Historia
FILOXENO († c. 523)
La posición y capacidad de Filoxeno como escritor está más allá de toda discusión. Su sello de pensamiento viril, fuerte voluntad y corazón ardiente lo imprime en sus obras, mientras que desaparece la acusación de sus oponentes como buscador de altercados, ante su cuidado espiritual de las almas. Jacobo de Edesa lo considera uno de los cuatro grandes maestros de la Iglesia siria, junto con Efrén Sirio, Jacobo de Sarug e Isaac de Antioquía. En igual manera fue estimado por los armenios, quienes citaron y usaron sus escritos. Existen numerosos manuscritos suyos en París, Roma, Oxford y particularmente en el Museo Británico. Hizo una traducción de la Biblia al siríaco. Escribió un comentario parcial sobre los evangelios, discutiendo sobre temas dogmáticos, litúrgicos y similares, hasta el punto de haber una lista de ochenta escritos suyos. Entre las producciones impresas hay trece disertaciones sobre la vida cristiana, tratados dogmáticos sobre un credo personal, sobre el credo de Calcedonia, contra Nestorio y el nestorianismo, cartas de contenido teológico a Abraham y Orestes, sacerdotes de Edesa, sobre el panteísmo de Esteban bar Sudaili a los monjes de Teleda (entre Antioquía y Alepo), cartas circulares a los monjes, sin clasificación particular, cartas a los monjes en Beth Gaugal cerca de Amida y al emperador Zenón y dos anaphora.
Al considerar su cristología hay que tener en mente que él estuvo del lado de Severo de Antioquía, con quien luchó codo con codo, siendo ambos representantes del monofisismo, siempre enérgicamente opuestos al eutiquianismo y al apolinarismo. Su carta a Zenón parte de un deseo de purificarse a sí mismo de falsa sospecha. 'El que poseía la Deidad completa asumió la carne y se hizo verdadero hombre', afirma en la carta. Mientras que la polémica contra Nestorio perdía gradualmente su interés, continuó en el esfuerzo de contener las consecuencias del docetismo, lo que aparece en los últimos escritos a los monjes de Teleda. En los mismos es explícito el reconocimiento de la realidad de la humanidad de Cristo y de sus experiencias humanas. Filoxeno subrayó el hecho de que todo lo que Cristo hizo, lo hizo voluntaria y vicariamente. En las últimas etapas de su pensamiento se acercó a la posición de Juliano de Halicarnaso, aunque es dudoso si Filoxeno tomó parte en la lucha entre Severo y Juliano, ya que estalló cuando Filoxeno estaba en el destierro en Tracia, aunque Severo expresamente señala que Juliano no sólo publicó su libro en Alejandría sino que lo distribuyó por doquier. Posiblemente Filoxeno lo recibiera, en cuyos primeros escritos Severo 'no había hallado nada insensato'. La carta a los monjes de Teleda y una obra de autoría dudosa parecen ser los únicos documentos que contienen un eco de la disputa.