Historia

FLACIUS ILLYRICUS, MATTHIAS (1520-1575)

Matthias Flacius (forma latinizada de Vlacich o Francovich) Illyricus nació en Albona, Istria, el 3 de marzo de 1520 y murió en Francfort sobre el Main el 11 de marzo de 1575.

Matthias Flacius Illyricus
Matthias Flacius Illyricus
Primeros años.
Por su lugar de nacimiento fue apodado Illyricus. Su padre era un prominente ciudadano de Albona, que murió cuando Flacius era un niño. Recibió su primera educación del celebrado humanista Baptista Egnatius, en Venecia. Siendo un buen católico decidió hacerse monje, estudiar teología y predicar, pero su tío, Baldo Lupetino, provincial de los frailes menores, le recomendó a Lutero como restaurador del verdadero evangelio y le envió a Alemania en 1539. Continuó sus estudios en Basilea, yendo a Tubinga en 1540 y a Wittenberg en 1541, donde fue favorablemente recibido y ayudado por Melanchthon. Tras un conflicto interior que duró tres años, Bugenhagen le dirigió a Lutero, siendo a través de él que Flacius halló la paz del alma, al aceptar la gratuita gracia de Dios. Tuvo la experiencia personal de la consolación de la doctrina evangélica por la fe sola, de ahí que la defensa de esta doctrina, en su pureza e inviolabilidad, se convirtiera en la estrella guiadora de su vida.

En Wittenberg; oposición a Melanchthon.
En 1544 aceptó la cátedra de hebreo en la universidad, casándose en 1545 y recibiendo en 1546 su título de maestría. Sus extraordinarios dones levantaron grandes expectativas en Lutero y Melanchthon. Dio clases sobre Antiguo Testamento, epístolas de Pablo y Aristóteles, pero su actividad se vio súbitamente interrumpida por el estallido de la guerra de Esmalcalda. En 1547 huyó a Brunswick, donde vivió enseñando. Tras unos meses pudo regresar a Wittenberg, pero el tiempo del descanso había pasado para él. Tras el Interim de Augsburgo en 1548, el elector Mauricio de Sajonia entró en negociaciones con los teólogos y estadistas de su esfera, lo que resultó en el Interim de Leipzig. Fue entonces cuando Flacius, como estricto luterano, protestó contra las concesiones de Melanchthon y los hombres que compartían sus ideas. A partir de entonces, sus relaciones con la dirección de la facción conciliadora se hicieron cada vez más tensas y su posición en Wittenberg insostenible. Tras una corta estancia en Hamburgo, se afincó en 1549 en Magdeburgo, donde la impresión y publicación eran libres.

En Magdeburgo; la controversia adiaphorista.
En Magdeburgo desarrolló una completa actividad literaria contra los seguidores de Melanchthon, desplazando ahora estas batallas a las que habían tenido lugar contra el catolicismo, lo que causó gran perjuicio al evangelio. El fallo no estaba solo de un lado. En Wittenberg, la partida de Flacius se atribuyó a motivos inconfesables, contribuyendo no poco éste con su carácter obstinado y arrogante. Publicó tratados contra el Interim y la adiáfora y sus defensores. Su crítica era amplia, por lo que se debió a él principalmente que la protesta pública hiciera imposible la ejecución del Interim, con lo que la obra de Lutero se salvó. Desde ese punto de vista, él prestó inestimables servicios a la Iglesia evangélica; especialmente en su lucha contra la adiáfora, demostró estar en el lado correcto, teniendo Melanchthon que reconocer su victoria. Cuando Magdeburgo cayó en manos del elector Mauricio (1551) se hicieron intentos de reconciliar a Magdeburgo y Wittenberg. En ausencia de Flacius, Gallo y sus asociados acordaron negociar, a condición de que no se hiciera ningún compromiso con el papa. Se elaboraron algunos artículos, pero Flacius, lleno de sospecha, los declaró insatisfactorios, con lo que fracasó la obra pacificadora.

