Historia
FENNER, WILLIAM (1600-1640)
De su obra The Soul's Looking Glasse, with a treatise of Conscience es el siguiente pasaje:
"Mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos" (ya que muestran la obra de la ley escrita en sus corazones, su conciencia dando testimonio, y sus pensamientos acusándolos unas veces y otras defendiéndolos,[…]Romanos 2:15).Cuatro proposiciones están contenidas en esa porción de la Escritura que he escogido para hacer el tema de este subsiguiente tratado. 1. Que todo hombre tiene una conciencia: "Dando testimonio su conciencia". Cada uno de ellos tenía una conciencia que le daba testimonio. 2. Que la luz, por la cual la conciencia es dirigida a obrar, es el conocimiento escrito "en sus corazones". 3. Que el vinculante que rige la conciencia del hombre es la ley de Dios: "Mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones". 4. Que el oficio y el deber de la conciencia es dar testimonio de nosotros mismos o contra nosotros mismos, acusándonos o defendiéndonos a nosotros mismos o a nuestras acciones: "Dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos". Empiezo por la primera.
Proposición 1. Todo hombre tiene una conciencia. Todos los paganos del texto tenían una conciencia. Cada hombre tiene una conciencia: "Dando testimonio su conciencia". Los escribas y fariseos tenían conciencia: "Acusados por su conciencia" (Pero al oír ellos esto, se fueron retirando uno a uno comenzando por los de mayor edad, y dejaron solo a Jesús y a la mujer que estaba en medio.[…]Juan 8:9). Los hombres buenos tienen conciencia, como en Pablo: "Nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia" (Porque nuestra satisfacción es ésta: el testimonio de nuestra conciencia que en la santidad y en la sinceridad que viene de Dios, no en sabiduría carnal sino en la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo y especialmente hacia vosotros.[…]2 Corintios 1:12). Los impíos tienen conciencia: "Su mente y su conciencia están corrompidas" (Todas las cosas son puras para los puros, mas para los corrompidos e incrédulos nada es puro, sino que tanto su mente como su conciencia están corrompidas.[…]Tito 1:15). Así como es imposible que el fuego carezca de calor, así es imposible que un hombre carezca de conciencia. De hecho, solemos decir: "Tal persona no tiene conciencia", pero lo que queremos decir, realmente, es que no tiene buena conciencia porque todos tenemos conciencia, sea buena o mala. El Señor grabó la conciencia en el hombre cuando lo creó al principio. Es cierto que, desde la caída del hombre, la conciencia se ha corrompido miserablemente; pero el hombre nunca puede desprenderse de ella. La conciencia permanece para siempre en todo hombre, sea que esté en la tierra, en el cielo o en el infierno. Los más viles y diabólicos profanos del mundo tienen conciencia. Que la ahoguen o asfixien tanto como puedan, que la prostituyan o la manipulen o la embriaguen tanto como puedan para satisfacer sus corazones; sin embargo, la conciencia continuará, a pesar de sus intenciones.
1. La conciencia no se extingue con el tiempo. ¿Qué hizo que los hermanos de José recordaran el trato cruel que le dieron a él, sino la conciencia? Fue unos veinte años antes y, sin embargo, no pudieron extinguirla.
2. Ninguna violencia ni fuerza puede suprimir la conciencia, sino que un día u otro se manifestará. ¿Qué hizo a Judas ir y devolver el dinero por el que traicionó a nuestro Salvador y gritar: "Yo he pecado" (diciendo: He pecado entregando sangre inocente. Pero ellos dijeron: A nosotros, ¿qué? ¡Allá tú![…]Mateo 27:4), sino la conciencia? No hay duda de que se esforzó por reprimirla, pero no pudo.
3. Ninguna grandeza ni poder puede sofocar la conciencia, sino que un día, como un perro de presa, se arrojará a la cara del pecador. ¿Qué hizo clamar al Faraón: "Yo y mi pueblo [somos] impíos" (Entonces Faraón envió llamar a Moisés y Aarón y les dijo: Esta vez he pecado; el SEÑOR es el justo, y yo y mi pueblo somos los impíos.[…]Éxodo 9:27), sino la conciencia? Era un gran rey y, sin embargo, no pudo dominar su conciencia.
4. Ni la música, ni la alegría, ni la jovialidad pueden hechizar la conciencia pero, a pesar de todo esto, pueden ser el demonio para una miserable alma. ¿Qué era el espíritu malo de la melancolía que se apoderó de Saúl, sino la conciencia? Pensó en aplacarlo con instrumentos musicales, pero aun así, volvía a aparecer.
5. La muerte misma no puede separar la conciencia de un pecador. ¿Qué es ese gusano que nunca morirá, sino la conciencia? Y en el infierno, la conciencia es como ese fuego que nunca se apaga.
Confieso que algunos parecen haber perdido bastante la conciencia. Pueden omitir los buenos deberes como si no tuvieran conciencia alguna. Pueden aplazar el arrepentimiento y el volverse a Dios como si no tuvieran más conciencia que una bestia; pero un día, la conciencia aparecerá y mostrará, claramente, que estuvo presente con ellos cada momento de sus vidas, al tanto de todos sus pensamientos y todos sus caminos, y pondrá delante de ellos, todas las cosas que han hecho. Aunque los hombres estén tan seguros, insensatos y cauterizados por el presente, la conciencia estallará, ya sea al principio o al final'. Ya sea aquí o en el infierno, a todo hombre le parecerá que tiene y que siempre ha tenido, una conciencia.Ahora, las razones por las que el Señor plantó una conciencia en todo hombre viviente son [las siguientes]:
1. Porque el Señor es un Juez muy justo. Y así como Él ordena a los jueces terrenales que no juzguen sin testigos, así, Él mismo no juzgará sin testigos. Por lo tanto, Él planta una conciencia en cada uno para traer evidencia a su favor o en su contra en el tribunal de Dios.
