exiliado. Cuando el concilio de Nicea se reunió en 325, Eusebio tuvo una destacada participación en las deliberaciones. No era un dirigente notorio por su pensamiento profundo, sino como hombre entendido y bien preparado en historia, al mismo tiempo que un autor famoso que disfrutó del especial favor del emperador, lo que hizo que fuera importante entre los trescientos miembros del concilio. La confesión que propuso fue la base de la fórmula de Nicea. Eusebio quedó implicado de diversas maneras en el desarrollo posterior de las controversias arrianas, como por ejemplo en la disputa con Eustacio de Antioquía. Eustacio combatió la influencia creciente de Orígenes y su exégesis alegórica, viendo en su teología las raíces del arrianismo. Eusebio, por otro lado, era un admirador de Orígenes, y empleó los mismos principios en su exégesis. Eustacio reprochó a Eusebio por desviarse de la fe nicena, siendo acusado a su vez de sabelianismo. Eustacio fue acusado, condenado y depuesto en un sínodo en Antioquía. El pueblo de Antioquía, siempre inclinado a los disturbios, se rebeló contra esta acción, mientras que los anti-eustacianos propusieron a Eusebio como nuevo obispo, pero él lo rechazó.
Tras ser Eustacio removido de su puesto, los eusebianos procedieron contra Atanasio, un oponente mucho más temible. En el año 334 fue citado ante un sínodo de Cesarea, al que no asistió por desconfiar de sus adversarios. Al año siguiente, fue citado de nuevo ante un sínodo en Tiro, en el que presidió Eusebio. Atanasio, imaginando el resultado, fue a Constantinopla para exponer su causa ante el emperador. Éste llamó a los obispos a su corte, entre ellos Eusebio. Atanasio fue condenado y exiliado a finales de 335. En el mismo sínodo, otro oponente fue atacado. Marcelo de Ancira se había enfrentado desde hacía tiempo a los eusebianos, habiendo protestado contra la restauración de Arrio. Fue acusado de sabelianismo, siendo depuesto a comienzos de 336. Constantino murió al año siguiente y Eusebio no lo sobrevivió por mucho tiempo.

Tablas de concordancia de Eusebio, Libro de Kells.Dublín, Trinity College Library, Ms. A. I.6 (5), folio 1 verso
Tablas de concordancia de Eusebio, Libro de Kells.
Dublín, Trinity College Library, Ms. A. I.6 (5), folio 1 verso
Obras sobre crítica bíblica textual.
De la extensa producción literaria de Eusebio, se ha preservado una porción relativamente grande de la misma. Aunque la posteridad sospechó de él por arriano, Eusebio se convirtió en indispensable por su método de autoría; sus completos y cuidadosos extractos de fuentes originales le ahorraron a sus sucesores muchos dolores de cabeza de investigación, por lo que se ha preservado mucho que de otra manera se habría perdido. Las producciones literarias de Eusebio reflejan, en conjunto, el curso de su vida. Al principio se ocupó con obras de crítica bíblica, bajo la influencia de Pánfilo y probablemente de Doroteo, de la escuela de Antioquía. Tras las persecuciones de Diocleciano y Valerio, centró su atención en los mártires de su propio tiempo y del pasado, lo que le guió a la historia de la Iglesia en conjunto y finalmente a la historia del mundo, que para él era solo una preparación para la historia eclesiástica. Luego vino el tiempo de la controversia arriana y las cuestiones dogmáticas estuvieron en el trasfondo. El cristianismo fue reconocido por el Estado, lo que provocó nuevos problemas y apologías de una clase diferente. Finalmente, Eusebio, el teólogo de la corte, escribió eulogías en alabanza del primer emperador 'cristiano'. A toda su actividad hay que añadir numerosos escritos de naturaleza miscelánea, alocuciones, cartas y obras exegéticas que incluyen tanto comentarios como tratados sobre arqueología bíblica y que se extienden a lo largo de su vida.
Pánfilo y Eusebio se ocuparon del texto crítico del Antiguo Testamento (Septuaginta) y especialmente del Nuevo Testamento. Una edición de la Septuaginta parece que ya fue preparada por Orígenes, que, según Jerónimo, fue revisada por Eusebio y Pánfilo. Para una investigación más fácil del material del cuarto evangelista, Eusebio dividió su edición del Nuevo Testamento en parágrafos y proporcionó una tabla sinóptica para que fuera más sencillo encontrar las perícopas que van juntas.

