Historia

FICINO, MARSILIO (1433-1499).

Marsilio Ficino, filósofo, médico y filólogo italiano, nació en Florencia el 19 de octubre de 1433 y murió en Careggi el 1 de octubre de 1499.

Marsilio Ficino
Marsilio Ficino
Era hijo de un médico de Cosme de Médicis y tuvo el patrocinio de esa familia durante tres generaciones. Estudió bajo Gemistos Plethon, disfrutó de la amistad de los dirigentes del Renacimiento, fue maestro de filosofía y director de la academia platónica fundada en Florencia por Cosme de Médicis, contándose entre sus alumnos a hombres tales como Pico della Mirandola, Reuchlin y Sixto IV. Convencido de la identidad esencial de la filosofía y religión platónica, ya que la verdadera sabiduría buscada por el filósofo es sólo la verdad y sabiduría de Dios, fue ordenado sacerdote en 1473, predicó en Florencia y fue promovido a una canonjía en la catedral. Por sus traducciones latinas de Platón y los neoplatónicos, Plotino, Jámblico y Proclo, dio un gran ímpetu a los estudios platónicos en Italia, influenciando grandemente el desarrollo de la filosofía europea. Su obra original más importante es Theologia Platonica de animorum immortalitate (Florencia, 1482). La primera edición completa de sus obras se publicó en Basilea en dos volúmenes.

El fragmento siguiente es de la obra mencionada.

'El alma es tal que aferra las cosas superiores sin abandonar las inferiores, y así, en ella las cosas superiores se conectan con las inferiores. El alma es, en efecto, inmortal y móvil, y por ello por un lado concuerda con las cosas superiores, y por otro con las inferiores y si concuerda con ambas, las desea ambas.
Y mientras se adhiere a lo divino, y como está espiritualmente unida a ello y la unión espiritual general conocimiento, conoce lo divino. Y mientras llena los cuerpos, los mueve intrínsecamente y los vivifica; el alma es, pues, espejo de las cosas divinas, vida de las cosas mortales y conexión de las unas y las otras.
Una tal naturaleza parece sumamente necesaria en el orden del mundo: para que ejerza de término medio adecuado después de Dios y el ángel y por encima del cuerpo en las cualidades que se disipan en el tiempo: un término que esté de alguna manera dividido por el decurso del tiempo y aún no dividido por el espacio.
Es ella la que se inserta en las cosas mortales sin ser mortal, porque se inserta íntegra y no dividida, y también así, integra y no dispersa, se retira de este punto y puesto que mientras rige los cuerpos se adhiere también a lo divino, es señora de los cuerpos y no compañera de ellos. Este es el máximo milagro de la naturaleza.
Otras cosas por debajo de Dios son, cada una en sí, entidades singulares: ella es al mismo tiempo todas las cosas. Tiene en sí la imagen de las cosas divinas, de las que depende, y las razones y los ejemplares de las cosas inferiores, que en cierto modo ella misma produce. Convertida en la intermediaria de todas las cosas, posee las facultades de todas las cosas... pero como es la verdadera conexión entre todas, cuando migra hacia una no deja la otra, sino que migra de una a la otra y las conserva siempre todas; así que podemos llamarla con justicia el centro de la naturaleza, la intermediaria de todas las cosas, la cadena del mundo, el rostro del todo, el nudo y la cópula del mundo.'