Georg Major
Georg Major
Las controversias con Major, Osiander y Schwenckfeld.
La disputa adiaphorista fue seguida por la de Georg Major, quien en un sermón predicado en Eisleben había mantenido la necesidad de las obras para la salvación. Esta controversia se llevó a cabo con las mismas amargas, crueles e implacables insinuaciones personales. En 1552 surgió la controversia con Osiander, quien enseñaba que la justificación se obtiene por la interiorización de la justicia esencial de Cristo, a través de la fe. En este caso, Flacius se puso del lado de Melanchthon, mostrando que la lucha contra sus antiguos oponentes no era algo personal. De nuevo, como estricto luterano, expuso claramente la doctrina forense de la satisfacción. En 1553 atacó el subjetivismo místico de Caspar Schwenckfeld, quien hacía una distinción entre la palabra interior de Dios y la letra en la Sagrada Escritura, poniendo así Flacius los cimientos de la ortodoxia luterana que serían colocados en la Fórmula de Concordia, al mantener la identidad de la palabra externa y la palabra de Dios.

Infructuosos intentos de reconciliación.
Entre tanto, se hicieron varios intentos para suavizar las disensiones de Magdeburgo y Wittenberg. Para 1553, Flacius y Gallo quisieron formar un comité de arbitrio, pero Melanchthon no se pronunció sobre el asunto; entonces el duque Christopher de Wittenberg propuso una convención de teólogos, pero Amsdorf y sus asociados no estaban a favor y solicitaron a Wittenberg que condenara sus herejías públicamente. Jena era en aquellos días una fortaleza de la ortodoxia luterana contra las tendencias minimalistas de Wittenberg. Se hicieron varios otros intentos para unir a las partes, pero todos fracasaron. En ese momento, Flacius publicó su tratado Von der Einigkeit, en el que se dirigía a toda la Iglesia, intentando justificar su carácter contra las sospechas y señalando los pasos necesarios que se habían de tomar para conseguir la paz. Poco después escribió una carta a Melanchthon, a pesar de que éste había escrito algunos versos acompañando un cuadro que representaba a Flacius como un asno coronado por otros asnos. Con implacable severidad, Flacius expuso a su oponente su miopía sobre el adiaphorismo y le amonestó a liberar su conciencia, confesando su derrota. A esto Melanchthon estuvo dispuesto, aunque rechazó los artículos de paz propuestos por Flacius. Éste no se quedó contento con esta confesión informal, solicitándole una y otra vez declaraciones escritas, oficiales y firmas de artículos y revocaciones públicas. La brecha se hizo insalvable.

Profesor en Jena.
Por un lado los amigos de Flacius estropearon el asunto al tratar a Melanchthon como pecado impenitente y por otro los jóvenes filipistas por sus insolentes tratados contra Flacius. En 1557 Flacius fue llamado a Jena como profesor de Nuevo Testamento y superintendente. Poco después de su llegada tuvo lugar un coloquio en Worms, en el que se propuso presentar a Melanchthon y sus asociados junto con los de Turingia y otros teólogos de la más estricta escuela contra los católicos, pero nada se alcanzó en la conferencia porque los evangélicos no se pusieron de acuerdo, lo que se debió principalmente, por supuesto, a Flacius. Su conducta fue generalmente criticada, incurriendo en el desagrado de muchos que le habían ayudado. El denominado Receso de Francfort, convocado en 1558 por los príncipes evangélicos no tuvo más éxito que otros intentos en pro de la unidad. Entonces Flacius propuso un sínodo, firmando cincuenta teólogos prominentes la Supplicatio pro libera, christiana et legitima synodo, aunque todo fue en vano. Un resultado similar fue el de la convención de Naumburgo de 1561.

La controversia sinergista.
Mientras tanto había surgido la controversia sinergista. Victorinus Strigel y el superintendente Hügel de Jena criticaron la doctrina de Flacius sobre el libre albedrío y el duque Juan Federico inmediatamente los encarceló. En 1560 tuvo lugar una disputa entre Flacius y Strigel en Weimar, siendo su resultado que el duque confirmó la ortodoxia de la doctrina de Flacius. Sin embargo, Juan Federico, cansado de controversias perpetuas, instituyó un consistorio con derecho de excomunión y censura. Flacius protestó contra este procedimiento como un acto de violencia, siendo desposeído con otros en 1561.

