Historia

FABER DE AUGSBURGO, JOHANNES († c. 1530)

Johannes Faber de Augsburgo, dominico y predicador alemán, nació en la segunda mitad del siglo XV en Friburgo y murió hacia 1530; se desconoce el lugar de su muerte.

Johannes Faber
Johannes Faber
Hacia 1515 era prior de un monasterio dominico en Augsburgo y en 1516 era instructor en teología en Bolonia, pero pronto fue designado predicador de la corte y confesor del emperador Maximiliano I. Por recomendación de Erasmo fue nombrado predicador de la corte de Carlos V y procuró una política de mediación en la controversia luterana. Una obra importante que marca su cargo de prior fue la creación de una nueva iglesia conventual, que construyó en sólo tres años. Con tal ocasión publicó un opúsculo titulado Instructio sumaria pro executione negotii indulgeltiarum sactissimi jubilaei in favorem fabricae Ecclesiae Fratrum Praedicatorum. Una polémica precursora de la de Lutero con Tetzel estalló a la publicación del anterior escrito entre faber y el cura de San Maurucio de Augsburgo, Johann Eck, polémica que terminó en la universidad de Bolonia, donde comparecieron en 1515, haciendo Faber gala de tantos y tan profundos conocimientos, que Leandro Alberti le dedicó los mayores elogios. Terminada la discusión y vuelto a Alemania, fue nombrado consejero del emperador Maximiliano. A consecuencia de su posición se ligó con estrecha amistad con los más eminentes personajes alemanes de la época, tanto eclesiásticos como seculares, entre ellos el cardenal Langio, arzobispo de Salzburgo. Muerto el emperador (12 de enero de 1519), Faber hubo de pronunciar la oración fúnebre (Viena, 1519). Desligado de la corte, aprovechó la ocasión para visitar a Erasmo, a quien admiraba como renacentista, permaneciendo a su lado en Lovaina en 1520. Faber padecía por entonces, como ha demostrado Paulus, una crisis aguda de humanismo, reflejándose su estado psicológico en su obra Reichslag (Consejo), publicada aquel mismo año, en la que elogia a Lutero, si bien hay que hacer notar que éste no había publicado aún su Cautividad Babilónica. Confirmado por el emperador Carlos V en los cargos que ocupaba cerca de su abuelo el difunto emperador Maximiliano, tuvo que asistir como consejero imperial a la dieta de Worms, donde fue muy mal acogido por el nuncio Aleandro, mal impresionado por su última obra, quien censuró la magnífica oración fúnebre del cardenal Guillermo de Croy, pronunciada por Faber ante la asamblea. Sacrificando sus simpatías personales ante los intereses de la Iglesia católica, consintió en colaborar con el cardenal Cayetano y rompió con Erasmo cuando la actitud de éste despertó sospechas sobre su ortodoxia. El gran humanista que antes, en carta al cardenal Alberto de Salzburgo, arzobispo de Maguncia, encomia a Faber, después le hizo víctima de sus acusaciones, no vacilando en usar para desacreditarlo de las confidencias que éste le había hecho en el seno de su amistad. Los últimos años de Faber distaron mucho de ser tranquilos, pues aparte de la actividad literaria que testimonian sus polémicas con los protestantes, los magistrados de Augsburgo, temerosos de que su elocuencia extraordinaria provocara desórdenes, lo expulsaron de la ciudad por sus campañas contra el luteranismo. Faber es una de las grandes figuras de los principios de la revolución religiosa alemana.