Historia
FELTON, JOHN († 1570)
John Felton nació en una antigua familia de Norfolk y murió ejecutado el 8 de agosto de 1570. Heredó grandes medios y vivió en la disuelta abadía de Bermondsey, cerca de Southwark, en el lado Surrey del Támesis (en el actual Londres). Era un ardiente católico y su esposa había sido dama de honor de la reina María. En su niñez fue amiga de la reina Isabel, permaneciendo en términos amistosos con ella. Cuando la bula de excomunión papal contra Isabel llegó a Inglaterra, Felton procuró copias del embajador español y las hizo circular. La colocó en la puerta del palacio del obispo de Londres, entonces en el cementerio de San Pablo, entre las dos y las tres de la mañana del jueves 25 de mayo de 1570 (día del Corpus Christi). La bula estaba fechada en Roma el 25 de febrero de 1570. En la lista de bulas es denominada Regnans in excelsis, por sus palabras iniciales. Tras una breve introducción, en la que se hace mención a la "Una, Santa, Católica y Apostólica Iglesia, fuera de la cual no hay salvación", se afirma que la herejía fue introducida en Inglaterra por Enrique VIII, purificada por María, pero reintroducida por Isabel. Luego especifica los delitos de Isabel al abolir la misa y otros ritos y ceremonias de la Iglesia católica, permitiendo libros heréticos y privando al clero católico de sus posiciones y encarcelando a muchos de ellos. Luego dice: Luego sigue la orden para la promulgación de la bula. Naturalmente tal bula fue una gran ofensa para todos los súbditos leales a Isabel, siendo considerado Felton, que había tenido la osadía de promulgarla, un traidor. Rápidamente fue encontrado, arrestado sin oposición al día siguiente y encerrado en la Torre. El viernes 4 de agosto fue condenado en Guildhall por el cargo de alta traición y sentenciado a muerte. Permaneció en la prisión de Newgate hasta el martes 8 de agosto, de donde fue llevado en un carro al cementerio de San Pablo, colgado en una horca enfrente del palacio del obispo de Londres, decapitado, descuartizado y cocido. Aunque no dio a la reina otro título que el de Pretendiente, pidió su perdón si la había ofendido y en señal de que no tenía malicia le envió un regalo, por el conde de Essex, un anillo de diamante, valorado en 400 libras. Enfrentó su destino con valor y obtuvo un honorable lugar entre los mártires católicos bajo Isabel. La posición quedó oficialmente ratificada el 29 de diciembre de 1866, cuando el papa León XIII proclamó su beatificación.
"Hacemos saber que Isabel y todos los que permanezcan a su lado en estos asuntos, corren el peligro de nuestra maldición y de ser cortados de la unidad del cuerpo de Cristo. También hacemos saber que la hemos privado del derecho que ella pretende tener al reino y también de toda otra cualquier autoridad, dignidad y privilegio. Declaramos que todos, quienquiera que sea por cualquier circunstancia, los que le hayan prestado juramento están aliviados para siempre de tal juramento y también de toda fidelidad y servicio debido a ella por razón de su gobierno y privamos a la mencionada Isabel de toda pretensión de reinar y de la lealtad de los mencionados. Mandamos y prohibimos a todos y cada uno de sus nobles, súbditos y pueblo y otros anteriormente mencionados, no obedecerla, ni hacer su voluntad o mandatos, bajo pena de una maldición similar."