Historia

FÉLIX II († 365)

Félix II fue antipapa entre los años 355 y 358, muriendo en Porto el 20 de noviembre de 365. Cuando Liberio fue desterrado a finales de 355 por el emperador Constancio, a cuya política se había opuesto, el clero romano hizo juramento de no reconocer otro obispo en tanto Liberio viviera; pero el juramento quedó pronto en el olvido, siendo convencido el archidiácono Félix para que aceptara el cargo. Fue consagrado por tres obispos arrianos, incluyendo a Acacio de Cesarea, en el palacio imperial y aunque él no era arriano apoyó la política de unión externa favorecida por Constancio, teniendo comunión con los arrianos. La mayoría del clero romano fue convencido por los favores imperiales para que respaldaran a Félix, pero el pueblo permaneció fiel a Liberio y rechazó fidelidad al primero. Al llegar a Roma el 28 de abril de 357, Constancio halló tal discordia que manifestó su voluntad de restaurar a Liberio, después de que acordara firmar la tercera Fórmula de Sirmio del verano de 258 y gobernara juntamente con Félix. Pero al aproximarse Liberio a la ciudad, Félix fue expulsado y tras vanos intentos para recuperar su posición murió en Oporto. Desde el siglo VI surgió una curiosa leyenda alrededor de su nombre, por la que se le veneró como santo y mártir. Las evidencias más santiguas de la misma son el Liber Pontificalis, el Acta Felicis y el Acta Eusebii. Döllinger cree que se trata de una confusión con un obispo africano y mártir del mismo nombre, cuyos restos fueron trasladados al mismo punto de la Vía Aurelia, donde más tarde se erigió una iglesia a nombre de Félix.