Historia

FÉLIX DE URGEL († 818)

Félix, obispo de Urgel, fue el más prominente representante del adopcionismo del siglo IX, aunque se desconoce cuándo comenzó su participación en la controversia. En el sínodo de Regensburgo, en el año 792, defendió la herejía en presencia de Carlomagno, pero los obispos la rechazaron. Aunque se retractó de su doctrina, fue enviado por el emperador a Roma, donde el papa Adriano le mantuvo preso hasta que firmó una declaración ortodoxa, que a su regreso a Urgel repudió como forzada, huyendo luego a territorio musulmán. En el año 793, Alcuino, acabado de regresar de Inglaterra, escribió a Félix rogándole que abandonara la sospechosa palabra 'adopción' y trajera a Elipando a la recta senda, continuando esta medida por su controversial tratado Adversus hæresim Felicis. Hacia ese tiempo, Elipando y los obispos españoles que pertenecían a su facción, dirigieron una carta a los obispos de Galia, Aquitania y Asturias, incluso a Carlomagno mismo, pidiendo una investigación justa y la restauración de Félix. Carlomagno se puso en contacto con el papa, e hizo que hubiera una nueva investigación del caso en la brillante asamblea de Francfort (794). El resultado fueron dos encíclicas separadas, una de los obispos alemanes y francos y otra del papa (representando también a los obispos de Italia central y meridional) para Elipando, exhortándole a no separarse de la autoridad de la sede apostólica y de la Iglesia universal. Se hicieron grandes esfuerzos para recuperar las provincias infectadas. Alcuino escribió repetidamente a los monjes de esa región; Leidrado, obispo de Lyón, y el abad Benito de Aniano trabajaron allí personalmente, apoyando al obispo Nefrid de Narbonne. En el año 798 Félix escribió un libro y lo envió a Alcuino, quien le replicó en la primavera siguiente con su tratado Adversus Felicem. Félix pudo regresar por ese tiempo a Urgel, y escribió entonces a Elipando. León III lo condenó decisivamente en un sínodo romano de 798 o 799. Alcuino recibió una respuesta insolente, por lo que quiso enfrentarse con la espada personalmente a su antagonista.

Retractación de Félix.
Leidrado convenció a Félix para que se presentara ante Carlomagno, con la promesa de una audiencia justa de los obispos. Se celebró en Aix-la-Chapelle en junio del año 799 (otros dicen que en octubre de 798). Tras una larga discusión, Félix reconoció su derrota, siendo restaurado a la comunión, aunque no a su sede, y puesto al cuidado de Leidrado. Félix entonces compuso una retractación, exhortando al clero de Urgel a seguir su ejemplo. Leidrado y Benito renovaron sus esfuerzos, con tal éxito que Alcuino pudo afirmar que habían recuperado veinte mil almas. Él les apoyó con un tratado en cuatro libros contra Elipando, enorgulleciéndose de la conversión de Félix. Sin embargo, el dirigente herético parece que mantuvo calladamente sus antiguas creencias en Lyón durante el resto de su vida, e incluso llevándolas hasta su últimas consecuencias, ya que Agobardo, sucesor de Leidrado, le acusó de agnoetismo y escribió una réplica a algunos de su escritos póstumos. En la parte musulmana de España, Elipando parece que tuvo numerosos seguidores, aunque también tuvo firmes oponentes.