Historia

EUSTACIO DE SEBASTE (c. 300 - c. 380)

Eustacio de Sebaste nació en Sebaste hacia el año 300 y murió hacia el 380. Parece que fue hijo del obispo Eulalio de Sebaste. Su primera educación teológica estuvo influenciada por las enseñanzas de Arrio, pero se mantuvo alejado de las disensiones dogmáticas de su tiempo, sintiéndose atraído por el ideal ascético. Fue presbítero, pero por su vida ascética rompió con su padre, quien le excluyó de la comunión de las oraciones (Sozomeno, IV, xxiv. 9; Sócrates, II, xliii. 1). Algunos años más tarde fue censurado por un sínodo en Cesarea, probablemente por la misma razón. Eusebio de Constantinopla le destituyó, aunque el número de sus discípulos se incrementó. Un sínodo en Gangra, hacia el año 340, investigó las quejas contra Eustacio. Sus discípulos fueron acusados de negar la salvación de los casados, de favorecer su separación, de tener reuniones de tipo objetable, de vestir ropa indecorosa, de aceptar pagos en especie que eran de la Iglesia y de otras irregularidades. Parece que Eustacio estaba libre de estas excentricidades y su reputación refrenó a sus oponentes de atacarle directamente. Los siguientes cánones del sínodo de Gangra dan una idea del rigor ascético que algunos querían imponer:
'Canon 1. Si alguno habla en contra del matrimonio y manifiesta rechazo y condena a la mujer que duerme con su marido, aun siendo creyente y piadosa, como si éstos no pudieran entrar en el reino de los cielos, que sea anatema.
Canon 3. Si alguno, bajo pretexto de servir a Dios, enseña a un esclavo a despreciar a su dueño y a hacer «anacoresis» de su trabajo servil, en vez de realizar este trabajo con buena voluntad y respeto hacia su dueño, que sea anatema.
Canon 5. Si alguno profesa que la casa de Dios es despreciable, así como las reuniones que se celebran en ella, que sea anatema.
Canon 8. Si alguno da o recibe ofrendas al margen del obispo o de aquel a quien éste ha propuesto para su administración, que quien da o recibe sean anatemas.
Canon 13. Si una mujer, por razón de ascesis, cambia de vestido y en lugar de la ropa femenina habitual adopta hábito de hombre, que sea anatema.
Canon 14. Si una mujer abandona a su marido y pretende hacer «anacoresis» a pesar de él, detestando el matrimonio, que sea anatema.
Canon 15. Si alguno abandona a sus hijos y no los cuida, ni hace lo que debe por educarlos en la piedad, sino que, bajo pretexto de ascesis, los deja abandonados, que sea anatema.
Canon 20. Si alguno, alimentado por un sentimiento de orgullo, condena o aborrece las sinaxis de los mártires o los servicios litúrgicos que se celebran en su memoria, que sea anatema.'
(P P. Joannou, Les Canons des Synodes particuliers, Grottaferrata, 1962, páginas 85-99).
De los siguientes trece años nada se sabe, salvo que Eustacio fue obispo de Sebaste hacia el 356. Hay noticias suyas de nuevo tras el regreso de Basilio a su país natal. Basilio había sido ganado también por el ideal ascético y Eustacio era para él la encarnación de la vida monástica. Durante década y media, hasta 372 y 373, estuverion unidos por una estrecha amistad, concordando también en doctrina. Eustacio había renegado de su arrianismo mucho antes; siendo enemigo de todos los extremismos dogmáticos, se puso de parte de los homoiousianos. Estuvo presente en el sínodo de Ancira en 358, siendo uno de los enviados a la corte. Los seguidores de Acacio, sin embargo, hicieron que un sínodo en Melitene, probablemente el mismo año, le destituyera de su episcopado, no por razones dogmáticas sino a causa de su conducta, probablemente por quejas parecidas a las de Grangra. Melecio de Melitene, más tarde obispo de Antioquía, en ese tiempo partidario de Acacio, fue su sucesor. Pero más tarde, Eustacio fue uno de los diputados homoiousianos que representó la causa de la mayoría de Seleucia en la corte. Como los otros diputados, aceptó la fórmula de Nicea en Constantinopla, pero él sin temor expresó sus propias convicciones en las negociaciones y cuando fue desposeído por eso mismo, no reconoció el hecho y se atrevió a oponerse a sus enemigos en sermones y cartas abiertas, aunque el favor de la corte estaba del lado de ellos. Cuando bajo Joviano y en el primer periodo de Valente, el partido homoiousiano se reunió de nuevo, Eustacio fue uno de sus más enérgicos dirigentes y cuando el edicto de Valente en 365 expulsó de nuevo a todos los obispos que habían sido desposeídos bajo Constancio, Eustacio, como diputado de varios sínodos homoiousianos, fue a Roma en 366 y testificó por sí mismo, consintiendo con el credo niceno. Sin embargo, tuvo lugar una ruptura en 373 entre Eustacio y Basilio, ya que éste era amigo de Melecio de Antioquía, el antiguo oponente y rival de Eustacio. Había también una diferencia dogmática entre ellos sobre el Espíritu Santo. Eustacio no consideraba al Espíritu Santo ni creado ni divino, manteniéndose distante de ambos extremos, siendo el dirigente de los pneumatómacos en Asia Menor. Dejó una impresión de atractiva personalidad en amplios círculos y de eficiente predicador, como dirigente de los primeros monjes y fundador de uno de los primeros hospitales en Sebaste.