Historia

FEDERICO III EL PIADOSO (1515-1576)

Federico III el Piadoso nació en Simmern, Alemania, el 14 de febrero de 1515 y murió en Heidelberg el 26 de octubre de 1576.

Federico III el Piadoso
Federico III el Piadoso
Fue educado estrictamente en la fe católica en la corte de su padre y en Colonia, pero, influenciado por su esposa, la piadosa princesa María de Brandeburgo con quien se casó en 1537, siguió la Reforma y en 1546 hizo confesión pública de su fe. Sucedió a su padre como duque de Summern el 18 de mayo de 1557 y se convirtió en elector el 12 de febrero de 1559, a la muerte de Otto Henry. Bajo su predecesor, estrictos luteranos como Tilemann Hesshusen, melanchthonianos y calvinistas habían encontrado lugar en el Palatinado. En el verano de 1559 surgieron enconadas controversias entre ellos. Las tesis sobre la Cena preparadas por el diácono de Heidelberg, Klebitz, provocaron una fuerte controversia entre él y Hesshusen. Cuando los esfuerzos de mediación fracasaron, Federico los destituyó a ambos el 16 de septiembre. Para tener un entendimiento claro de la controversia Federico pasó días y noches en estudios teológicos, lo que le llevo más y más a la confesión reformada. Una disputa sostenida en junio de 1560 entre los teólogos sajones Stössel y Mörlin y los de Heidelberg, Boquin, Erasto y Einhorn, aumentó el malestar de Federico hacia los luteranos. Tras la convención de Naumburgo (enero de 1561) Federico adoptó plenamente los dogmas reformados. En marzo de 1561 llamó a Emmanuel Tremellius, y en septiembre al famoso Zacarías Ursinus, a Heidelberg. Toda la Iglesia quedó transformada. Caspar Olevianus había estado allí desde enero de 1560. Las imágenes de los santos, vestiduras, pilas bautismales y otras "obras idolátricas", incluso órganos, fueron radicalmente removidas de las iglesias. En la celebración de la Cena se introdujo el partimiento del pan. Los ingresos de monasterios y fundaciones fueron confiscados y aplicados a la Iglesia evangélica o a propósitos caritativos. El Catecismo de Heidelberg preparado por Ursinus y Olevianus sirvió como norma de doctrina y para la instrucción de la juventud. El orden eclesiástico de 15 de noviembre de 1563 y el orden del consistorio de 1564 culminaron los cambios. La oposición de los ministros que se inclinaban al luteranismo fue suprimida cesándolos. Entre los luteranos las medidas de Federico causaron una gran conmoción. El coloquio religioso celebrado en Maulbronn en abril de 1564 aumentó la animosidad. En 1565 el emperador Maximiliano ordenó anular los cambios realizados. Un decreto unánime de la dieta celebrada en Augsburgo en 1566 también demandó la abolición de los cambios. Sin embargo, Federico declaró en una sesión de la dieta, 14 mayo, que se trataba de un asunto sobre el cual sólo Dios tiene la norma y si se intentaba proceder contra la misma, hallaría consuelo en las promesas de su Salvador. El decreto no se llevó a cabo. Tras completar la obra de reforma en el Palatinado del Rin, Federico se propuso continuarla en el alto Palatinado, pero allí fue resistido por los celosos Estados luteranos. Continuó su obra de reforma en el Rin por la introducción en 1570 de una estricta disciplina eclesiástica.

El Imperio en el siglo XVI - Los príncipes y la Reforma
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Una mancha en la vida de Federico es la sentencia de muerte que pronunció sobre el antitrinitario Johannes Silvanus, basada en la opinión firmada por Olevianus, Ursinus y Boquin, que fue ejecutada tras larga vacilación el 23 de diciembre de 1572. En otros asuntos fue un gobernante excelente, inteligente y verdaderamente piadoso, que deseaba promover el bienestar de su pueblo en todas las formas. Con los reformados del exterior tuvo relaciones estrechas. En 1562 concedió Frankenthal por refugio a los evangélicos expulsados de los Países Bajos. Envió a su hijo Juan Casimiro, de similar persuasión, en 1567 y luego en 1576 a Francia para ayudar a los hugonotes. En 1569 ayudó también al conde palatino Wolfgang en su viaje a Francia. Sus últimos años se vieron perturbados por aflicciones domésticas. Al ser su hijo mayor Luis un estricto luterano no pudo esperar que, tras su muerte, su obra fuera llevada a cabo en su mismo espíritu.