Historia

FERRAR, NICHOLAS (1592-1637)

Nicholas Ferrar, teólogo inglés, nació en Londres el 22 de febrero de 1592 y murió en Little Gidding, Huntigndonshire, el 4 de diciembre de 1637.

Nicholas Ferrar
Nicholas Ferrar
Era el tercer hijo de Nicholas Ferrar, comerciante de Londres, y de su esposa Mary, hija de Lawrence Wodenoth de Savington Hall, Cheshire. Su padre alcanzó notoriedad entre los comerciantes de Londres, interesándose en las aventuras de Hawkins, Drake y Raleigh; su madre era una mujer de ferviente piedad, que administraba bien su hogar y se ocupó de la educación de sus hijos. Ferrar se crió leyendo la Biblia y Book of Martyrs de Foxe y a los cinco años de edad ya daba señales de profunda disposición religiosa. Con seis años fue enviado a la escuela de un tal Mr. Brooks, en Enborne, cerca de Newbury, Berkshire, de donde marchó con catorce años a Clare Hall, Cambridge (licenciatura en humanidades, 1610; máster en humanidades, 1613). Su tutor, Augustine Lindsell, era un hombre de mente piadosa y refinada, cuya influencia contribuyó a fortalecer el carácter de Ferrar. Su residencia en Cambridge le fue agradable sobremanera, pues su hermana favorita se casó con un caballero del condado llamado Collet.

Sin embargo, la salud de Ferrar era tan débil que necesitó todo su conocimiento de medicina y el cuidado de su hermana. Sufrió de fiebres y en 1612 se le aconsejó que viajara. El nuevo rector de Clare Hall, el doctor Robert Scot, era sub-limosnero del rey y presentó a Ferrar a Elizabeth, hija de Jacobo I. Elizabeth acababa de iniciar su desdichada carrera al casarse con el elector palatino. Al estar pendiente de ella Ferrar partió para Holanda en abril de 1613, apartándose en Ámsterdam del séquito del elector y visitando el norte de Alemania, donde pasó de Hamburgo a Leipzig y de allí a Praga, estudiando la historia y literatura alemanas. Luego visitó Italia, haciendo de Venecia su residencia, aunque llegó a ir a Roma. En Marsella casi murió a consecuencia de una fiebre severa (abril de 1616) y tras recuperarse partió para España, que recorrió principalmente a pie. En 1618 regresó a Inglaterra.

Sus viajes mejoraron tanto su salud que ahora podía reintegrarse a sus actividades. Su deseo era volver a Cambridge, pero su padre era anciano y los asuntos de la firma superaban la capacidad de su hermano mayor. La familia Ferrar estaba estrechamente relacionada con la compañía de Virginia, a la que Nicholas se dedicó. Su reputación fue tan grande como hombre de ciencia que en 1619 se le ofreció el puesto de profesor de geometría en Gresham College, que rehusó. Los asuntos de la compañía le daban suficiente trabajo, ya que su patente quería anularla el rey, haciendo el consejo frecuentes intentos de eliminarla. Ferrar fue el principal consejero del conde de Southampton y Sir Edward Sandys para frenar esos intentos, pero sus esfuerzos fueron en vano y la compañía fue privada de su patente en 1623.

Ferrar era ya un hombre reconocido en círculos políticos. Fue elegido para el parlamento de 1624 y tomó parte en el encausamiento del conde de Middlesex, que había sido promotor de la disolución de la compañía de Virginia. Pero este sería el último acto de la vida pública de Ferrar. Ya sabía bastante del mundo y sus métodos. Se retrajo de la previsible batalla que iba a estallar entre Carlos I y el parlamento, comenzando un antiguo plan de pasar sus días en retiro religioso y en la práctica de la devoción. Tuvo la oportunidad de tener como esposa a una de las grandes herederas en Londres, pero él se negó, diciendo que había determinado quedar soltero. Las animosidades de la vida pública le causaron sentimientos de remordimiento, empleándose en liquidar sus negocios para poder retirarse de Londres. En su propósito le secundó su madre y como su padre había muerto en 1620 no había nada que le impidiera efectuar sus deseos.

Primero buscó un lugar apropiado, sintiéndose atraído por Little Gidding en Huntingdonshire. Su madre compró la propiedad en 1624 y al año siguiente se desató una peste en Londres que apresuró los planes de partida. La propiedad de Little Gidding tenía una cabaña de pastores, una casa en ruinas y una iglesia que se usaba como establo. Cuando la madre llegó y encontró trabajadores preparando la casa, se negó a entrar en ella hasta que la iglesia hubiera sido limpiada de su profanación. La iglesia fue pronto reparada y un sacerdote vecino se ocupó en oficiar el servicio diario. El domingo de Trinidad de 1626 Ferrar fue ordenado diácono por el obispo Laud, regresando a Little Gidding, de donde nunca más salió.

