Historia
FECKENHAM, JOHN DE (c. 1518-1585)

El 21 de noviembre el nuevo abad tomó posesión de su cargo, siendo consagrado el 30 de noviembre por el legado, ante una gran asamblea de obispos y nobles, reavivándose las antiguas ceremonias por última vez. Por la autoridad del papa, Pole elaboró nuevas reglas para el monasterio, siendo el oficio de abad vigente durante tres años, sin congé d'élire (real permiso al deán y cabildo en sede vacante para elegir el obispo) antes de la elección y sin aprobación real que la confirmara. Feckenham inmediatamente se puso manos a la obra para restaurar el edificio a su antiguo esplendor. La capilla de Eduardo el Confesor había sido derribada, robadas las reliquias y joyas y el ataúd enterrado en algún lugar oscuro; en marzo (1557) el abad comenzó a reconstruir la capilla, supliendo María las nuevas joyas e imágenes, siendo transportados los restos de Eduardo el 5 de julio en procesión a su anterior lugar de descanso. Constantes procesiones y magníficos servicios festivos se celebraron, como en el pasado, dentro de la iglesia. Lord Wentworth se vio obligado a ceder al abad la casa privada que le fue otorgada por Eduardo VI, recibiendo a cambio una propiedad en Canterbury y Feckenham mantuvo las antiguas tradiciones de la hospitalidad principesca de los abades de Westminster, invitando a distinguidos huéspedes a su mesa. Uno de sus primeros actos fue recuperar los privilegios del santuario y quince días después de su toma de posesión fue con los monjes en procesión alrededor de la abadía, precedidos por los hombres del santuario y tres asesinos entre ellos. Una ley para la abolición del santuario, por la que los derechos de Westminster quedaban amenazados, se estaba preparando y el 11 de febrero de 1557 el abad se presentó por orden del presidente ante la Cámara de los Comunes, acompañado por un moje que portaba los antiguos estatutos, salvados de la destrucción por un criado del cardenal Pole, que había descubierto a un niño jugando con ellos en la calle. Feckenham pronunció un largo y elocuente discurso pidiendo la continuidad del santuario y que no se hicieran más intentos de abolirlo. El 17 de noviembre de 1558 murió la reina María. Feckenham predicó un bello sermón sobre Y felicité a los muertos, los que ya murieron, más que a los vivos, los que aún viven.[…]Eclesiastés 4:2 en su funeral en la abadía. No tenía nada que temer de la nueva soberana, habiendo sido amigo de ella antes y después de su cautiverio en el último reinado, incurriendo, por su causa, en el desagrado de María. Isabel le llamó tras su ascensión y el relato afirma que el abad se retrasó en seguir al mensajero real hasta que acabó de plantar algunos olmos, en lo que ahora es Dean Yard. Saunders, sin autoridad, afirma que se le ofreció el arzobispado de Canterbury en esa entrevista, pero es más probable que la reina sólo quisiera confirmarle en su puesto y si hubiera estado dispuesto a conformarse externamente a la fe protestante podría sin duda haber retenido su favor. Pero durante su primer parlamento, en el que se sentó en el escaño inferior de los obispos, habló vehementemente contra todo lo que tendiera a la alteración religiosa, objetando especialmente sobre las primicias y secularizaciones y contra la anexión de las tierras de obispos y establecimientos religiosos a la corona. El más largo y famoso de los discursos de Feckenham fue contra el Acta de Uniformidad y la liturgia de Eduardo VI. En la conferencia celebrada en la abadía de Westminster (abril de 1559) entre los teólogos católicos y protestantes, Feckenham tomó parte y cuando al tercer día la asamblea se disolvió por la negativa de los católicos a avanzar, él fue uno de los miembros de su facción dispuesto a leer sus argumentos. Pero como no está mencionado en el informe entre los ocho representantes católicos escogidos, probablemente estuvo presente en su capacidad oficial como abad, siendo su opinión 'pedida con respeto y escuchada con reverencia y su moderación muy enaltecida.' El 3 de julio de 1559 se disolvieron las pocas casas religiosas que quedaban y el 12 de julio el abad y los monjes fueron sacados de Westminster, proponiéndose la reina reinstituir la antigua iglesia colegiata fundada allí por Enrique VIII. Feckenham recibió la suma de 347 libras de los ingresos de la abadía, pero mostró su generosidad al renunciar a parte al menos de este ingreso para su sucesor, el deán Bill, dándole también buenas indicaciones sobre los contratos de arrendamientos de tierras que de otra manera no habrían sido fácilmente descubiertos.
