Historia
FITZRALPH, RICHARD († 1360)
Fitzralph hizo a lo largo de su vida repetidas visitas a Aviñón, existiendo todavía sermones en manuscrito predicados por él ante el papa en 1335, 1338, 1341, 1342 y 1344; no es imposible que durante este periodo residera en Aviñón durante algún tiempo. En 1349 fue de nuevo a Aviñón en relación con el jubileo mandado por Eduardo III para 1350 y es probable que entonces el arzobispo estuviera envuelto en las negociaciones entre el papa y los armenios que deseaban reconciliarse con la obediencia romana. Fitzralph estuvo presente en las negociaciones con los enviados armenios en Aviñón y en sus 19 libros titulados Summa in quæstionibus Armenoerum (de los cuales sólo el primer libro Summa de erroribus armeniorum, fue impreso, edición J. Sudoris, París, 1511), refutaba formalmente las 117 herejías a las que era preciso abjurar antes de que su solicitud pudiera serles otorgada. En el mismo año se vio envuelto en una controversia más perturbadora para él, cuando presentó al papa una queja del clero secular inglés contra los regulares. Hasta entonces había sido amigo de franciscanos y dominicos a la vez, así como del clero parroquial, pero incluso tras su regreso a Irlanda la oposición de los regulares fue vigorosa y en 1357 Fitzralph fue citado a Aviñón. Muchas de sus ideas ya las había expuesto en su De pauperie Salvatoris y en un sermón ante la corte papal el 8 de noviembre de 1357, defendió además su posición en Defensio curatorum contra eos qui privilegiatos se dicunt (Lovaina, 1475 [?]; en Fasciculus rerum expetendarum et fugiendarum, edición de E. Brown, ii. 466-487, Londres, 1690), manteniendo que la mendicidad monástica era incompatible con las enseñanzas de Cristo y sosteniendo que los privilegios del clero regular eran desfavorables para los intereses del secular. Pero los frailes no resultaron perjudicados directamente y al arzobispo se le ordenó guardar silencio. Por otra parte, evidentemente no perdió nada del favor papal y el clero inglés le envió dinero para su sustento durante su estancia en Aviñón, donde parece haberse quedado hasta su muerte. Su preferencia por Aviñón se puede deber en parte al hecho de que el rey inglés era adversario suyo, a causa de la aprobación papal hacia él. Por tanto, en noviembre de 1349 el rey prohibió que la cruz arzobispal fuera llevada delante de Fitzralph y en febrero de 1350 el mismo monarca procuró desestimar las pretensiones de Fitzralph en cuanto a la supremacía sobre la sede de Dublín, mientras que en 1357 se le prohibió dejar el país sin permiso expreso, una prohibición que, sin embargo, casi inmediatamente revocó. Al mismo tiempo, disfrutó del afecto de su pueblo, pues el gobierno se vio forzado a intervenir a causa de los tumultos ante los intentos de privar a Fitzralph de sus derechos.
Unos diez años después de la muerte del arzobispo se dice que sus restos fueron llevados a la iglesia de San Nicolás en Dundalk y en el plazo de veinte años era creencia popular que se operaban milagros en su tumba. Sin embargo, la comisión designada por Bonifacio IV (entre 1400 y 1404) para examinar la solicitud de canonización no llegó a ninguna conclusión. Además de las obras ya mencionadas Fitzralph fue el autor de muchos sermones (por ejemplo, la colección De laudibus Mariæ Avenioni) y cartas, así como Lectura sententiarum, Quæestiones sententiarum, Lectura theologiæ, De statu universalis Ecclesiæ, De peccato ignorantiæ, De vafritiis Judæorum, Dialogus de rebus ad sanctam scripiuram pertinentibus y Vita Sancti Manchini abbatis.