Historia

FAUSTO DE RIEZ (c. 400 - c. 490)

Fausto de Riez (latín Reji; Faustus Rejensis) nació hacia el año 400 y murió hacia el 490.

Vida.
Probablemente era de origen británico, según las afirmaciones de Avito y Sidonio, no habiendo contra esto nada sino la descripción de él como galo, pero por hombres distanciados, como Posesor y Facundo. Recibió una buena educación filosófica y sabía no poco de las Escrituras, pero no fue un pensador original ni un completo teólogo. A edad temprana entró en el monasterio de Lérins, que entonces era un centro floreciente bajo el abad Máximo, a quien sucedió en el año 433. Mantuvo a sus monjes en estricta disciplina y defendió los intereses de su monasterio, contra el obispo de la diócesis, Teodoro de Fréjus, ganando su caso cuando asistió a un sínodo convocado por el metropolitano Ravenio (tercer sínodo de Arlés, probablemente en 456). Posteriormente fue escogido obispo de Riez, no después de 462, año en el que fue a Roma como obispo, siendo probablemente la fecha de su elección entre 458 y 460. Continuó destacando por su vida ascética, siendo conocido como predicador. Un sínodo convocado en Arlés hacia el año 475 trató con el caso de Lucido, un maestro del predestinacionismo total, siguiendo pronto otro en Lyón. Actuando a solicitud de esos sínodos, Fausto logró inducir a Lucido a firmar una retractación completa, escribiendo también la obra De gratia, en la que tomaba una posición semipelagiana. Fue también una figura prominente en las controversias cristológicas y pneumatológicas de su tiempo. En el año 474, con otros obispos, dirigió las negociaciones en nombre del emperador con Eurico, rey de los visigodos, y más tarde, probablemente por las conquistas de Eurico, fue desterrado, lo que parece que terminó en el año de la muerte de Eurico, 485. Fausto tuvo que morir unos años después. La iglesia de su provincia le honró como santo, aunque el título no fue sancionado oficialmente más allá de esos límites, a causa de sus enseñanzas semipelagianas.

Escritos.
En su catálogo de autores, Genadio da una lista, evidentemente incompleta, de los escritos de Fausto [NPNF, 2 series, iii. 399]. En ella se incluye un tratado en dos libros De Spiritu sancto, donde defiende la divinidad del Espíritu Santo contra Macedonio y los dos libros De gratia, en cuyo texto actual hay lagunas, sugiriendo Bergmann la teoría de que ha sufrido interpolaciones de tendencia agustiniana. Genadio además menciona 'un pequeño libro contra los arrianos y los macedonios', que, a pesar de varios intentos de identificación, se puede dar por perdido; otro 'contra los que dicen que hay algo incorpóreo en las criaturas, afirmando por testimonios escriturales y patrísticos que no hay nada incorpóreo, sino Dios', que existe como la cuarta epístola de Fausto; una carta dirigida 'a un cierto diácono llamado Graco, quien dejando la fe católica, se cambió a la impiedad nestoriana' y 'una epístola religiosa a Félix, el prefecto pretoriano, exhortándole al temor de Dios' dada por Engelbrecht como Epist. vi. y relacionada con su Epist. ix. Además de las mencionadas por Genadio hay otras cartas innegablemente auténticas, como la dirigida a Paulino de Burdegala (Epist. v. en Engelbrecht), a Lucido (Epist. i) y cinco a Ruricio (viii-xii). De especial interés son las dos homilías sobre el símbolo bautismal, que desde las investigaciones de Caspari han sido atribuidas generalmente a Fausto, aunque después W. Bergmann, Studien zu einer kritischen Sichtung der südgallischen Predigilitteratur der 5, und 6. Jahrhunderten, Leipzig, 1898, ha negado esta atribución sobre fundamentos a tener en cuenta, si es que no son decisivos. Queda una mención a un gran número de sermones que se dice han sido corrientes, aunque la oscuridad que hay todavía sobre la cuestión de la literatura homilética latina antigua, impide la determinación de la exacta extensión de esta actividad. Engelbrecht afirmó que hay dos colecciones existentes de sermones de Fausto, una de veintidós en el noveno o décimo manuscrito conocido como Durlach 36 (ahora Carlsruhe 340) y setenta y cuatro originalmente atribuidos a Eusebio (impresos en Bibliotheca maxima, VI. 618 y sig.). Pero esta afirmación es arriesgada. En el códice Durlach nueve sermones llevan el nombre de Faustino, pero no es seguro que este nombre señale a Fausto y que los sermones restantes sean del mismo autor, mientras que aquí y en la otra colección ciertas secciones pueden ser ciertamente identificadas como obra de Cesáreo.

Teología.
La posición histórica de Fausto está condicionada por su apoyo al semipelagianismo. Según él, todos los hombres nacen en pecado original, pero aunque la libertad de la voluntad humana está debilitada por el pecado, permanece como parte integral de la naturaleza humana incluso en el pecador. La gracia colabora con el libre albedrío para establecer lo bueno en el hombre; pero el hombre, por su libertad, toma el paso inicial. En la mente de Fausto, la gracia connota la predicación con sus promesas y avisos; la gracia como adjutorium divinum en la concepción agustiniana, un poder transformador interior, es completamente desconocida para Fausto. Los pasajes en los que parece reconocer tal poder, los explica como el poder natural de la voluntad que es un don de la gracia, o contempla las circunstancias de la vida en la misma luz, como en su tratamiento de la parábola del hijo pródigo. A pesar de una casual mención (en el mismo sentido) de gratia cooperans o cooperans adjutorium y de su fuerte condenación de Pelagio, realmente toma una posición pelagiana, más lejana aún que la de Casiano respecto a Agustín. La predestinación la hace dependiente de la presciencia. Dios quiere solo lo que es justo y recto, pero permite la voluntad que termina en el mal. En cuestiones trinitarias y cristológicas, Fausto se adhiere a las fórmulas ortodoxas agustinianas.

Mapa de los Padres de la Iglesia - Fausto de Riez