Historia
FLETCHER, JOHN WILLIAM (1729-1785)

Su nombre era originalmente De la Fléchère. Fue un sensible estudiante en su juventud y consiguió todos los galardones en la escuela de Ginebra a la que asistió. Fue destinado por sus padres para el ministerio, pero prefirió el ejército. Contra la voluntad de ellos fue a Lisboa y se alistó, pero se vio impedido de ir a Brasil por un accidente que lo dejó en cama durante algún tiempo. El navío en el que iba a embarcar naufragó en el mar. Fletcher regresó a Suiza, pero sin desalentarse, fue a Flandes a invitación de su tío, quien le prometió una comisión en el ejército. La súbita muerte de su pariente y la terminación de la guerra interfirieron de nuevo en sus planes. Entonces fue a Inglaterra, siendo tutor en la familia de Thomas Hill, de Shropshire, en 1752.
Un nuevo período comenzó en la vida de Fletcher cuando oyó hablar de los metodistas. Su lenguaje sobre la fe fue una nueva revelación para él y en 1755 se unió a ellos. En 1757 fue ordenado por el obispo de Bangor. Durante los siguientes años predicó ocasionalmente para John Wesley y otros, siendo conocido como incondicional promotor del gran avivamiento religioso. En 1760 aceptó el beneficio de Madeley, contra el consejo de Wesley, con quien, sin embargo, mantuvo una duradera amistad.
Vicario de Madeley.
Durante 25 años, con la excepción del intervalo entre 1776 y 1781, cuando su mala salud le obligó a tomar un receso en el trabajo, Fletcher trabajó en Madeley con singular devoción y celo. Predicó con gran fervor las verdades sencillas del evangelio y trabajó incesantemente durante la semana para salvar a los pecadores. Su costumbre era levantarse a las cinco el domingo por la mañana e ir por el vecindario tocando una campana, para que nadie tuviera la excusa de no asistir a la iglesia por no levantarse a tiempo. Visitaba los lugares de entretenimiento mundanos y con la osadía de John Knox predicaba a los atónitos oyentes sobre la insensatez de los placeres prohibidos. Como resultado siguieron grandes bendiciones. En 1768 fue llamado a presidir el colegio Lady Huntingdon en Trevecca, Gales, lo cual aceptó, requiriendo la invitación sólo la visitación ocasional y no la continua residencia. La discusión sobre el calvinismo y el arminianismo entre los metodistas le llevó a dimitir en 1771.
Como predicador Fletcher dirigía sus apelaciones a la conciencia. Estaba bien preparado y tenía una gran voz. Como hombre se caracterizó por su piedad santa, devoción extraordinaria y vida intachable. A juicio de Southey "ninguna edad produjo nunca un hombre de más ferviente piedad, o más perfecta caridad y ninguna iglesia poseyó nunca un ministerio más apostólico" y Wesley le caracterizó como el hombre más santo que él había encontrado o esperaba encontrar "de este lado de la eternidad."
Su teología y escritos.
En teología Fletcher fue arminiano entre los arminianos. La mayoría de sus escritos van dirigidos contra el calvinismo, teniendo como objeto defender a Wesley, y surgen de las controversias con Toplady y Rowland Hill. Algunas de esas obras todavía circulan extensamente y tienen autoridad en las iglesias metodistas. Sin embargo, aunque sus escritos son controversiales, Fletcher no fue un polemista, ya que siempre trató a sus oponentes con justicia y cortesía, en fuerte contraste con Toplady y John Wesley. Fue también milenarista (comp. su carta a John Wesley, 29 de noviembre de 1755). Simpatizó con las ideas de Wesley sobre la revuelta de las colonias americanas y escribió dos tratados para mostrar que "el derecho de tributo sobre los súbditos, con o sin consentimiento, es un apéndice inseparable del gobierno supremo", A Vindication of Mr, Wesley's "Calm Address to Our American Colonies" (Londres, 1776) y American Patriotism Farther Confronted with Reason, Scripturet and the Constitution (Shrewsbury, 1776). Esos escritos fueron leídos en la corte, lo que le abrió el camino para su promoción, algo que rechazó considerar. Sus obras principales fueron Checks to Antinomianism, producida por la disputa en 1771 y The Portrait of St. Paul, or the True Model for Christians and Pastors, traducidas de un manuscrito francés después de su muerte con una nota del autor. La primera edición completa de sus obras apareció en Londres, 8 volúmenes, 1803.