Eustace, obispo de Ely, murió en Reading el 3 de febrero de 1215. Eclesiástico y estadista, 'vir multæ sicentiæ et discretionis', 'vir literatura tam humana quam divina insignis' era de origen desconocido. Procuró la confianza de Enrique I y Ricardo I. Fue vice-canciller y custodio del sello real y finalmente canciller. Fue también deán de Salisbury. En ese periodo todos los puestos principales en la iglesia de York y sus sedes sufragáneas eran, cono norma, adjudicados a oficiales reales. Durante la suspensión de Geoffrey, arzobispo de York, por el papa en 1195, Ricardo nombró a Eustace en 1196 tesorero de York, a la muerte de Bouchard de Puiset y en el mismo año le dio la enorme y lucrativa archidiaconía de Richmond. En 1197 Ricardo nombró a Eustace obispo de Ely, ascendiéndolo al mismo tiempo a la cancillería. Fue elegido obispo el 10 de agosto de 1197 en Vandreuil. Su consagración por el arzobispo Hubert tuvo lugar en la capilla de St. Catherine, abadía de Westminster, el 8 de marzo de 1196. Unas semanas antes representó al rey en la elección del emperador en Colonia, 22 de febrero de 1108. Cuando fue consagrado, Eustace fue comisionado por Ricardo, en compañía de los obispos de Durham y Winchester, para proponer los términos de reconciliación con el arzobispo Geoffrey de York. Uno de los últimos actos de Ricardo fue enviarle como canciller para protestar ante Felipe Augusto de Francia por una alegada infracción de los cinco años de paz.
Sello de Juan sin Tierra en la Carta Magna Ilustración de Cassell's Illustrated History of EnglandEstuvo presente en la coronación de Juan el 27 de mayo de 1199 y en su tercera coronación con la reina Isabel en Canterbury en 1201. Al año siguiente fue uno de los jueces delegados nombrados por Inocencio III para mediar en la controversia entre el arzobispo Hubert y los monjes de Canterbury respecto a la iglesia colegiata comenzada por Hubert en Lambeth. El 22 de noviembre de ese año (1200) Eustace fue testigo del homenaje que Guillermo de Escocia hizo a Juan por sus feudos ingleses en Lincoln. Su gran reputación de entendimiento y sabiduría se demuestra por su frecuente empleo en importantes causas eclesiásticas. En 1201, cuando el arzobispo Geoffrey se negó a reconocer a Honorio como archidiácono de Richmond, Inocencio le delegó para examinar el asunto. Fue uno (1 de septiembre) de los comisionados papales para investigar los milagros de Wulstan de Worcester; en 1263 fue árbitro en la disputa entre los monjes de Evesham y su abad y en 1206 comisionado papal, junto con el obispo de Rochester, para examinar las pretensiones de exención del valle de Evesham respecto a la jurisdicción episcopal. Cuando en 1203 Juan fue citado por Felipe para dar cuentas sobre la muerte de su sobrino Arturo, el obispo de Ely fue enviado con el arzobispo Hubert para fijar los términos de su salvoconducto a la corte francesa. Fue uno de los tres prelados seleccionados en 1208 por Inocencio para procurar pacificar a Juan e inducirle a aceptar a Stephen como primado, amenazándole si lo rechazaba con un entredicho de todo su reino y la excomunión. Ante la contumacia de Juan, Eustace y sus colegas el siguiente domingo de Pasión, 24 de marzo de 1208, pronunciaron el entredicho e inmediatamente cruzaron el Canal. Los cronistas del tiempo son muy severos con los obispos 'pues huyeron cuando vieron que venía el lobo', en lugar de poner sus vidas por el rebaño, 'viviendo en lujo allende el mar, cuando deberían haberse opuesto ellos mismos y cuidar la casa de Dios.' Hacia finales de ese año Eustace hizo un ineficaz intento, junto con los obispos de Londres y Worcester, a instancias del arzobispo, para reconciliarse con Juan. Cruzaron el Canal y en vano esperaron ocho semanas para una entrevista. Eustace tomó parte con los mismos obispos en otro intento similar al año siguiente. En Canterbury se encontraron con los obispos que permanecieron fieles al rey y con otros destacados personajes, discutiendo el modo de reconciliación. Se acordaron los términos, pero Juan se negó a aceptarlos. Al mostrar el rey síntomas de sometimiento ante el temor de la amenazante excomunión, Eustace y sus colegas cruzaron de nuevo a Dover en octubre con el arzobispo bajo un salvoconducto. Juan se reunió con ellos en Chilham Castle, ofreciendo condiciones imposibles, regresando los obispos a Francia para emitir la retardada excomunión. Fue enviada por ellos bajo mandato del papa a los restantes obispos de Inglaterra, con instrucciones de que se publicara en todo el reino. Los obispos, 'como perros mudos', no se atrevieron a publicar el edicto, mientras que una aprensión semejante se apoderó de Eustace y sus colegas para obligarles. Tras el fracaso de la misión de Pandolfo, Eustace acompañó a Langton en misión a Roma para procurar medidas más severas. El papa pronunció formalmente la sentencia de destitución contra el rey y envió a Pandolfo con los obispos ingleses para ofrecer a Felipe la corona.
El rey Juan sin Tierra arrodillado ante el legado papal Ilustración de Cassell's Illustrated History of EnglandEsta medida doblegó a Juan y al desembarcar Eustace y los obispos con el séquito de Pandolfo en Dover el 13 de mayo de 1213, el rey presentó su acta de sometimiento, en la que prometía devolver a Eustace y los otros prelados exiliados sus posesiones confiscadas y otras pérdidas monetarias. La retirada del entredicho se retrasó hasta que las promesas fueron exactamente cumplidas. Al ser realizadas el entredicho fue levantado el 29 de junio y Eustace y los otros prelados exiliados, habiendo cruzado una vez más el Canal, se encontraron con el humillado rey cerca de Porchester y fueron con él a Winchester, donde en el capítulo de la catedral recibió la absolución el 20 de julio de 1213. En todos los enmarañados sucesos y en los varios concilios de este agitado periodo, Eustace tuvo parte destacada. El 1 de noviembre de 1214 dio la bendición pontifical a Guillermo de Trumpington por su elección como abad de St. Albans. El mismo año fue uno de los garantes del rey, junto con el arzobispo y William Marshal, ante sus descontentos barones de que les otorgaría un estatuto. Fue enterrado en su catedral, a la que había añadido una nueva 'Galilea.' Si se trata del pórtico occidental, que ahora lleva ese nombre, u otra parte del edifico, es algo bajo discusión.