El 20 de mayo de 1560, Feckenham, su antiguo amigo Watson, último obispo de Lincoln, Cole, que le había sucedido como deán en 1556 de San Pablo, y el doctor Chadsay, fueron enviados a la Torre 'por injurias contra los cambios que se habían hecho.' Tras tres años de encarcelamiento Feckenham fue puesto bajo custodia de su antiguo oponente, Horne, ahora obispo de Winchester (octubre de 1563). El obispo y su huésped tenían diariamente conversaciones religiosas durante el invierno en presencia de selectas audiencias y durante un tiempo sus relaciones fueron amistosas. A principios del año siguiente el obispo proclamó sus esperanzas sobre la conformidad de Feckenham, pero éste las negó firmemente. Desde entonces las discusiones se tornaron agrias y Horne recortó la comparativa libertad que Feckenham había disfrutado. Al final, hallando imposible convertir a su obstinado adversario, pidió al consejo que le trasladara y en el otoño Feckenham fue llevado de nuevo a la Torre (1564). Poco después Feckenham publicó un libro con sus respuestas a los argumentos de Horne, que el obispo denunció por haber sido escrito y circulado privadamente dos años antes como respuesta a los comisionados de la reina en caso de ser llamado a prestar el juramento de supremacía, no conteniendo originalmente referencias a Horne. Se desató una furiosa controversia, apelando Feckenham a Cecil contra las acusaciones del obispo, mientras que Horne escribió una respuesta al libro de Feckenham y Harpsfeld replicó con una defensa del ex-abad, escrita bajo el nombre de Stapleton, ya que Harpsfeld, estando preso también, temía quedar comprometido. Tras un año o dos en la Torre, Feckenham y sus compañeros fueron llevados a la Marshalsea, donde tuvieron 'más libertad y aire', orando Feckenham en 1571 con el doctor Story la noche antes de su ejecución y animándole en su fe. Mientras estaba en la Torre Feckenham escribió un pequeño tratado (impreso por John Hoodly, Londres, 1570) suplicando que él y los otros prisioneros no fueran 'arrastrados por los brazos a la iglesia en forma violenta contra nuestras voluntades para escuchar un sermón ni persuadirnos o injuriarnos.' En 1574 los principales presos católicos fueron puestos en libertad bajo fianza y Feckenham se marchó a vivir en una casa privada en Holborn, donde construyó una fuente o acueducto para los pobres. Durante toda su vida fue notorio por su benevolencia y en 1576 construyó un hospicio para los pobres que frecuentaban las aguas minerales en Bath. En 1577 Feckenham fue entregado a la custodia de Cox, obispo de Ely, quien solicitó a la reina que trajera al abad 'por ser un hombre de saber y moderación, para que reconociera su supremacía y viniera a la iglesia.' El obispo caracteriza a su prisionero como 'una persona mansa, pero en la religión papista muy, muy obstinado.' En junio de 1580 el obispo suplicó a Burghley, a causa de su edad y frágil salud, que le eximiera de la responsabilidad de tener al prisionero en su casa privada y Feckenham, aunque todavía bajo custodia del obispo, fue enviado al castillo de Wisbech, donde otros siete católicos estaban encarcelados, Watson entre ellos.
Las conferencias sobre religión continuaron y finalmente un resumen de los resultados obtenidos fue elaborado por el obispo y deán de Ely, titulado A true Note on certain Articles confessed and allowed by Mr. Dr. Feckenham. Esta denominada confesión fue el fundamento de una acusación de inconsistencia contra el abad. Su firma no pudo obtenerse sin mucha presión, ya que dos años antes el deán Perne escribió a Burghley que no podía inducir a Feckenham a firmar ese documento. En cualquier caso la importancia de la retractación es pequeña, aunque el obispo debió quedar satisfecho, pues no hubo más disputaciones y Feckenham pasó los últimos cinco años de su vida en paz, ministrando a los pobres y construyendo una cruz. Dejando a un lado los excesivos panegíricos de los católicos y las calumnias de unos pocos escritores protestantes, no hay duda de que el último abad de Westminster fue una figura llamativa, digna de ser, como le llama Fuller, 'un mojón en la historia.' Su aspecto era corpulento, de cara redonda y expresión agradable; sus maneras afables, su caridad hacia los pobres reconocida por todos, al igual que su moderación y habilidad en la argumentación, así como su elocuencia como predicador y orador.
Además de los sermones y alocuciones ya mencionadas, existen pocas obras de Feckenham, aunque se sabe que escribió Commentaries on the Psalms, Caveat Emptor, un tratado sobre Abbey Lands y otro sobre los sacramentos contra las ideas de Hooper. El libro que originó la irritación de Horne se titulaba The Declaration of such Scriptures and Stays of Conscience touching the Oath of Supremacy as Mr. J. F. by writing did deliver unto the Lord Bishop of Winchester, with his Resolution made thereupon (Londres, 1565). En la colección Sloane hay un curioso manuscrito titulado This book of sovereign medicines against the most common and known diseases, both of men and women, was by good proof and long experience collected of Mr. Dr. Feckenham, late abbot of Winchester, and that chiefly for the poor, which hath not at all times the learned physicians at hand.