La Crónica.
Las dos obras históricas mayores de Eusebio son su Crónica y su Historia eclesiástica. La primera (griego Pantodape historia 'Historia universal') se divide en dos partes. La primera parte (griego Chronographia 'Anales') se propone dar un resumen de la historia universal desde los orígenes, arreglada según las naciones. La segunda parte (griego Chronikoi kanones, 'Cánones cronológicos') intenta construir un sincronismo del material histórico en columnas paralelas. La obra en conjunto se ha perdido en el original, pero puede ser reconstruida de cronografistas posteriores de la escuela bizantina, que hicieron extractos de la obra con incansable diligencia, especialmente Georgius Syncellus. Las tablas de la segunda parte han sido completamente preservadas en una traducción latina por Jerónimo y ambas partes todavía existen en una traducción armenia, aunque tales traducciones no poseen gran valor a causa de sus numerosas interpolaciones. La Crónica preservada se extiende hasta el año 325. Fue escrita antes de la Historia eclesiástica.

La Historia eclesiástica.
En su Historia eclesiástica, Eusebio intenta según su propia declaración (I, i. 1) presentar la historia de la Iglesia desde los apóstoles a su propio tiempo, con especial atención a los siguientes puntos: (1) La sucesión de obispos en las principales sedes; (2) la historia de los maestros cristianos; (3) la historia de las herejías; (4) la historia de los judíos; (5) las relaciones con los paganos; (6) los martirios (I, i. 1-3). Agrupó su material de acuerdo a los reinados de los emperadores, presentándolo como lo halló en sus fuentes. El contenido es el siguiente: Tras una detallada introducción, que trata de Jesucristo (libro i), viene la historia del tiempo apostólico a la captura de Jerusalén (libro ii); luego el tiempo hasta Trajano (libro iii); los libros iv y v tratan del siglo II; el libro vi del tiempo desde Severo a Decio; el vii se extiende hasta el estallido de la persecución bajo Diocleciano; el libro viii se centra en esta persecución; el ix relata la historia de la victoria sobre Majencio en el oeste y sobre Maximino en el este; el x resalta el restablecimiento de las iglesias y la rebelión y derrota de Licinio. En su forma actual la obra concluye antes de la muerte de Crispo (julio de 326) y como el libro x está dedicado a Paulino de Tiro, que murió antes de 325, la obra acaba en 323 o 324. Para la elaboración de esta obra tuvo que prepararse concienzudamente, ocupándole durante muchos años. Su colección de martirios del periodo anterior pudo ser uno de esos estudios preparatorios. La autenticidad de la Historia eclesiástica de Eusebio está más allá de toda disputa. Cada nuevo descubrimiento muestra el uso inteligente, consciente y cuidadoso de las bibliotecas de Jerusalén y Cesarea.

Obras históricas menores.
Antes de compilar su Historia eclesiástica, Eusebio editó una colección de martirios del periodo anterior y una biografía de Pánfilo. El martirologio no ha sobrevivido completo, pero ha sido preservado en partes. Contiene (1) una epístola de la congregación de Esmirna sobre el martirio de Policarpo; (2) el martirio de Pionio; (3) el martirio de Carpo, Papilo y Agatónico; (4) los martirios en las congregaciones de Vienne y Lyón y (5) el martirio de Apolonio. De la vida de Pánfilo solo sobrevive un fragmento. Una obra sobre los mártires de Tierra Santa en el tiempo de Diocleciano la compuso después del año 311; numerosos fragmentos están esparcidos en leyendas que todavía han de ser recopilados. La vida de Constantino fue compuesta tras la muerte del emperador y la elección de sus hijos en Augusti (337). Se trata más de una eulogía retórica sobre el emperador, que de una historia, pero es de gran valor por los numerosos documentos incorporados en ella.

Obras apologéticas y dogmáticas.
A la clase de obras apologéticas y dogmáticas pertenecen: (1) La Apología de Orígenes, los primeros cinco libros de la misma, según la definición de Focio, fueron escritos por Pánfilo en la cárcel, con la ayuda de Eusebio. Éste añadió el sexto libro tras la muerte de su amigo. Poseemos solo una traducción del primer libro, hecha por Rufino; (2) un tratado contra Hierocles (gobernador romano y filósofo neoplatónico), en el que Eusebio combatió su glorificación de Apolonio de Tiana en una obra titulada Philalethes logos 'Discurso amante de la verdad'); (3) y (4) las dos obras prominentes y estrechamente relacionadas conocidas por los títulos latinos Præparatio evangelica y Demonstratio evangelica, el primer intento de demostrar la excelencia del cristianismo sobre toda religión y filosofía pagana. La Præparatio consiste de quince libros que han sido preservados completamente. Eusebio la consideró una introducción al cristianismo para paganos. La Demonstratio comprendió originalmente veinte libros de los que diez han sido completamente preservados y un fragmento del decimoquinto. En ella Eusebio trata de la persona de Jesucristo. La obra la acabó probablemente antes del 311; (5) otra obra que preparó en el tiempo de la persecución, titulada Eklogai prophetikai 'Extractos proféticos'. Discute en cuatro libros los textos mesiánicos de la Sagrada Escritura; (6) el tratado Peri theophaneias 'De las manifestaciones divinas' es de un tiempo posterior. Trata con la encarnación del Logos y su contenido es en muchos casos idéntico con la Demonstratio evangelica. Solo quedan fragmentos; (7) el polémico tratado Contra Marcelo fechado hacia 337; (8) un suplemento a esta obra, titulado Sobre la teología de la Iglesia, en el que defendió la doctrina nicena del Logos contra la facción de Atanasio. Un número de escritos, pertenecientes a esta categoría, se han perdido totalmente.