Vida errante.
Dejó Jena en 1562 con la atrevida idea de fundar una academia luterana de hombres eruditos en Regensburgo, donde Gallo le recibió bondadosamente. Desde allí continuaría con celo infatigable su lucha contra Strigel y las tendencias calvinistas, contra la arrogancia de las autoridades seculares al invadir los derechos de la Iglesia y contra muchos otros antagonistas. Con esos tratados polémicos el odio contra él fue en aumento, comenzando a ser peligrosos sus viajes. El elector Augusto de Sajonia le persiguió especialmente y para el consejo de Regensburgo era imposible seguir protegiéndolo. Guillermo de Orange en Amberes había permitido en ese tiempo a los luteranos y a los calvinistas el libre ejercicio de su fe. La congregación luterana, necesitada del consejo de experimentados teólogos alemanes, llamó a Flacius. Llegó en 1566, pero al año siguiente tuvo que dejar el país ante el avance del ejército español. Intentó afincarse en Francfort sobre el Main y luego en Estrasburgo, pero el cruel odio del elector Augusto le alcanzó incluso allí; en 1569 el elector mandó un enviado a Estrasburgo con el mandado de capturar a Flacius. Huyó a Basilea, pero no le fue permitido quedarse, por lo que regresó a Estrasburgo y a pesar de la presión ejercida por el elector fue tolerado. Pero estropeó las buenas relaciones con el clero de Estrasburgo, por su oposición a los esfuerzos de unión hechos por Jacob Andreä y por su doctrina sobre el pecado original, siendo acusado de herejía maniquea. En 1573 el consejo de Estrasburgo decretó su expulsión.
En el tratado De peccati originalis aut veteris Adami appellationibus et essentia, Flacius sostenía que el pecado original es la sustancia del hombre mismo y no un accidente como Strigel enseñaba. Esta doctrina iba dirigida especialmente a los sinergistas. Flacius era completamente ortodoxo en este punto. La controversia aumentó al dar a la palabra substantia dos diferentes significados, siendo más una nimiedad de palabras, habiendo hombres como Hesshusen que absurdamente creyeron que Flacius consideró al diablo creador de la sustancia.

Últimos días en Francfort.
Tras su expulsión de Estrasburgo, se fue a Francfort, donde fue protegido por Catharina von Meerfeld, priora del convento Zu den weissen Frauen, aunque el consejo de la ciudad no le había dado permiso para quedarse. Gracias a ruegos e intercesiones, su orden de destierro fue retardada de tiempo en tiempo, hasta su muerte.

Obra literaria de Flacius.
A pesar de todas las turbulencias y luchas de su vida, Flacius poseyó tal tenacidad y determinación que encontró tiempo para obras científicas que requerían una preparación más extensa y gradual madurez. No solo fue el más entendido de los teólogos luteranos, sino el promotor y fundador de disciplinas teológicas. Fue prominente en la esfera de la historia de la Iglesia. En Magdeburgo concibió el gran plan de compilar obras históricas, con las que poder golpear al catolicismo. Elaboró un catálogo de todos aquellos que antes de Lutero habían combatido las herejías del papado, originándose de esta forma su Catalogus testium veritatis, qui ante nostram ætatem reclamarunt Papæa (Basilea, 1556) y la complementaria Varia doctorum piorumque virorum de corrupto ecclesiæ statu poemata (1557), en la que por vez primera fue impresa De contemptu mundi, de Bernardo de Cluny. Todavía más importante fue su plan para escribir una historia de la Iglesia desde las fuentes originales, que mostrara cómo la Iglesia de Cristo se había desviado de su recto curso desde el tiempo de los apóstoles, incluyendo una historia del anti-cristianismo desde su comienzo al desarrollo de su más alto poder y la restitución de la verdadera religión a su pureza, por Lutero. El resultado de su plan fueron las denominadas Centurias de Magdeburgo (Basilea 1562-74). Flacius encontró muchos patrocinadores que le ayudaron en su gran empresa financieramente, haciendo largos viajes por Alemania, buscando fuentes y documentos. Muchos colaboradores le ayudaron. Pudo comprar muchos manuscritos y libros, siendo otros donados por sus patrocinadores. Las Centurias de Magdeburgo denotan un gran progreso en la ciencia de la historia eclesiástica, no solo por su largo trazado de las fuentes, sino también por su método. En réplica, Baronio produjo su superior Annales. Finalmente, Flacius produjo dos obras de ciencia bíblica: Su Clavis scripturæ sacræ seu de sermone sacrarum literarum (1567) y Glossacompendiaria in Novum Testamentum (1570).
Flacius merece admiración por su saber y extraordinarios logros en erudición, su infatigable capacidad de trabajo, su indomable celo en defensa de la pura doctrina, pero es imposible no ver ciertos defectos graves en su naturaleza, como la arrogancia, obstinación e incluso malicia, en el hecho de ser incapaz de apreciar los derechos de otros y sus motivos.