Historia
FINNEY, CHARLES GRANDISON (1792-1875)

Conversión y vida activa.
Su conversión fue notoria por lo súbito, completo y definido de su experiencia. Tras gran agonía mental, en la que oró fervientemente, de pronto 'el Espíritu Santo descendió sobre mí de una manera que parecía invadir mi cuerpo y alma. Pude sentir la sensación como de una corriente eléctrica yendo y viniendo en mi interior' (Autobiography p. 20). Sintiendo el llamamiento a predicar, abandonó las leyes y fue recibido en el presbiterio (1822) y licenciado para predicar (1824). Su atención se centró en los esfuerzos de avivamiento, que continuó, con pocas interrupciones, hasta 1860, cuando se vio obligado a dejar la obra de evangelista itinerante a causa de su edad. Esas tareas, comenzadas en Nueva York central y occidental, se extendieron a Boston, Nueva York, Filadelfia y otras ciudades del este, llegando a Inglaterra en 1849 y 1858. En 1832 aceptó una invitación para pastorear la Second Free Church de la ciudad de Nueva York y en 1834 otra de la recién organizada iglesia congregacional en la misma ciudad, conocida como Broadway Tabernacle. En 1835 fue a Oberlin como profesor de teología, continuando en esa función de profesor, pastor y presidente (1852) hasta su muerte. Durante su residencia en Oberlin continuó, como antes, celebrando reuniones de avivamiento.
Avivamentista, predicador y maestro.
Como predicador, Finney tenía excepcionales dones. Donde quiera que iba los avivamientos se sucedían. Su estilo era dramático, directo y personal, usando un lenguaje y unas ilustraciones sencillas. Su presentación era clara y estrictamente lógica. Dirigía sus llamamientos a la conciencia, antes que a las emociones, haciéndola temblar por sus inquisitivos análisis de las motivaciones. Escogía para sus temas aquellos pasajes que muestran la condición de los pecadores en consciente alienación de Dios y de rebelión contra él. Señalaba la enemistad de la mente carnal, la falta de santidad y la condenación del impenitente. Apelaba a que sus oyentes hicieran una decisión inmediata y se sometieran a Dios. 'En lugar de decir a los pecadores que usaran los medios de gracia y oraran por un corazón nuevo, yo los exhortaba a que ellos mismos hicieran un corazón y un espíritu nuevos, subrayando el deber de someterse inmediatamente a Dios.' (Autobiography p. 189). Esas reuniones iban a veces acompañadas de violentas manifestaciones físicas, llamando Finney a su audiencia a pasar adelante al 'banco de los penitentes' o a levantarse, como testimonio de las nuevas resoluciones tomadas. Esos métodos, sus llamamientos al arrepentimiento, su abandono de la doctrina de la imputación y otras características de la teología calvinista, provocaron enseguida la crítica y enconada oposición de asociaciones y dirigentes, como Asahel Nettleton y Lyman Beecher. En 1827 se celebró una convención en New Lebanon a la que asistieron el Dr. Hawes de Hartford, Justin Edwards de Andover, Lyman Beecher de Boston, el Dr. Beman de Troy y otros, para considerar el asunto. Con el paso del tiempo la oposición decreció (Autobiography p. 210-226). La predicación de Finney llegaba a todas las clases sociales, pero especialmente a abogados y hombres educados, notablemente en Rochester y otras localidades de Nueva York occidental. Durante los primeros doce años de su ministerio no escribió sus sermones y a veces subía al púlpito sin saber el texto que iba a predicar, atribuyendo su alocución a la sugerencia del Espíritu Santo (Autobiography, p. 95).
Como profesor en Oberlin, la influencia de Finney fue grande. Era un pensador original y muy positivo en sus convicciones. Su Lectures on Systematic Theology (2 volúmenes, Oberlin, 1846) define su posición teológica. Sostenía la plena capacidad del pecador para arrepentirse, la voluntaria y total depravación moral del hombre irregenerado, la necesidad de un cambio radical del corazón por la verdad mediante la operación del Espíritu Santo y la suficiencia de la expiación vicaria para toda la humanidad. Concebía la felicidad como el gran propósito y explicaba la regeneración (que no distinguía claramente de la conversión) como un acto de la voluntad, más que una operación del Espíritu Santo. Ejercía una influencia modeladora sobre las mentes de sus estudiantes y su teología, en forma modificada, tuvo una amplia aceptación en su propia denominación. Sus obras, además de la ya mencionada, fueron Lectures on Revivals (Boston, 1835); Lectures to Professing Christians (Oberlin, 1836) y Sermons on Important Subjects (Nueva York, 1839).