Historia

FERRER, BONIFACIO (1350-1417)

Bonifacio Ferrer, cartujo y jurisconsulto español, hermano de Vicente Ferrer, nació en Valencia en 1350 y murió en el convento de Val de Cristo el 27 de abril de 1417.

Bonifacio Ferrer (izquierda) y Vicente Ferrer.El compromiso de Caspe (detalle),por Francisco Martín Bagüés
Bonifacio Ferrer (izquierda) y Vicente Ferrer.
El compromiso de Caspe (detalle),
por Francisco Martín Bagüés
Estudió primero en Perusa y luego en la universidad de Lérida. Casado con Jaumeta Despont tuvo once hijos, cuatro varones y siete mujeres. Ejerció diversas funciones oficiales como representante del municipio de Valencia, además de ser embajador del reino en ciertas misiones delicadas. Precisamente, ésta fue una de las causas que motivaron su encarcelamiento por una denuncia que más tarde no pudo ser probada. Como consecuencia de este desengaño, de la muerte de su esposa y de nueve de sus hijos y de la influencia de su hermano Vicente, ingresó en el convento cartujo de Porta Coeli, junto a Valencia. Profesó en 1396 y tres años más tarde fue nombrado prior. Vivió de cerca los acontecimientos del Cisma de Occidente, pues tuvo estrechas relaciones con Benedicto XIII, el famoso papa Luna, quien le ofreció el capelo cardenalicio, que no aceptó. Fue nombrado visitador de las cartujas de su provincia, cargo que no llegó a ejercer por haber sido designado en 1402, por la muerte de Guillermo Ragnaldi, general cartujano, que le había nombrado su sucesor, teniendo que aceptar por precepto de Benedicto XIII, quien le dispensó del requisito de los seis años de profesión. Unido al papa, fue uno de los que prepararon su huida a Aviñón en 1403, acompañándolo en su peligroso viaje por el Ródano hasta Chateau-Renard, dedicándose Bonifacio a la gran cartuja en atender a sus obligaciones de general. Convocado el concilio de Perpiñán por Benedicto XIII, Ferrer tuvo que asistir al mismo como uno de los delegados del papa y luego en el capítulo general de la cartuja, celebrado en Estrasburgo, renunció al generalato para devolver la unidad a la orden. Benedicto XIII le permitió retirarse a la cartuja de Porta Coeli según sus deseos, pero, enterado de su dimisión, le obligó por dos bulas a ocupar nuevamente el puesto. Para resolver la cuestión dinástica aragonesa, el reino de Valencia le eligió uno de sus representantes en el parlamento de Caspe, donde votó en favor de Fernando de Antequera. Terminado el cisma de Occidente por el concilio de Constanza y elegido papa Martín V, Ferrer abandonó el generalato, retirándose a la cartuja de Val de Cristo, junto a Segorbe, en la que vivió los años que le quedaban de vida dedicado a la educación de los novicios y al trabajo, siendo fruto de esta época el bello bajo relieve de alabastro que con el nombre de la Cueva Santa fue tallado por él y el curioso tratado en que se retrata su psicología, acerca del corto número de los cartujos canonizados. En 1415 se trasladó a Perpiñán con otros muchos personajes con el fin de obligar a Benedicto XIII a que renunciase a su pretendido pontificado, siendo éste uno de los grandes dolores de su vida, pues, personalmente, estimaba mucho a Pedro de Luna.

Ferrer fue el primer traductor de la Biblia al valenciano. Con la ayuda de algunos frailes hizo su trabajo de traducción a partir de la Vulgata latina. Esta Biblia fue impresa por Mossén Alfonso Fernández de Córdoba, castellano, y Mossén Lambert Palmart, alemán, en viejo tipo romano, desde febrero de 1477 a marzo de 1478 y a expensas del mercader Felipe Vizlant, alemán, hermano de Jacobo Vizlant, quien introdujo la imprenta en Valencia y murió en 1485. Ya había sido impreso en el mismo idioma el Psalterium "en nombre de nuestro Senyor y de la humilde Verge María, mare sua." Esta Biblia "fue arromansada de lengua latina en la nuestra valenciana, en el convento (cartuja) de Porta Coeli, por el Rev. Micer Bonifacio Ferrer (hermano de Vicente), con otros singulares hombres de ciencia".

Además de la traducción de la Biblia, Ferrer compuso las obras siguientes: De Schismate Pisano anno 1411. Los benedictinos de San Mauro sacaron una copia y la imprimieron en su apreciable colección de manuscritos que titularon Thesaurus novus (tomo ii, página 1436), con este epígrafe: Tractatus pro defensiones Benedicti XIII. Espistolae quaedam; Libellus ostendens, quod od probandum sanctitatem et pietatem Ordinis cartusiensis non est necessarium, quod dictus Ordo habeat sanctos canonizatos, vel quod in codem Ordine fiant miracula, sicut fit in caeteris ordinibus probatae religionis. Tractatus de coeremoniis monachorum cartusiensium, et praecipue de apud cosdem venerabili Missae sacrificio; De approbatione Ordinis cartusiensis; De Passione Domini; Notae super Foris Regni Val; Ordinatio facta per Rmum. in Xto. Patrem Dom. Bonifacium, priorem Cartusiane, de novitio induendo et introducendo in cellam; Quare carthusiensis non comedunt carnes.