Historia
FÉLIX III († 492)
Félix III fue papa entre los años 483 y 492. Era hijo del presbítero romano del mismo nombre, siendo probablemente asignado como diácono a la iglesia de San Pablo cuando al comienzo de marzo de 483, con el consentimiento de Odoacro, fue escogido papa. Parece que estuvo casado y tuvo varios hijos, de uno de los cuales descendió Gregorio Magno. Su principal papel fue su postura contra la política monofisita del emperador Zenón, a quien Félix escribió anunciándole su elección, demandando la destitución de Pedro Mongo (el Tartamudo), el monofisita moderado establecido por el emperador como patriarca de Alejandría. Al mismo tiempo escribió a Acacio, citándole a presentarse para ser juzgado en Roma y declarándose a favor del concilio de Calcedonia. Zenón encerró a los legados romanos en prisión y Acacio los persuadió, hasta que estuvieron de acuerdo en tener comunión con los representantes de Pedro Mongo. Cuando Félix se enteró los depuso y también a Acacio (julio de 484). Se había abierto una brecha completa entre el este y el oeste, siendo eliminado el nombre de Félix de los dípticos en el este. Pero los orientales se arrepintieron de su apresurada acción. Antes de 489 algunos de ellos abrieron negociaciones con Félix y tras la muerte de Acacio, Zenón acordó elevar a un prelado ortodoxo, notificando su elección a Félix. El papa asumió una actitud de reserva e incluso tras la ascensión del nuevo emperador, Anastasio, mantuvo firme su posición, exigiendo la restauración de los decretos de Calcedonia, la deposición de los oponentes de Roma y la eliminación de los nombres de Acacio y Pedro de los dípticos. Con igual energía acometió la causa de los cristianos perseguidos en el reino vándalo, mostrándose en todos los sentidos un digno sucesor de León Magno. Murió a finales de febrero de 492, siendo posteriormente canonizado.