Tan pronto como se supo que Ferrar había recibido las órdenes, sus amigos más influyentes le ofrecieron promociones. Pero eso no entraba en sus planes, al no querer recibir las órdenes superiores. Su propósito era llevar una vida de acuerdo a los principios de la Iglesia anglicana, uniéndosele los otros miembros de la familia con asombrosa unanimidad. Su hermano John y su cuñado, John Collet, llevaron sus familias a Little Gidding. Como la familia de Collet contaba catorce hijos y John Ferrar tenía al menos tres, en la casa vivían unas treinta personas. Para todos Ferrar estableció una norma de devoción diaria, ejerciendo él mismo como capellán de la comunidad. La iglesia fue restaurada, teniendo todo lo necesario para la adecuada adoración que Laud quería introducir en la Iglesia de Inglaterra. En la iglesia se cantaban los maitines y las otras horas canónicas se decían en la casa solariega. Se turnaban de dos en dos para velar y orar por la noche, de modo que nunca faltaba la oración y la alabanza. Los hijos de las dos familias fueron cuidadosamente instruidos y los hijos del vecindario eran recibidos para participar de la instrucción. Little Gidding se convirtió en la escuela, dispensario y enfermería del distrito. Los domingos por la mañana los niños eran invitados, recibiendo cada uno un penique y comida si podían repetir uno de los salmos de memoria. Dentro de la casa todo funcionaba por reglas, habiendo una ocupación cada hora. La teoría de Ferrar era que todos debían aprender un oficio, enseñándose la encuadernación de libros. Se daba la bienvenida a los visitantes, pero nada interrumpía el curso regular de la vida cotidiana dentro de la casa.

Naturalmente tal institución causó muchos comentarios y el emergente puritanismo la denominó sarcásticamente 'convento de monjas protestante.' Pero el obispo Williams de Lincoln no halló nada reprobable. No había voto de celibato ni intento de imponerlo; de las ocho hermanas de Ferrar, seis se casaron y dejaron Gidding. Muchos que estaban escandalizados al principio, cambiaron de opinión tras una visita. 'Encontré humanidad y humildad', fue el testimonio de alguien que no estaba bien dispuesto al principio. A un visitante, Edward Lenton, Ferrar le dio una razón para su retiro: 'Habían encontrado diversas perplejidades, distracciones y casi la ruina total en sus llamamientos; si otros supieran qué consuelo les había ministrado Dios en su retiro, harían lo mismo.' La institución de Little Gidding no era el comienzo de ninguna orden religiosa sino que procuraba organizar la vida familiar basándose en la devoción como prioridad. Ferrar no se consideraba con una misión especial hacia otros. Tampoco tenía el deseo de escribir, aunque se ocupó en elaborar una armonía de los evangelios y la historia de Reyes y Crónicas. Además tradujo Divine Considerations de Valdez y On Temperance de Lessio, obras que mandó a su amigo George Herbert para que las corrigiera.

Esta tranquila vida en Little Gidding continuó sin más interrupción que una visita del obispo Williams y otra de Carlos I en 1633, o las preguntas de un escandalizado protestante y la petición de Carlos I de una copia de Concordance de Ferrar, hasta que en noviembre de 1637 la débil constitución de Ferrar comenzó a ceder ante las austeridades de su vida. Con su muerte no se cerró la comunidad de Little Gidding, donde John Ferrar y su hijo Nicholas continuaron viviendo bajo la misma regla. Pero el incremento de las diferencias religiosas que precedieron a la guerra civil puso a Little Gidding en mayor prominencia y en 1641 se publicó un escrito, dirigido al parlamento, The Arminian Nunnery, or a Brief Description and Relation of the newly erected monastical Place called the Arminian Nunnery at Little Gidding que denigraba a la institución. En 1640 el joven Nicholas Ferrar murió a los 21 años de edad y la vida de los internos en Little Gidding se vio perturbada por el aumento de la lucha civil. En 1642 Carlos I se solazó en una apresurada visita al establecimiento, diciendo: 'Verdaderamente merece la contemplación. No creo haber visto nada de tal clase que me haya agradado tanto. Que Dios bendiga a los fundadores.'

En 1647 la casa y la iglesia de Little Gidding fueron saqueadas por los partidarios del parlamento y la pequeña comunidad quedó destruida. La iglesia fue cuidadosamente restaurada en 1853. Todavía existen volúmenes restaurados preparados por los miembros de la casa de Gidding, especialmente armonías de las Escrituras. Dos armonías de los evangelios hechas por Ferrar mismo están en el Museo Británico; también hay History of the Israelites de Ferrar, presentada al rey en 1637.