Obras exegéticas y misceláneas.
De las obras exegéticas de Eusebio no se ha preservado nada en su forma original. Los denominados comentarios están basados en manuscritos tardíos copiados de fragmentos de las catenæ. Una obra más completa de naturaleza exegética, preservada solo en fragmentos, es la titulada Sobre la diferencia de los evangelios y la escribió con el propósito de armonizar las contradicciones en los relatos de los evangelios. También escribió con propósitos exegéticos sus tratados sobre arqueología bíblica, como (1) una obra sobre los equivalentes griegos de los gentilicios hebreos; (2) una descripción de la antigua Judea con un relato de las diez tribus perdidas; (3) un plano de Jerusalén y del templo de Salomón. Esos tres tratados se han perdido. Una obra titulada Sobre los nombres de lugares en la Sagrada Escritura, que es una lista alfabética de nombres de lugares, todavía existe. Hay que añadir las alocuciones y sermones de los que existen algunos, como un sermón sobre la consagración de la iglesia en Tiro y una alocución sobre el decimotercer aniversario del reinado de Constantino (336). De sus cartas solo han quedado unos pocos fragmentos.

Su doctrina.
Desde un punto de vista dogmático, Eusebio descansa sobre los hombros de Orígenes. Al igual que él, parte del pensamiento fundamental de la absoluta soberanía (monarchia) de Dios. Dios es la causa de todas las cosas. Pero no es meramente una causa; en él todo está incluido, de él se origina toda la vida y es la fuente de toda virtud. Es el Dios más alto, a quien Cristo está sometido como segundo Dios. Dios envió a Cristo al mundo para que pueda participar de las bendiciones incluidas en la esencia de Dios. Cristo es la única criatura buena realmente, poseyendo la imagen de Dios y siendo un rayo de la luz eterna; pero la figura del rayo es tan limitada por Eusebio que expresamente subraya la auto-existencia de Jesús. Eusebio intentó enfatizar la diferencia de las personas de la Trinidad, manteniendo la subordinación de Jesús a Dios (nunca le llama theos) porque sospechaba del politeísmo y del sabelianismo. Jesús es una criatura de Dios cuya generación, es verdad, tuvo lugar antes del tiempo. Jesús en su actividad es el órgano de Dios, el creador de vida, el principio de toda revelación de Dios, quien en su totalidad está entronizado por encima del mundo. Este Logos divino asumió un cuerpo humano, sin sufrir alteración en ninguna manera en su ser. La relación del Espíritu Santo dentro de la Trinidad la expresa Eusebio de manera similar a la del Hijo respecto al Padre. Ningún punto de esta doctrina es original de Eusebio, siendo toda ella trazable hasta su maestro Orígenes. La falta de originalidad en su pensamiento muestra que nunca presentó sus pensamiento en un sistema. Le faltó una idea motriz.

Sus excelencias y limitaciones.
Las limitaciones de Eusebio están estrechamente relacionadas con sus dones. Su época le consideró justamente su hombre más entendido. Una lista de las fuentes que usó para su Historia eclesiástica, muestra que una cantidad de la obra había sido hecha para elaborar y tamizar la masa de material. Pero el saber de Eusebio no puede ser medido por el de Orígenes. Éste era un espíritu productivo, Eusebio un compilador. Eusebio, sin embargo, se distinguió por su escrupuloso cuidado. Un hombre como Eusebio no carecía de peso, en el tiempo cuando los bárbaros comenzaron a invadir la Iglesia en grandes números. En el tiempo que siguió, nadie le excedió en saber. Los historiadores de la Iglesia fueron capaces de copiarle, pero no pudieron ocupar su lugar. Como escritor no puede ser grandemente apreciado. Su estilo es sin gracia y brillantez, su fraseología a veces monótona y su retórica pesada.

Mapa de los Padres de la Iglesia - Eusebio de Cesarea