Mary Fisher, cuáquera inglesa, nació en una localidad cerca de York hacia 1623.
Mary Fisher ante el sultán Mahomet IVSe unió a los Amigos antes de 1652, año en que fue admitida como ministra cuáquera. Poco después fue encarcelada en el castillo de York por haberse dirigido a una congregación en Selby al término del culto público. Este encarcelamiento duró dieciséis meses, durante los cuales escribió con cuatro compañeros prisioneros un tratado llamado False Prophets and Teachers Described. Inmediatamente después de su liberación emprendió un viaje misionero al sur y este de Inglaterra, en compañía de Elizabeth Williams, ministra cuáquera. Al final de 1653 visitaron Cambridge, y, predicando enfrente de Sidney Sussex College, fueron apedreadas por los 'eruditos' a quienes Mary Fisher irritó al denominar al colegio jaula de pájaros sucios. Las dos fueron detenidas como personas desordenadas por el alcalde de Cambridge, que ordenó que fueran azotadas en la cruz del mercado 'hasta que la sangre corriera por sus cuerpos.' La orden fue ejecutada con mucha barbarie. Este fue el primer caso de cuáqueros azotados públicamente. Poco después Mary Fisher 'se sintió llamada a declarar la verdad en la casa del campanario en Pontefract' y por hacerlo fue encarcelada durante seis meses en el castillo de York, tras lo cual fue encarcelada durante otro período de tres meses, a petición del alcalde de Pontefract, por no arrepentirse y negarse a dar garantías de buen comportamiento. En 1655, mientras viajaba ministrando por Buckinghamshire, también fue encarcelada durante varios meses por dar exhortación cristiana 'a una congregación.' Más tarde en ese año 'se sintió movida' a visitar las Antillas y Nueva Inglaterra. A su llegada a Boston, acompañada por Ann Austin, las autoridades se negaron a permitirles desembarcar, y buscando en su equipaje libros y documentos, confiscaron más de cien volúmenes, que fueron destruidos. Las cuáqueras entonces desembarcaron y quedaron en confinamiento en la cárcel común, siendo obligado el dueño del barco que las llevó a pagar por su mantenimiento y dar garantía de que se las llevaría. Durante su encarcelamiento fueron privadas de materiales de escritura, siendo sus camas y Biblias confiscadas por el carcelero como honorarios. Fueron desnudadas para ver si tenían marcas de brujas en sus cuerpos y se habrían muerto de hambre si algunos habitantes no hubieran sobornado al carcelero para poder alimentarlas. Mary Fisher regresó a Inglaterra en 1657, visitando las Indias Occidentales otra vez a finales de ese año.
En 1660 consideró que su deber era intentar convertir a Mahomet IV y con ese propósito realizó un viaje largo y peligroso, en gran parte a pie, a Esmirna, donde el representante inglés le ordenó que regresara a Inglaterra. Volvió sobre sus pasos por Venecia y finalmente logró llegar a Adrianópolis, donde el sultán estaba acampado con su ejército. El gran visir, sabiendo que una inglesa había llegado con un mensaje del 'gran Dios para el sultán', amablemente se ofreció para procurar una entrevista con el sultán. Mary habló a través de un intérprete, a quien el sultán escuchó con mucha paciencia y seriedad, y cuando hubo concluido reconoció la verdad de lo que ella dijo y le ofreció una escolta de soldados a Constantinopla, que ella rechazó. Luego le preguntó lo que ella pensaba de Mahomet, 'un escollo que evitó declarando que nada sabía.' Después viajó a pie a Constantinopla, donde obtuvo el pasaje de un barco para Inglaterra. En 1662 se casó con William Bayley de Poole, un ministro cuáquero y marinero, que se ahogó en el mar en 1675, y de quien se cree que tuvo descendencia. Durante su vida parece haber ejercido principalmente su ministerio en Dorsetshire y los condados adyacentes. Su testimonio acerca de su esposo fallecido aparece al final de los escritos recogidos de Bayley en 1676. En 1678 se casó con John Cross, cuáquero de Londres, ciudad en que residió hasta que emigraron a América. En 1697 vivía en Charlestown, Carolina del Sur, donde alojó a Richard Barrow, cuáquero, después de que hubiera naufragado, y de una carta de éste parece que estaba viuda por segunda vez. No hay detalles posteriores de su vida. Mary Fisher fue una devota, incansable y fructífera ministra y Croese la describe con considerables facultades intelectuales, que estaban adornadas en gran medida por la seriedad de su comportamiento.