2. Porque el Señor es muy misericordioso. Somos maravillosamente' olvidadizos, y sin conciencia de Dios y de nuestras propias almas. [Nosotros] tenemos necesidad de ser avivados para cumplir con nuestros deberes; por eso, el Señor ha dado a cada uno de nosotros una conciencia para que sea un vigilante continuo. A veces, nos olvidamos de orar y, entonces, la conciencia nos recuerda que debemos ir a Dios. A veces somos torpes en el deber y la conciencia es como un aguijóns que nos aviva. Algunas veces, nuestras pasiones están alteradas` y, entonces, la conciencia controla` y nos ordena refrenarlos. Nunca nos mantendríamos en oden, si no fuera por la conciencia. Por tanto, el Señor, en su misericordia, nos ha dado una conciencia...
Uso 1. El primer uso es para condenar ese proverbio diabólico común entre los hombres: "La conciencia está ahorcada hace mucho tiempo". ¡No, no! Ahitofel puede ahorcarse, pero no puede ahorcar su conciencia. Saúl puede suicidarse, pero la conciencia no puede ser asesinada. Es un gusano que nunca muere (donde EL GUSANO DE ELLOS NO MUERE, Y EL FUEGO NO SE APAGA.[…]Marcos 9:44). Así como el alma racional del hombre es inmortal, también la conciencia es inmortal.
Uso 2. En segundo lugar, esto condena a quienes se esfuerzan por reprimir la conciencia. Su conciencia, de vez en cuando, los pone melancólicos y taciturnos", y tratan de sacudírsela. ¡Ay! ¿Por qué tratas de hacer lo que es completamente imposible? Puedes suprimirla por un tiempo y amordazarla por un tiempo, pero nunca podrás librarte de ella. La conciencia se adhiere tan estrechamente que un hombre puede desprenderse tan fácil de sí mismo como de su conciencia. Y, de hecho, su conciencia es él mismo. "Pruébese cada uno a sí mismo" (Por tanto, examínese cada uno a sí mismo, y entonces coma del pan y beba de la copa.[…]1 Corintios 11:28), es decir, a su conciencia. "Juzgad vosotros mismos" (Juzgad vosotros mismos: ¿es propio que la mujer ore a Dios con la cabeza descubierta?[…]1 Corintios 11:13), es decir, juzguen en sus conciencias.
Uso 3. En tercer lugar, esto refuta esa opinión de ebrios de que la conciencia no es más que un ataque de melancolía 12 presente. No, puede ser que cause el presente ataque de melancolía, pero no lo es. La conciencia es un poder permanente en el hombre que siempre está con él, y siempre lo juzgará y condenará si es culpable ante Dios. Estará con él cuando el ataque de melancolía haya pasado. Que se ría y se alegre; pero la conciencia está en el fondo de todo y "el término de la alegría es congoja" (Pr. 14:13). Aunque el borracho sea muy jovial; [sin embargo] no le creeré porque la conciencia en medio de esa ebria alegría, le causa cierta tristeza interior y le dice que esa es una vida muy perversa. Que el hipócrita carnal cubra el asunto con buenos deberes, buenas oraciones y buenas esperanzas; [sin embargo], sólo puedo creer que hay una conciencia que yace en el fondo y le dice que está podrido, a pesar de todo esto. Puedes ver esto en Caín (pero a Caín y su ofrenda no miró con agrado. Y Caín se enojó mucho y su semblante se demudó.[…]Génesis 4:5). Había estado cumpliendo con un buen deber, sacrificando al Señor; pero su semblante decayó cuando terminó. La conciencia estaba en el fondo y le dijo que Dios no lo aceptaba. La conciencia está con los hombres malos en la iglesia -en el sermón, en el sacramento- y les dice, secretamente, que no son las personas a quienes pertenece la bendición de estas ordenanzas.
Uso 4. Por último, esto puede ser para exhortar a los piadosos a que consideren que siempre tienen una conciencia dentro de ellos y que, por lo tanto, se esfuercen siempre por mantenerla "sin ofensa", que era el proceder de Pablo (Por esto, yo también me esfuerzo por conservar siempre una conciencia irreprensible delante de Dios y delante de los hombres.[…]Hechos 24:16). Tengan cuidado de no ofender sus conciencias en los deberes de piedad para con Dios: En su oración, en escuchar, etc., no, ni en su vocación, en su comida, en su bebida, en sus libertades, en su recreación. Cuiden siempre de no ofender sus conciencias porque siempre están con ustedes. Cuando dos viven siempre juntos, no tienen por qué ofenderse el uno al otro, pues de lo contrario, no habrá tranquilidad. Ustedes y sus conciencias deben vivir siempre juntos. Si las ofenden, les irá muy mal en la vida. Es mejor vivir con una mujer regañona que con una conciencia ofendida. Es mejor ofender al mundo entero que ofender a la conciencia. No hay nadie con quien deban vivir siempre, pero con sus conciencias deben vivir siempre. No deben vivir siempre con sus maridos, ni siempre con sus mujeres, ni siempre con sus padres o amos. Hay un tiempo en que deben separarse, pero la conciencia y ustedes nunca se separarán. Por lo tanto, esfuércense por mantenerla sin ofensa. Y hasta aquí, la primera proposición: Todo hombre tiene una conciencia.
Bibliografía:
Portavoz de la Gracia.